ChileInforma.com
 Quienes Somos?

 Como Publicar

 Informacion sobre Chile

 Servicios
 NUEVO FORO

 CONVERTIDOR DE DIVISAS

 ENLACES

 EMBAJADAS Y CONSULADOS

 ASOCIACIONES Y ORGANISMOS CHILENO EN EL MUNDO

 LIBRO DE VISITAS

 Salud - Ciencia 
 Ensayo del primer tratamiento preventivo del alzhéimer genético Las pruebas se realizarán en una población de Colombia con un

 En todo el mundo, uno de cada seis cánceres es provocado por una infección, según un estudio Los cánceres de estómago, hígado

 Aprende cómo manejar las emociones en el trabajo Tips para evitar que tus compañeros no te miren de reojo cuando lloras, tien


 Recetas
 Receta de PAN AMASADO A LA CHILENA INGREDIENTES:1KG. DE Harina SIN POLVOS,200GRS DE Manteca de cerdo TIBIA ,400CC Ag

 RECETA PEBRE CUCHAREANDO CHILENO INGREDIENTES 2 tomates grandes 4 a 5 ajíes verdes 1 cebolla mediana Cilantro Ajo

 RECETA MOTE CON HUESILLO INGREDIENTES 10 huesillos 1 kilo de mote cocido -cocer en una olla por 10 minutos, luego echar ag


 Chileinforma Fotos

 Chiste del dia
 "CLINICA MÉDICA" "Curamos toda enfermedad, garantía total o le devolvemos el DOBLE de su dinero" Pensó: estos se creen vivos


 Haga un LINK a nuestro sitio

 Sitios Amigos
sinfronteras2000.com Trabajo España Trabajo España

pieldeleopardo.com/ Revista Punto Final

VOLVER A LA PORTADA     IMPRIMIR     

1. DIVERSIDAD CULTURAL E INTERCULTURALIDAD EN LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

...


Puesta online a las 10:23, el 30 de Marzo del 2008


1. DIVERSIDAD CULTURAL E INTERCULTURALIDAD

EN LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA





Jorge Peñaloza, Lidia Martínez y Carmen de Peñaloza



Como parte de la Revolución Bolivariana vivimos en un mundo de relaciones culturales, sociales, económicas y políticas que se van definiendo progresivamente a medida que se desarrolla el proceso revolucionario. En él cada grupo social trae consigo las raíces culturales que son parte de su propia idiosincrasia. Igualmente producto de esas relaciones culturales vamos conociendo y asumiendo conciente o inconcientemente otras culturas que no pertenecen necesariamente a nuestras culturas originarias. Inmediatamente nos preguntamos ¿Hasta que punto ha sido respetada o aceptada esa diversidad cultural de la cual formamos parte a lo largo de nuestra historia? A su vez, ¿Son respetadas nuestras propias culturas en esa interrelación cultural? ¿Qué dice nuestra Constitución al respecto? ¿Cómo ver esta realidad desde la perspectiva de la Revolución Bolivariana? ¿Tiene alguna importancia estratégica la Interculturalidad para el proceso revolucionario en el contexto que actualmente vivimos? Son estas y otras interrogantes que tienen que ver con este tema las que buscamos abordar en el presente artículo, sabiendo que apenas abrimos una puerta que es necesario seguir profundizando por su inmensa importancia estratégica.



1. LA CULTURA COMO PUNTO DE PARTIDA.



Estamos claras/os que no podremos entender lo que es “Diversidad Cultural” ni “Interculturalidad” si no definimos primero que estamos concibiendo por “Cultura”. Para esto nos vamos a aprovechar de la definición realizada por Zuñiga, Madeleine y Ansión, Juan (1.997) a propósito de este aspecto. Al respecto ellos afirman lo siguiente:



“Por cultura podemos entender los modos de vivir o los modos de ser compartidos por seres humanos… Los humanos tenemos la capacidad de ir amoldando y transformando no sólo la naturaleza, sino nuestras propias relaciones con el mundo y nuestra propia forma de vivir”.



Es importante señalar con relación a lo expresado, que estos modos de vivir o de ser no son algo estático, sino que son dinámicos, activos, implican procesos, que suponen cambios. Ellos mismos señalan que “a través de nuestra historia, hemos ido creando y modificando nuestra relación con el mundo en un proceso acumulativo y evolutivo hecho posible porque lo que creamos y aprendemos lo transmitimos también a nuestra descendencia sin necesidad de modificación genética”. Siguiendo en esta línea encontramos también que la UNESCO en su “Declaración mundial de la diversidad cultural”, define la cultura como “como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias” (UNESCO, 2001), en este sentido coincide con lo planteado por Zúñiga y Ansión en su definición.



La cultura supone también una relación con el mundo que nos rodea: con la naturaleza, con nosotros/as mismos/as, con los demás, con la trascendencia en forma colectiva. Esta relación se da a través de formas de mirar, de sentir, de expresarnos, de actuar, de evaluar. Son formas propias de mirar el universo, el cosmos, la creación, la naturaleza, que a su vez nos genera una manera particular de relacionarnos con ella y el contexto que la rodea. Además implica una manera compartida de mirarnos y entendernos a nosotros/as mismos/as y a los demás. Es a partir de ese mirar, sentir y expresarse que se crea la cultura en forma colectiva y se van originando nuevas maneras de relacionarnos. Zúñiga y Ansión (1997) señalan que “al asumir esta definición operativa de cultura, es importante recordar que una cultura se gesta al interior de los diversos grupos a los que los humanos se unen por diversas afinidades, sean éstas ideológicas, de clase, de credo, de origen territorial, de origen étnico, de edad, de sexo, etc. En estos grupos se generan y comparten modos de ser y hasta un lenguaje propio que son cultura”. Más adelante señalarán que “la cultura no tiene existencia en sí misma, sino que se refiere a actitudes acostumbradas y a maneras de ser compartidas (dimensión social) de las personas en concreto (dimensión individual)”. Esto es importante señalarlo porque es lo que nos da pie para poder entender mejor lo que es la diversidad cultural y la interculturalidad.



