Tu abuela fue prima hermana de la Gabriela Mistral, me decía el clorero de mi barrio, mostrándome una fotografía que llevaba en su billetera. No lo olvides, me ordenaba, y me regalaba uno de sus poemas. Yo miraba la cara de la Gabriela Mistral y veía la de mi padre. Su nariz larga y sus ojos grandes eran como los de mi viejo. En esos momento de mi vida recordaba un viejo vagabundo que dormía en la calle con su rostro cubierto de un barba blanca y de manos arrugadas y limpias como las de una lavandera que esta todo el santo día lavando ropa ajena...
En esos momentos recordaba el día que ese vagabundo me regaló un pedazo de pan duro. Recuerdo que me dijo que él era "Hijo de Dios". Era el 1957. Mi felicidad era inmensa. Apenas tenía 6 años de edad. Yo me sentía importante porque era el mejor amigo del hijo de Dios y nieto ,de segundo grado, de la Gabriela Mistral.
Han pasado 50 años. En mis manos tengo un pedazo de pan duro, una foto de la Gabriela Mistral, una botella de cloro y en lo invisible de un espejo veo al vagabundo con su sonrisita casi diciendo: "mira, juaniquillo, mira las golondrinas como vuelan... 50 años que permanezco en silencio. No sé cuánto tiempo se puede tener escondido un secreto, pero las golondrinas siguen volando mientras leo y recito al clorero, al vagabundo y a mi padre los poemas de la Mistral.