Los ecos del viaje de Michelle Bachelet a la isla de la revolución Operación Cuba
Fueron tres días intensos. Se firmaron acuerdos importantes y a pesar de los problemas que surgieron luego de las declaraciones de Fidel Castro, la conclusión sobre la visita de la Mandataria es positiva. Se logró establecer una relación de cooperación y de diálogo que incluye todos los temas; también los derechos humanos en la isla....
Puesta online a las 10:23, el 15 de Febrero del 2009
Domingo 15 de febrero de 2009 | 00:00 _NOM_SECCION1
Por Verónica Muñoz / La Nación Domingo
Los ecos del viaje de Michelle Bachelet a la isla de la revolución
Operación Cuba
Fueron tres días intensos. Se firmaron acuerdos importantes y a pesar de los problemas que surgieron luego de las declaraciones de Fidel Castro, la conclusión sobre la visita de la Mandataria es positiva. Se logró establecer una relación de cooperación y de diálogo que incluye todos los temas; también los derechos humanos en la isla.
Pese a la irrupción "distractiva" de Fidel Castro -con "reflexiones" que causaron profunda molestia tanto en la Presidenta Bachelet como en el resto de la delegación que la acompañó- el Gobierno hizo un balance positivo de la gira de tres días a Cuba porque se logró un "diálogo franco" con la máxima autoridad de la isla, el Presidente Raúl Castro, y se firmaron importantes acuerdos que beneficiarán a los pueblos de ambas naciones.
Ayer, en el mismo aeropuerto y apenas aterrizó el avión Fach que la trajo de regreso a Santiago, la Mandataria quiso hacer una evaluación de los resultados de una de las giras más polémicas que haya realizado durante su mandato.
Y es que mucho antes de llegar a La Habana el ambiente había empezado a caldearse. Desde la derecha y luego desde la Democracia Cristiana se criticó a Bachelet por aceptar la invitación a un país donde no rigen las clásicas libertades políticas que caracterizan a las democracias occidentales y que ofreció refugio a chilenos involucrados en hechos como el asesinato al fundador de la UDI, Jaime Guzmán. La mesa directiva de la falange incluso llegó a "recomendar" a sus parlamentarios que no aceptaran la invitación para integrar la comitiva oficial que llegaría a la isla si la Jefa de Estado no se reunía con la disidencia en la isla y surgieron acusaciones sobre un "doble estándar" en materia de derechos humanos porque por un lado se lucha por estos principios en Chile, pero se visita a quien no los respeta.
Los cuestionamientos llevaron al Gobierno a dar a conocer, un día antes de llegar a la isla y mientras la Mandataria realizaba una visita previa a Honduras, la postura que sobre la situación de Cuba había planteado Chile, cuatro días antes, ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra.
En ella, Chile valoró la disposición de las autoridades cubanas de recibir al relator contra la tortura de la ONU, el austríaco Manfred Novak, y plantea que la suscripción del Pacto de Derechos Civiles por parte de Cuba implica avanzar en la línea de dar mayores garantías a la disidencia.
Al mismo tiempo, el canciller Alejandro Foxley dejó claro que la instancia donde debe discutirse el tema de los derechos humanos es el Consejo que Naciones Unidas ha establecido para ello. Se dijo que en las conversaciones con las autoridades cubanas no habría "inhibiciones" ni temas "tabú".
Por eso, a su llegada a la capital ayer, Bachelet insistió en que no hubo restricciones a la hora de plantear temas que pudieran parecer "incómodos", tanto en la entrevista de casi dos horas que sostuvo con el Presidente Raúl Castro, el miércoles pasado en el Palacio de la Revolución, como en el encuentro con el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, que ha sido interpretado como un gesto a los disidentes.
La Presidenta dijo haber llegado a Chile convencida de que "el pueblo cubano ve su futuro con mucha esperanza". Puso énfasis en que la reincorporación de Cuba al Grupo de Río ha permitido retomar una dinámica de diálogo multilateral en la región, respondiendo a uno de los objetivos centrales de la política exterior implementada en su Gobierno: fomentar la unidad de América Latina en torno a metas comunes que beneficien a los pueblos, pero respetando la diversidad de procesos y sistemas.
También señaló que coincidía con el Presidente Raúl Castro en que "este nuevo siglo requiere de relaciones al interior de la región y en el mundo que superen viejos esquemas de guerra fría". En este sentido, hay confianza en que la llegada al poder de Barack Obama en Estados Unidos permitirá avanzar en el restablecimiento de vínculos en base al respeto mutuo y a "gestos recíprocos".
A pesar de los contratiempos y de quienes no veían con buenos ojos el viaje a la Isla, la relación entre Raúl Castro y Bachelet permitió estrechar lazos y abrir canales de diálogo que incluyen todos los temas, también la situación de los derechos humanos en Cuba
El conflicto con Fidel
No sólo el tema de los DD.HH en la Isla atravesaron la gira. También existía la expectativa de que la Mandataria se reuniera con el mítico líder de la Revolución y ex gobernante de Cuba, que debió retirarse por razones de salud y entregar el poder a su hermano y compañero de lucha, Raúl Castro.