2. DIVERSIDAD CULTURAL E INTERCULTURALIDAD.



Como seres que vivimos en relación, la cultura tenemos que verla también con esas características. No se da en el aire. Nuestras propias culturas entran de forma concreta en una relación dinámica con otras culturas. Nos damos así cuenta de que existe una diversidad cultural a nuestro alrededor, es decir, otras formas de percibir al mundo, la naturaleza, la relación consigo mismos y con los demás, con las cuales podemos o no coincidir en un primer momento o posteriormente. Así la diversidad cultural se presenta en espacios definidos donde coexisten grupos humanos con tradiciones culturales diferentes.



En este tipo de vinculación no siempre ha existido una aceptación y reconocimiento explícito de las influencias mutuas en las relaciones interculturales que se han dado. Para algunos grupos culturales, sobre todo el de las clases dominantes, les es difícil reconocer y asumir plenamente la riqueza potencial que representa la relación con otras culturas. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de influencias mutuas que no se han aceptado manifiestamente y que se han producido en medio de relaciones sociales jerarquizadas y de procesos de dominación y explotación. Miremos por ejemplo como se dio el proceso de conquista y colonización de nuestro continente, donde no solo no se reconocieron las culturas autóctonas y ancestrales que había, sino que además se buscó en muchas oportunidades eliminarlas o aniquilarlas para poder mantener la explotación y el control sobre las colonias por parte de los “conquistadores”. Igualmente ocurrió con las culturas de origen africano que arrancadas a la fuerza de sus lugares de origen, vinieron a nuestro suelo y posteriormente con las afrodescendientes, que tuvieron que “guardar silencio” durante mucho tiempo y encubrirse culturalmente, sobre todo con la cultura de los conquistadores, para poder sobrevivir.



Esta dinámica social de dominación en la que hemos vivido ha propiciado un tipo de relación en la que tiende a imponerse una sola voz. Es una tendencia histórica homogenizante, culturalmente empobrecedora que, por intereses económicos, políticos y sociales, no asumió la diversidad cultural como riqueza y como potencial de desarrollo humano. El intercambio cultural por esta vía ha sido hasta ahora, desigual en provecho del “Primer Mundo”, y del tipo de sociedad que ha originado, imponiéndonos incluso un sistema educativo formal e informal pretendidamente “Unicultural”, en provecho de esa cultura única para justificar la dominación económica, política y educativa (Camacaro 2007). En el caso concreto de nuestro país fue imponiéndose, como hemos señalado, la cultura de las clases dominantes, incluso se valorizó más, sobre todo en el siglo pasado, las culturas foráneas, como por ejemplo la de Estados Unidos y Europa, las cuales fueron presentadas como el modelo a seguir, en detrimento de nuestras propias culturas. No se dio una relación de igual a igual, sino que se impuso la ley del más fuerte política y económicamente. Como consecuencia de esto nos encontramos con que culturalmente como país fuimos abandonando en muchos lugares nuestras propias culturas y como tal contribuyendo a su debilitamiento y posterior peligro de desaparición. Nos podíamos preguntar si han desaparecido nuestras culturas. Y aunque comprobamos que no ha ocurrido eso, nos damos cuenta que ellas se encuentran en un alto riesgo producto de un bombardeo mediático del propio sistema capitalista que nos quiere imponer “su cultura de consumo” y a seudo-respuestas que algunos líderes políticos han querido dar al problema, para seguir manteniendo sus intereses y que está contribuyendo al olvido de nuestras propias raíces.



Vista desde las circunstancias que hemos expresado ¿cómo puede verse entonces la Diversidad Cultural? ¿Cómo recuperar su verdadero sentido? ¿Como dar un verdadero valor a la interculturalidad?



La Diversidad cultural hay que verla de forma dinámica y al igual como lo hemos afirmado sobre la cultura, pensamos que ella no tiene existencia en si misma, sino como producto de la dinámica que genera. Cada grupo cultural en su relación con los otros tiene su propio movimiento. Este movimiento genera a su vez una relación cultural, donde si se cumplieran realmente las reglas de juego, cada una de esas culturas se presentaría tal cual es, dando su aporte, sin necesidad de ser ni acorralada ni desaparecida por otra u otras que se consideran más fuertes y que es lo que hemos analizado anteriormente.



Por eso nuestra Constitución Bolivariana (1.999), que plantea en su Preámbulo la búsqueda por establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural, señala en su artículo 99, entre otras cosas que “ los valores de la cultura son un bien irrenunciable del pueblo venezolano y un derecho fundamental, que el Estado fomentará y garantizará” y más adelante, en el artículo 100, introduce el término de la “interculturalidad” afirmando que: “Las culturas populares constitutivas de la venezolanidad gozan de atención especial, reconociéndose y respetándose la interculturalidad bajo el principio de igualdad de las culturas”.



