Mercado libre o proteccionismo Por Carlos Benítez Villodres El pasado 14 de febrero, sábado, se reunieron en Roma las.... ..
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Puesta online a las 10:12, el 16 de Febrero del 2009
Mercado libre o proteccionismo Por Carlos Benítez Villodres El pasado 14 de febrero, sábado, se reunieron en Roma las....
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Puesta online a las 10:08, el 16 de Febrero del 2009
Mercado libre o proteccionismo
Por Carlos Benítez Villodres
El pasado 14 de febrero, sábado, se reunieron en Roma las siete economías más potentes del mundo (G7). Al encuentro acudieron los ministros de Finanzas y los gobernadores de los Bancos Centrales de Italia, Canadá, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. En algunas sesiones participaron también sus homólogos rusos, país que junto a los demás conforma el grupo G8.
Entre los temas tratados, hubo uno que consistió en un llamamiento contra el proteccionismo y, por ende, a favor del libre mercado para combatir la severa recesión que está sufriendo la economía mundial.
Se le denomina “proteccionismo” a una política económica que se desarrolla para proteger los productos de un país determinado, imponiendo limitaciones a la importación de productos iguales o similares. Esas cortapisas consisten en la imposición de aranceles e impuestos a lo elaborado en otros países, encareciendo de tal manera estos productos que dejan de ser rentables.
Por el contrario, en situaciones de crisis económica y financiera, el proteccionismo evita de inmediato, en ciertos estratos industriales y comerciales, la caída fulminante de precios y el consiguiente derrumbe de algún sector de la economía nacional.
Sin embargo, “las barreras comerciales, dice John Stuart Mill, infieren graves daños a los países que las imponen”, ya que acrecientan el desempleo, suben los precios y los impuestos, congelan salarios y pensiones, en definitiva, empobrecen aún más a las clases sociales en especial a las menos pudientes, incluidas las clases media alta y media.
Por consiguiente, la imposición de las leyes proteccionistas sobre las de “libre mercado” conlleva, además, a medio y largo plazos la disminución e incluso desaparición de competencias; la creación de monopolios; una mayor productividad (aumento de la oferta) “improductiva” (reducción de la demanda) con la consiguiente paralización de los stocks, lo cual abocará a una decadencia y cierre de industrias y mercados dentro y fuera del país acogido al proteccionismo; el aumento de la deuda externa; la paralización del progreso vital; el empobrecimiento de la sociedad…
A pesar de la evidencia del daño causado por las restricciones comerciales de importación y la carestía de la vida y la disminución del poder adquisitivo, persisten las presiones por más leyes “proteccionistas.” ¿Por qué? Porque siempre hay quienes ganan con estas leyes, tales como los grupos de intereses especiales, corporaciones grandes y diversas, privilegiados por diferentes motivos generalmente políticos… Frente a los ganadores se hallan los perdedores, es decir, consumidores corrientes y molientes. Con estas leyes “proteccionistas”, la libertad del ciudadano de a pie está siendo pisoteada y, al mismo tiempo, esta persona está siendo literalmente robado, a través de mayores impuestos y precios, a fin de llenar los bolsillos de unos pocos privilegiados “peces gordos”.
El miedo a la expansión de medidas proteccionistas por parte de los distintos países fue creciendo a medida que se confirmó las dimensiones "sin precedentes" de la actuales crisis económica y financiera. De hecho, tanto Alemania como Gran Bretaña recordaron, en la susodicha reunión del G7, las consecuencias extremadamente negativas que conllevó la adopción de medidas proteccionistas a raíz de la Gran Depresión de los años 30. En este sentido, el nuevo secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, pidió que "todos los países" defiendan “el libre comercio”, lo cual es esencial para el crecimiento económico y la prosperidad.
En un documento divulgado al término de la referida reunión del G7, los ministros fijaron, “como prioridad”, la estabilización de la economía y de los mercados financieros. Asimismo, “prometieron” una reforma urgente del sistema financiero internacional debido a las profundas debilidades que se han detectado en la actual crisis. Ya veremos, si con el paso del tiempo, cumplen lo promulgado o vuelven, una vez más, a machacar la esperanza de la ciudadanía de los países implicados, en definitiva, de las naciones de este mundo. Ahora a meditar lo leído.