Hasta el jueves, la visita de Bachelet estuvo plagada de noticias positivas. En el Palacio de la Revolución había sido recibida por el Presidente Raúl Castro junto a su delegación, se habían trabajado temas para estrechar los vínculos entre ambos países, se estaban suscribiendo convenios importantes, como los del área de la salud por ejemplo, y la Presidenta había rendido homenajes vinculados a la tarea que desde el exterior se implementó después del golpe militar para recuperar la democracia perdida. La entrevista con Fidel, que todo el mundo esperaba, pero que nunca estuvo confirmada, podía ser el "broche de oro" para una visita calificada como "histórica" ya que Bachelet se convertía en el segundo mandatario chileno en pisar suelo cubano, 37 años después que lo hiciera el ex Presidente Salvador Allende.
Y pasado el mediodía del jueves 12 se produjo el tan esperado encuentro, al término del cual la Mandataria salió satisfecha a contarle a la prensa que en la reunión de hora y media se habían hablado varios temas de interés mutuo, entre ellos los desafíos que aquejan a la región y que Fidel se veía "muy bien" de salud.
Pero las cosas se complicarían por la tarde con una columna que el forjador de la Revolución Cubana publicó en el sitio Cuba Debate y que fue reproducida en el diario oficial "Granma", en la cual Fidel Castro se refería a la "humillación" que Bolivia recibió al perder en la Guerra del Pacífico los territorios que pasaron a ser parte del norte de Chile, terminando con el acceso de ese país al Pacífico. Y daba a entender que el tema lo había conversado, entre otros, con la Presidenta.
En el entorno de Bachelet la noticia cayó como un balde de agua fría y la molestia cundió también entre los integrantes de la delegación. Durante la mañana del viernes, en el trayecto entre la Habana Vieja y el lugar donde Bachelet iba a ofrecer un almuerzo de despedida al Presidente Raúl Castro, la Presidenta y el canciller Alejandro Foxley conversaron en detalle el asunto. Momentos más tarde, Foxley precisaba a la prensa chilena que las relaciones oficiales con Cuba se estaban desarrollando con el Presidente Raúl Castro y no con Fidel, y que en ninguna de las conversaciones se había tratado la demanda marítima de Bolivia.
Pero la tensión crecía. El almuerzo en el Club Havana se tornó difícil. Las autoridades cubanas tenían conciencia de que se había producido un grave problema y el Presidente Raúl Castro, en el brindis, hizo gestos de acercamiento.
Pasadas las 18 horas del viernes, en un gesto insólito, Fidel Castro se retractaba. Al llegar a Santiago, la Presidenta aseguraba haber expresado al propio Presidente Raúl Castro su molestia por "las equívocas declaraciones" del ex gobernante y la decisión de no aceptar la "ingerencia de terceros ni en los asuntos domésticos ni en los asuntos bilaterales".
Para el senador PS, Jaime Gazmuri, las opiniones de Fidel Castro desviaron la atención y podrían revelar contradicciones internas. A su juicio, existen discrepancias evidentes entre los planteamientos del ex gobernante y los de quien ejerce en la actualidad como Presidente de Cuba. "Veo una diferencia muy grande entre las reflexiones de Fidel Castro, por lo menos las afirmaciones que hace sobre América Latina, no sólo respecto de Chile, sino esta reiteración de un eje en torno a Venezuela, con lo que fue el discurso del Presidente Raúl Castro en el almuerzo que el ofreció la Presidenta", dijo el parlamentario.
Recalcó que Raúl Castro fue muy explícito sobre el multilateralismo y el respeto a todos los modelos. "Está claro que hay dos concepciones distintas de cómo enfrentar la agenda latinoamericana en el siglo XXI y cómo integrarse", concluyó. LND
Ortiz con el cardenal
El diputado DC José Miguel Ortiz, que desobedeció las recomendaciones de su partido y aceptó la invitación presidencial a Cuba, se reunió con el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, con quien abordó la situación de la disidencia en ese país.
La cita ocurrió el miércoles 11, justo antes del encuentro de Bachelet con el prelado. “Tuvimos una conversación muy larga, hay cosas que se pueden decir y otras no (…) El ha reconocido, desde que asumió Raúl Castro, un cambio en la actitud”, dijo Ortiz, señalando que con ocasión de la beatificación de un santo en la parte oriental de Cuba, el cardenal Ortega y Raúl Castro se fueron en el mismo avión y conversaron los temas de derechos humanos y de la Iglesia.
El parlamentario también hizo presente ante las autoridades cubanas su molestia porque no se le concedió visa a otros integrantes de su partido, como Patricio Walker, entre otros.
Ampliando el comercio
Para los empresarios que viajaron a Cuba, el resultado de la visita es positivo, más allá de los asuntos de carácter político.
El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Rafael Guilisasti, que encabezó la delegación empresarial, dijo que Cuba, al igual que el resto del mundo, está siendo afectada por la crisis mundial. A pesar de ello, se detectaron oportunidades interesantes en el ámbito de la biotecnología y en educación que deberán esperar un tiempo de maduración. También pudieron conocer los programas que las autoridades cubanas están desarrollando para al inversión extranjera.
“Para el sector empresarial es muy importante ampliar los horizontes comerciales y eso vamos a seguir haciéndolo siempre, más allá de cualquier circunstancia política”, recalcó Guilisasti, afirmando que para ellos “no hay socios chicos” .