Por lo que hemos ido analizando podemos concluir que puede haber una “diversidad cultural” en un determinado lugar o espacio, pero eso no implica necesariamente que se de una “interculturalidad”. La interculturalidad, como muy bien lo señala nuestra constitución supone el principio y el respeto de la igualdad de las culturas presentes en ese espacio, en este caso, en nuestro país.



3. LA INTERCULTURALIDAD Y SU IMPORTANCIA ESTRATÉGICA EN LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.



Ya hemos analizado lo que presenta nuestra Constitución Bolivariana con respecto a la Interculturalidad, sobre todo planteado en la línea del artículo 21 de la no exclusión social y en la búsqueda de una mayor integración y participación social, política y económica. En este sentido cuando el Presidente Chávez afirma que “para salir de la pobreza hay que darle más poder a los pobres”, no se está refiriendo única y exclusivamente al aspecto político y económico, sino también al aspecto social y cultural. Una sociedad en la que todavía le cueste a muchos de sus dirigentes o de los que están en puestos de gobierno, reconocer, respetar y defender la cultura y el mundo de los sectores populares, no está todavía en el camino de convertir la interculturalidad como elemento revolucionario de cambio hacia el socialismo[1].



Retomando a Zúñiga y a Ansión (1997) afirmamos que la interculturalidad implica la actitud de asumir positivamente la situación de diversidad cultural en la que nos encontramos. Se convierte así en principio orientador de la vivencia personal en el plano individual y el principio rector de los procesos sociales en el plano axiológico social. Es por este sentido que consideramos que a muchos de los “dirigentes” de nuestro proceso revolucionario les hace falta todavía poder escuchar y ver los acontecimientos que están ocurriendo en el país desde la cultura de los sectores populares, meterse en “sus zapatos”, caminar y sentir las cosas desde el lado del pueblo. En la línea de lo que estamos señalando, apoyándonos en estos autores, vemos que la interculturalidad como principio rector orienta también procesos sociales que intentan construir sobre la base del reconocimiento del derecho a la diversidad y en franco combate contra todas las formas de discriminación y desigualdad social relaciones díalógicas y equitativas entre los miembros de universos culturales diferentes. Según ellos, la interculturalidad así concebida, “posee carácter desiderativo; rige el proceso y es a la vez un proceso social no acabado sino más bien permanente, en el cual debe haber una deliberada intención de relación dialógica, democrática entre los miembros de las culturas involucradas en él y no únicamente la coexistencia o contacto inconsciente entre ellos. Esta sería la condición para que el proceso sea calificado de intercultural".



Orlando Camacaro (2007) de quien hacíamos referencia anteriormente, define por Interculturalidad “la posibilidad plena de avanzar y sostener un verdadero diálogo de civilizaciones, partiendo del diálogo intracultural, vale decir, a lo interno de los individuos que se comunican e intercambian experiencias en todos los ámbitos del quehacer colectivo”. Si esto no se da realmente será difícil por no decir imposible, lograr cualquier cambio estructural que se pretenda realizar. Para él la interculturalidad representa hoy una apertura, que no se queda en el pluralismo político, económico, social y jurídico, como señalamos anteriormente. Según su apreciación “es un reencuentro con todas las civilizaciones, grandes, medianas o pequeñas, un dialogo de reconciliación con el universo, dialogo y afirmación de un derecho transgeneracional a un ambiente sano, sostenible y duradero, un dialogo y reconciliación del hombre consigo mismo, partiendo de un dialogo intracultural e intrapersonal que restablezca el lugar de las relaciones económicas dentro de la facultad humana y social de administrar bienes escasos del suelo sin detrimento de la continuidad de la vida y donde el alimento, no sea sólo lo que nos llevamos a la boca, sino todo aquello que pasa por la biodiversidad y los elementos naturales”.



Vista desde la perspectiva de la Revolución Bolivariana observamos junto a Camacaro que “la Interculturalidad representa, no sólo una nueva forma de fundamentar la educación, sino también una forma de vida, de convivencia en la pluralidad cultural y étnica, en la tolerancia y el respeto mutuo, priorizando la cooperación sobre la competencia (subrayado nuestro), partiendo del modo de ser y de vivir de cada pueblo o grupo humano, del respeto a su identidad personal y colectiva”. Por eso se enfrenta a esa visión unicultural, homogeneizante, deslegitimadora de otras culturas:


”Ya no se trata de preguntarnos si la clave de la identidad del venezolano está en el indio, en el mestizo, el negro o el europeo. Por el contrario se trata de superar visiones uniculturales, la clave está en la afirmación y valoración del individuo múltiple. De allí que ningún proyecto educativo, económico o religioso pueda justificar la uniculturalidad sino operativizar la interculturalidad como principio rector en los sistemas educativos, económicos, filosóficos, científicos, religiosos, artísticos y políticos”.


Termina señalando que “La Interculturalidad tiene como principio buscar la participación de todos, sin discriminaciones de ningún tipo (subrayado nuestro), que refuerce la imagen que cada grupo, pueblo o nación posee y no la imagen de otro”.



