Puesta online a las 10:26, el 18 de Enero del 2008
Cómprame una muñeca
Mil novecientos y no sé cuánto. Marisa tiene cumpleaños. No sé, francamente, cuántos cumple. ¿Siete...? ¿Seis...? ¿Cinco...? Marisa Llorona Ríos, lloraba. Es caprichosa. Cómprame la muñeca. La plata esta toda en el banco... no tengo liquido.
El día que nació Marisa Llorona Ríos era inicio del otoño. Ese día me llamó por teléfono mi socia de negocios para decirme que Marisa Llorona Ríos era hija de su marido. Ella deseaba comprármela pero al otro día amaneció muerta. Después el funeral, antes el bautizo de nuestra hija. El cura, don Obispo, no sé si era su nombre... no estoy segura, pedía detalles:
- Su señora esposa, que en paz descanse, esa mujercita que usted no respetó y la mató de dolor, no se si se recuerda de ella...
-Cómo no voy a recordarme, honorable padrecito, si era su hermana...
..... - Bueno, pecador, mi hermana murió de dolor, como a ella no le gustaba que usted anduviera de cama en cama, me informó que a las 8 de la mañana, en punto, moriría. Parece que antes de envenenarse, le planchó hasta las camisas, le coció unas coliflores porque a usted le gustan tanto, y, para colmo, le dejó encargado a la vecina del segundo piso que fuera a buscarle sus tres ternos a la tintorería
.....
-¡Ay, que buena hermana tenía usted, padrecito. Madre inmaculada, ¡Dios! Dichoso yo que la tuve como compañera... Con la pena que he vivido mi vida, se comprende, padrecito, Dios es testigo, sin hijos... y mi vida, ya ve, se estaba yendo por los causes del olvido.. y ya me ve... soy padre a tarde edad... y, para colmo, padrecito, se me estaba olvidando como eran los bebes... Qué se haga un minuto de silencio... y que todos los presentes enciendan una velita a la ánimita, hermana del padrecito presente... amén.
.....
El cura se hizo cargo de su hermana: velorio en la capilla del cementerio, donde, más tarde, llegó el padre de mi hija. Marisa Llorona Ríos me lo contó, que su padre había muerto.
Yo, en los últimos años ni lo veía. Como se trataba de un viudo casanova preferí dejarlo. Su casa, por desgracia, estaba por ser rematada. Pero con unos pocos telefonazos a un gerente la compré.
La confianza del banco era grande. Yo pagaría con mis otras casas. No sé, de verdad cuántas casas tengo. Marisa Llorona Ríos se quedará con todo. Dentro de unos años, obvio.
Deseo pregúntale a Marisa Llorona Ríos tantas cosas. Todo se hace complicado. Ella habla y habla y desea la muñeca......
Le pregunto si es capaz de decirme su edad. Todo resultó como yo no lo imaginaba. Tenía sus veinte años más de los míos, yo tengo veintitrés, y no era mi hija sino que mi tía y amante del marido de mi socia.
Le compré la muñeca... la vestí con ropa de fiestas y sigo pensando, no me acuerdo, en que lugar habré nacido y si de verdad Marisa Llorona Ríos es mi tía y no mi madre.
Mil novecientos y no sé cuánto. Hoy es el cumpleaños de Marisa Llorona Ríos.
No sé, francamente, si es mi madre o yo su sobrina, no sé... pido disculpas. No lo sé...