En consecuencia, no se podrá dar una verdadera interculturalidad revolucionaria si no existe el reconocimiento hacia el otro por parte de todas las culturas implicadas en el proceso. Este ha sido el planteamiento inicial de nuestra revolución. Sin embargo existe un peligro latente en el momento presente. Para nadie es un secreto que el Sistema Capitalista ante situaciones de crisis que afectan sus intereses busca reacomodar sus fuerzas para poder seguirse manteniendo. En el caso venezolano observamos como indaga además los posibles aliados tanto fuera como dentro del proceso revolucionario que puedan defender sus planteamientos neoliberales. Nos percatamos que aunque momentáneamente en los últimos años perdió espacios de poder por la Revolución Bolivariana, lentamente ha ido colocando de nuevo, dentro de los cuadros principales del Gobierno, personas afectas a sus intereses que buscan frenar los cambios propuestos por la propia Revolución en la persona del Presidente Chávez. Este grupo social lo reconocemos hoy como “La derecha Endógena” que tiene a su vez muchas similitudes con la derecha oposicionista: son parte de esa misma cultura dominante que no quiere reconocer al resto de las culturas sociales que viven en nuestro país como actores sociales y políticos del mismo. Son ellos los que desde adentro han ido torpedeando y desconociendo la participación popular, generando sus propias políticas burocráticas y frenando la acción Presidencial. Por eso no nos extrañe que este grupo fuera uno de los que no les convenía que se aprobara la Reforma Constitucional. Por esta razón afirmamos con preocupación que si en el momento actual que vive nuestra revolución, se siguen pensando las políticas, los cambios sociales y económicos bajo el planteamiento de esa cultura dominante, no se estará realizando ningún cambio estructural en el país, simplemente estaremos repitiendo con algunas reformas los mismos esquemas cuarto-republicanos que hemos estado criticando durante mucho tiempo. He ahí la importancia y lo estratégico de fortalecer en este momento la interculturalidad como uno de los elementos normativos del cambio que buscamos.



Cuando hoy vemos que esa derecha endógena, intenta por medio del dominio en la correlación de fuerzas, controlar la Revolución Bolivariana desde adentro, nos percatamos que se está buscando echar para atrás todos los logros de participación popular y protagónica de la población obtenidos en los últimos años por medio de ella, comenzando de esta forma a socavar internamente al mismo proceso revolucionario. Es una visión mezquina y empobrecedora que solo piensa en sus intereses particulares (de poder económico y político) y en los privilegios obtenidos en la mayoría de los casos a partir de la propia revolución, sin tener en cuenta ese pueblo a partir del cual se originó y creció el proceso revolucionario que estamos viviendo. A la vez le está haciendo el juego a los intereses trasnacionales del capital que quiere dominarnos de nuevo. De allí la importancia de ser conscientes a nivel de organizaciones populares de esta situación y buscar fortalecer los espacios donde el pueblo ha comenzado a tener un rol protagónico como son por ejemplo, los Comité de tierra, algunas misiones, los Consejos Comunales, organizaciones campesinas, obreras, estudiantiles y otro tipo de organizaciones populares. En ese reconocimiento intercultural, que no es limosna sino derecho, se juega el futuro de nuestra revolución. Si queremos construir el Socialismo del Siglo XXI, se hace necesario que redescubramos nuestras raíces, porque es a partir de ellas que podremos edificar esa nueva realidad intercultural que tanto soñamos.




REFERENCIAS:

*Ameigeiras, Aldo Rubén. Diversidad Cultural Latinoamericana: una aproximación desde el gran Buenos Aires. Fuente:http:/Juanfilloy.bib.unrc.edu.ar/completos/corredor/corredorf/comi-c/AMEIGEIR.HTM

*Asociación Bolivariana de Noticias (ABN). Lucha por la diversidad cultural es lucha contra el capitalismo: Opiniones del Ministro del Poder Popular para la Cultura Francisco Sesto sobre la reforma constitucional, publicada el 15/09/07.

*Camacaro, Orlando. Artículo 100: La Interculturalidad; publicado en www.Aporrea.org. el 10/09/07.

*Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, 1.999.

*El Troudi, Haiman; Harnecker, Marta y Bonilla Molina, Luís. Herramientas para la Participación, elaborado con el apoyo de la Dirección del Despacho del Presidente, el FIDES, FONACIT, el Ministerio de Participación Popular y Desarrollo Social, la Universidad Bolivariana de Venezuela y la Misión Cultura, Caracas, 2005.

*UNESCO. Declaración Mundial de la Diversidad Cultural, aprobada en la 31ª Reunión de la Conferencia General, Paris, Noviembre 2001.

*Zúñiga, Madeleine y Ansión, Juan. Interculturalidad y Educación en el Perú. Foro Educativo. 1997.



--------------------------------------------------------------------------------

[1] Al respecto recomendamos leer el libro elaborado por Haiman El Troudi, Marta Harnecker y Luís Bonilla-Molina denominado “Herramientas para la participación”, elaborado con el apoyo de la Dirección del Despacho del Presidente, el FIDES, FONACIT, el Ministerio de Participación Popular y Desarrollo Social, la Universidad Bolivariana de Venezuela y la Misión Cultura en el 2005, donde se aborda entre otros aspectos las barreras que se presentan para la participación y como superarlas y que consideramos tienen que ver con el tema que estamos abordando; págs. 17-32.





--------------------------------------------------------------------------------




2. EL PROCESO BOLIVARIANO DESDE UNA PERSPECTIVA CLASISTA





Nora Castañeda



Caracterizar el proceso bolivariano desde un punto de vista clasista, obliga a hacer un intento preliminar de determinar la estructura de clases en Venezuela. Es una de las cosas que muchas veces se obvia cuando se hacen análisis de la coyuntura.



Podríamos empezar por establecer cuáles son las clases dominantes, que a simple vista podríamos observar o conocer. Por un lado, por supuesto, están las clases dominantes que se corresponden con el imperio y que están presentes por múltiples vías en la sociedad venezolana: grandes corporaciones y empresas transnacionales que hacen vida en el país y, por supuesto, tienen intereses de clase que muestran en el proceso bolivariano. Por otro lado están sus aliados y aliadas, organizados también en grandes empresas, como por ejemplo el Grupo Mendoza y tendríamos que precisar otros grupos. En todo caso, está el grupo Mendoza y otros que, de alguna manera, controlan diferentes actividades económicas, financieras, de servicios, productivas,… hasta controlan los servicios y la distribución alimentaria. Por eso nombramos primero al grupo Mendoza. Hay otros, por supuesto, que tendríamos que precisar; pero estos tienen intereses muy concretos en la economía y en la sociedad venezolana y actúan dentro del proceso bolivariano a objeto, de alguna manera, de imponer sus intereses y derrotar los intereses del pueblo.



Por otro lado, están los llamados productores “nacionalistas”. Algunos de ellos se han organizado en frentes bolivarianos, donde destacan los vinculados con la ganadería, por ejemplo. Ayer oíamos por la televisión a uno de los grandes dirigentes de este sector bolivariano nacionalista, que está al lado del proceso bolivariano, decir: “aquí no hay escasez de carne”. Sin embargo, estamos viendo, dentro de la apariencia, que la escasez de carne realmente existe. También decía: “aquí no hay escasez de leche”, y vemos que también es la apariencia.



Está también la llamada “pequeña burguesía”, que ahora pretenden llamarla ”clase media”, con una característica muy importante: una, su ingreso. El ingreso familiar de esta pequeña burguesía se despega bastante, dista, del ingreso de los trabajadores en general y trata de acercarse a los intereses de la burguesía, quieren vivir como la burguesía; la ideología de la burguesía es la que priva en esos sectores. Eso significa que debemos tenerla presente porque es una clase muy importante, es un grupo social importante.



Por otro lado, podríamos hablar de los trabajadores. Los trabajadores somos todos y todas, como la pequeña burguesía que es también trabajadora. Quizá pudiéramos hablar de la ”clase obrera”, pero los trabajadores con bajos ingresos no solamente son la clase obrera. Podríamos hablar de los trabajadores no sólo de ingresos medios, sino de ingresos bajos. Dentro de esos ingresos están los trabajadores llamados ”formales”, los que tienen un sueldo quince y último de mes, que cuentan con determinados servicios: pólizas HCM, caja de ahorros, bono vacacional, cesta tickets de alimentación, bono de fin de año, etc. Esa es una parte de los trabajadores en diferentes niveles. Un sector se acerca a la llamada pequeña burguesía o clase media y otros se acercan mucho al trabajo con salario mínimo, otros al salario medio. Estos últimos serían muchos de los trabajadores que forman parte importante de la estructura burocrática o de la administración pública del país.



Podemos hablar también de los llamados trabajadores ”informales”, quienes en realidad son trabajadores por cuenta propia. Una parte importante de ellos realizan un trabajo de comercialización de los productos, son ellos quienes distribuyen los productos en las calles a través de la buhonería. Entre ellos también tenemos que establecer diferencias: algunos de ellos en realidad son asalariados de comerciantes que les entregan mercancías para que las vendan, de tal manera que los recursos obtenidos de la venta se los entregan a los comerciantes, mientras que los llamados buhoneros reciben un salario muy pequeño; aparentemente son trabajadores por cuenta propia, pero en realidad no lo son. Otro sector informal recibe una mercancía de otros para que trabajen por cuenta propia, no asalariado, pero dependiendo de quines les entregan la mercancía. Eso hay que tenerlo en cuenta porque resolver el problema de la economía informal que ha tomado las calles de Caracas o de las grandes ciudades pasa por conocer esa estructura de clase, por determinar cuál es la estructura de clase que realmente está allí.



Por otro lado, tenemos los ”trabajadores del campo”, que son también trabajadores por cuenta propia, microempresarios, pequeñas cooperativas, que trabajan en realidad por un ingreso casi de subsistencia. Muchos de ellos han sido apoyados por el Estado con recursos que les ha proporcionado. Hay otros que tienen sus pequeñas o medianas fincas e incorporan a trabajadores asalariados (peones). Y, por supuesto, están los grandes y medianos productores, unos que apoyan al proceso revolucionario y otros no.



Estamos hablando entonces de trabajadores en diversas condiciones sociales: por cuenta propia, dependientes, asalariados, con altos o bajos ingresos, los que tienen salario mínimo y, a veces, menos del salario mínimo, trabajadores que viven en condiciones de explotación terrible como los indígenas y trabajadores del campo en los arrozales del estado Guárico, muchos de ellos traídos desde Colombia o las comunidades indígenas en condiciones clásicas de esclavitud incorporados al trabajo agrícola.



Si hablamos del proceso revolucionario desde una perspectiva de clase, tenemos que conocer eso y conocer cómo se comportan las clases sociales en relación al proceso revolucionario.



Es evidente que la oligarquía criolla, las clases altas están muy ligadas a las grandes empresas transnacionales de Europa y los Estados Unidos, particularmente a éste último (no hay que olvidar que hemos sido considerados como ”el patio trasero” de los Estados Unidos), cuyas inversiones están básicamente en el país. Esta oligarquía criolla, aliada a los intereses de Estados Unidos, tiene una perspectiva de clase en relación al proceso bolivariano dirigida a derrotar este proceso, a impedir que siga avanzando, no solamente por la vía militar, aunque en un momento dado pudiera ser militarmente (invasión de los Estados Unidos o empleando el ”Plan Colombia” o ”Plan Victoria”, como ahora lo llaman) utilizando a los paramilitares para tales efectos, etc.; esa sería una posible salida, pero también trabajan todos los días desde el punto de vista ideológico.



En el combate ideológico ellos tienen una gran fuerza, dado que disponen de los medios de comunicación de masas. La mayoría de los medios de comunicación están en sus manos; pero además nosotros, el pueblo, hemos sido formados en una sociedad donde la ideología que predomina es la ideología de ellos, la capitalista. De alguna manera es la ideología por la cual nos manejamos. Por eso nos podemos encontrar a un hombre del campo diciendo ”voy a votar por el No porque esta gente va a privatizar las propiedades”; sin embargo, él no tiene ninguna propiedad. Tiene una ideología y una perspectiva: ”yo pudiera llegar a tener una propiedad y éstos me la van a quitar”. Eso hay que tener en cuenta, entonces, la lucha de clases, la cual no solamente es una lucha militar, sino que es económica, es política y es ideológica. Ahora juega un papel muy importante en la lucha de clases la ideológica.



Desde el punto de vista político, el pueblo, desde su lucha de clases, tiene una gran fuerza; esa gran fortaleza es que tienen un Presidente a su lado. Eso no significa que la estructura administrativa esté de su lado; por el contrario, más bien el pueblo plantea consignas como ”así, así, así es que se gobierna” y cuando lo hacen precisamente están diciendo que hay gobernantes (sobre todo en Alcaldías y Gobernaciones), pero también a nivel nacional, que no responden a los intereses del pueblo, porque desde el punto de vista político e ideológico no están de acuerdo con los intereses del pueblo, dado que la ideología dominante es la que priva en sus cabezas.



El asunto está en que, si hay algún debate importante a nivel ideológico, ese debate en realidad es el debate ideo-político4: ideológico y político. Tal vez hemos pensado en un debate en el cual debemos derrotar militarmente a tales, tales y tales… y lo debemos derrotar económicamente, eso hay que hacerlo; pero ante todo hay que ver cómo se desarrolla la lucha de clases ideo-política.



Entonces, toda caracterización del proceso bolivariano debe pasar por esto. Preocupa que la mayoría de los análisis coyunturales no hablen ni de las clases sociales ni de la lucha de clases. Resulta que eso está allí presente y, si no lo asumimos, ni tampoco lo reconocemos, no lo vamos a desarrollar.



Muchos de nosotros y nosotras somos parte del aparato administrativo público, es decir, del aparato burocrático. Hay que señalar que hay una diferencia entre ”burocratismo” y ”burocracia”. La burocracia es una estructura administrativa de carácter piramidal en el cual el extremo superior lo ocupa los que ideológicamente dominan ese aparato burocrático y en la base, en la parte baja, están los dominados. Estos últimos no necesariamente saben cómo es que arriba están tomando las decisiones, desconocen que esas decisiones pueden ser o son contra sus intereses; pudieran creer que los intereses del aparato burocrático administrativo público están a sus servicios. Lo terrible es, como lo decía antes, que tenemos un aparato burocrático, tenemos un Estado, y creemos que ese aparato burocrático está al servicio de las mayorías cuando no lo está, está al servicio de, por lo menos, de un sector importante de la minoría y ese sector importante son los funcionarios públicos ”de alto nivel”, cuyos salarios se despegan de manera importante de los salarios mínimos que tiene la gran mayoría, la base del aparato burocrático. Recordemos lo que Marx decía: el ser social determina la conciencia social; entonces la conciencia social está dirigida a que vamos a tratar de obtener un bono, un bono único, que esté determinado por el salario que cada quien tiene. Si nosotros logramos que el bono único sea para todos igual como se ha hecho en alguna que otra institución, para todo el mundo igual, después cuando vamos a dar un aumento de salario, éste es del 10%. Pero qué es el 10% para una persona que gana un salario mínimo y qué significa el 10% para una persona que gana 5, 6 o 7 veces el salario mínimo? Eso hace que se dé una separación importante. Es verdad que se ha disminuido la diferencia en relación a los más altos niveles, es decir, el ingreso de esos altos gerentes o dueños de las grandes transnacionales, eso es verdad; pero eso se ha hecho alimentando al sector medio, a la llamada clase media, a los altos funcionarios y no a los trabajadores, a la gran base de la sociedad.



Todo esto hay que tenerlo en cuenta, entonces, en relación al proceso bolivariano. Si nosotros no aclaramos eso, no desarrollamos políticas para que las bases puedan, no sólo tener cada vez mayores ingresos que les permitan tener capacidad de compra, capacidad de demanda, eso sería un problema económico. Pero si no manejamos la situación de manera que el poder desde el punto de vista ideológico también esté en manos de las bases, si no lo hacemos así y si no logramos desarrollar el poder popular, que las políticas económicas estén dirigidas a desarrollar el poder popular o del poder comunal, si no lo logramos, va a ser bastante difícil que podamos construir una sociedad socialista.



La sociedad socialista necesita en este momento en Venezuela de un profundo combate ideológico, eso es, de desarrollar la lucha de clases no sólo económica, no sólo política, sino también socialmente e ideológicamente. Si lo logramos, podemos avanzar. Pero la otra cosa es que la lucha de clases es una lucha que necesita tomar en cuenta las contradicciones de clase existentes. Nuestro pueblo debe tener la capacidad suficiente para poder detectar dónde están las contradicciones de clase y cómo manejarlas. Sobre esto hablaba mucho Mao Tse Tung. Hablaba de la lucha de clases como genera contradicciones de clase, que esas contradicciones pueden ser antagónicas o no antagónicas. Tenemos que tener claro cuáles son las contradicciones antagónicas y cuáles son las no antagónicas porque de acuerdo con eso, podemos avanzar avanzar más rápidamente y podemos incluso no cometer errores. De repente nuestro pueblo puede creer que su enemigo es el funcionario público y no; el funcionario público es un instrumento de las clases dominantes desde el punto de vista ideológico. Pero las clases dominantes son el enemigo, no es el funcionario público. Si se trabaja en la idea de determinar cuáles son las contradicciones de clase antagónicas, entonces se va a saber dónde está el enemigo principal, el imperio.



Pareciera que en estas elecciones, a pesar de que el Presidente trabajó mucho esa idea: el enemigo es el imperio; a pesar de eso, nuestro pueblo e incluso nuestros militantes asumimos que el enemigo no era el imperio. El Presidente lo decía en estos días, se pensó que el enemigo eran esos opositores que andan por ahí, que en estos días organizaron una marcha con los buhoneros, y entonces se centró la atención en esos. Resulta que esos no son sino los que realizan las actividades a partir de la estrategia que desarrolla el imperio. El imperio dice: hay que estar en la calle todo el tiempo y tenemos que estar utilizando a los estudiantes (mejor dicho, a un sector de los estudiantes), o tenemos que utilizar a un sector de las mujeres y ahora tenemos que utilizar a un sector de los buhoneros.



Efectivamente, en estos días salieron a la calle los buhoneros; ¿qué buhoneros salieron? Los buhoneros que en su mente tienen la ideología de los dominantes. Pero nuestro pueblo puede asumir que los enemigos son los buhoneros y no, no son los buhoneros. El enemigo principal no está ahí; está en el imperio y en las clases aliadas del imperio –esa oligarquía criolla que es la poseedora y maneja esos grandes y articulados medios como Globovisión. Y entonces, el problema no es Globovisión porque éste lo que es, es un instrumento de las clases dominantes criollas aliadas a los intereses del imperio. ¿El problema son los artistas que allí trabajan o los periodistas que allí trabajan? No, ellos son instrumentos de…



Entonces, todo esto hay que manejarlo. Eso significa hacer análisis de coyuntura que debe partir de manejar todos los días qué es lo que los periódicos dicen, lo que la televisión dice, qué es lo que hacen, cuál es su práctica política, a qué obedece esa práctica política, cuáles son las contradicciones fundamentales, cuáles son las contradicciones principales, cuáles son las contradicciones no antagónicas y cómo manejar las contradicciones no antagónicas. Pareciera que el Presidente de la República se manejara con análisis de ese tipo y es lo que permite que en un momento determinado él decrete la amnistía porque él se pregunta ¿dónde está mi enemigo principal? En el imperio. ¿Qué es lo que el imperio tiene planteado hacer? A bueno, el 23 de enero el imperio pretendía salir con esos planteamientos que tienen que ver con lo de los presos políticos y armar un zaperoco aquí. ¿Qué hizo el Presidente? Les quitó esa bandera de lucha decretando la amnistía. Hay mucha gente nuestra que se molestó por eso; pero el Presidente hizo lo correcto. Manejó las contradicciones, determinó quién era el enemigo principal y le quitó la bandera dándole la amnistía a unas personas que no son el problema central, sino los que hicieron algo que el imperio quería que hicieran. ¿Ah, que esas personas van a continuar desarrollando su estrategia de guerra? Es posible; es posible que algunos no y otros sí, pero eso lo van a hacer porque el enemigo principal se los va a mandar.



Entonces, tengo que trabajar dirigiendo mi atención hacia el enemigo principal. Eso es igualito con respecto a los buhoneros: hay que sacar a los buhoneros de las calles porque eso es una ciudad ingobernable para ellos mismos, para su salud, para la salud de sus niños que mantienen metidos en un cajoncito en esos espacios cargados de contaminación de plomo que permanentemente están consumiendo al aspirarlo y al consumir los alimentos también contaminados con el plomo, con toda la suciedad que hay en la calle. Por su propia salud, este gobierno tiene que crear un empleo digno, no un tipo de empleo que les dé una cierta cantidad de dinero. Es probable que la mayoría no quiera ir a trabajar como asalariados porque ahí ganan más aparentemente, porque ellos no tienen bono vacacional ni HCM; cuando se enferman y no trabajan, no reciben nada. Ellos tal vez sacan la cuenta de lo que obtienen diariamente. Ese no es el tipo de trabajo que una sociedad socialista debe desarrollar porque eso no le garantiza calidad de vida a los mismos que están defendiendo que los dejen allí trabajando. En este momento que los van a sacar, los están utilizando como instrumentos de acuerdo con las estrategias del imperio, tenemos que saber cómo manejar eso.



Por otra parte, en el sector campesino tenemos que analizar. Este es un país donde aparentemente del producto interno bruto sólo el 13% lo produce el campo, es decir, que el campo no debería ser ningún problema porque la mayor parte de la población vive en las ciudades. Pero necesitamos la soberanía alimentaria porque cada vez más estamos viviendo de las importaciones y eso es grave, porque en un determinado momento pueden cercarnos y por hambre nos pueden poner de rodillas. Eso quiere decir que tenemos que manejar el campo con mucho cuidado, tenemos que lograr que los beneficios sociales que se reciben en la ciudad también los reciba la población del campo y más, para poder garantizar la soberanía alimentaria. Por eso no podemos partir del planteamiento que no debe haber financiamiento público para el campo porque es un gran riesgo invertir en él; por el contrario, hay que invertir en el campo para garantizar la soberanía alimentaria determinando en qué tipo de rubros hay que invertir, qué tipo de organización productiva hay que impulsar: ¿la organización capitalista que reproduce los intereses del capital o una organización de carácter solidaria que conduzca a la construcción del socialismo? De eso se trata también y a veces no se entiende; aparentemente estamos trabajando por el socialismo, pero cuando se desarrollan las políticas públicas y se concretizan éstas a través de determinados financiamientos no se hace así y el tipo de organización que se reproduce entonces es el tipo de organización capitalista, privada, decía el Presidente. Una cooperativa, una Unidad Económica Asociativa de dos o nueve personas, son organizaciones de carácter privado; a lo mejor lo que estamos reproduciendo es que esas personas que se convierten en empresarias o emprendedoras, como se les llama, van desarrollando como ideología la ideología del empresario/a, la ideología capitalista. Para el momento en que lo comenzamos a desarrollar así estaba bien porque así lo necesitábamos; pero ahora estamos en una etapa de transición, no estamos claro, en el socialismo. Hay que visualizar eso para ver de qué manera trabajamos para que se desarrolle la solidaridad real entre estas personas en su comunidad, para la comunidad y desde la comunidad. Ya tenemos que discutir cómo vamos a avanzar desde el punto de vista político-ideológico en este proceso de construcción del socialismo.



Entonces, es importante manejar este proceso bolivariano tomando en cuenta la estructura de clase existente de clase, lo que supone una investigación más seria que lo que hemos expuesto aquí.




--------------------------------------------------------------------------------



3. LA RESURRECCIÓN MISIONERA DE SAN ROMERO DE AMÉRICA





Guido Zuleta



El Domingo de Resurrección 2008 precede a la conmemoración del paso, cuando “El corazón de El Salvador marcaba 24 de marzo y de agonía”, como lo menciona el obispo catalán brasileño Pedro Casaldáliga, del Obispo Romero a su acogida como Santo Latinoamericano y Caribeño. Una canonización hecha ecuménicamente, no por autoridades eclesiásticas, sino por comunidades populares de todo el continente mestizo, el mismo sobre el cual, previó “Si me matan, resucitaré en mi pueblo.”



El hermano Oscar Arnulfo, pastor y ejemplo de verdadero discípulo y misionero del Resucitado, inspira desde 1980 ya no solo al pueblo salvadoreño, sino a todas las comunidades de buena voluntad del mundo entero, en este cambio de época. Pues su figura serena en medio de la horrible tensión de la guerra, actuando proféticamente, para bajar de la cruz a su pueblo crucificado es una de las fuentes de inspiración ética y espiritual de la actuación de comunidades y movimientos sociales que hacen su aporte por lograr otro mundo posible.



La trascendencia del Obispo mártir se hace sentir inspirando a las comunidades diversas iglesias cristianas a hacer su aporte para una misión común en función de una comunidad de comunidades que constituya la iglesia de la liberación, que opte por el pobre, contra la pobreza y por la vida, los medios de vida y la libertad.



Su testimonio y espíritu también se hace presente en diversas formas en la V conferencia de sus colegas obispos de América Latina y el Caribe realizada en Aparecida, Brasil en mayo de 2007 en medio de las peregrinaciones de las comunidades eclesiales de base, a quien tanto apoyó en vida terrena y sigue apoyando en su inspiración trascendente en el actual momento de transformación, quienes explícitamente solicitaban a los obispos que se reivindicaran junto con los mártires latinoamericanos como el mismo Romero, lo cual fue expresado en el mensaje final de la conferencia y en su documento final.



Resucita Romero animando las misiones de intercambio entre comunidades solidarias de Estados Unidos con su pueblo, en los esfuerzos constantes por solicitar mediante manifestaciones y acciones cívicas el cierre de la Escuela de las Américas, institución donde formaron a militares de las dictaduras impulsadas bajo doctrinas de seguridad nacional en toda América Latina entre ellos los de su propio pueblo oprimido.



Resucita también en los esfuerzos internos de cada movimiento social transformador en corregir sus propias fallas y errores internos, por distorsiones mezquinas y llamando a superar los fanatismos y sectarismos que impiden avanzar en el camino liberador. Inspirando así a la actual necesaria conciencia planetaria en función de la paz con justicia y responsabilidad con la creación.



Hoy con Casaldáliga, muchas comunidades cristianas y de buena voluntad del continente dicen “Estamos otra vez en pie de testimonio, San Romero de América, pastor y mártir nuestro. Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra. Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente. Romero de la Pascua Latinoamericana.”




--------------------------------------------------------------------------------



4. "LA GENTE QUE ME GUSTA"





Mario Benedetti


Primero que todo



Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.



Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.



Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.



Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.



Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.



Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.



Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.



Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.



Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.



Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.



Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.






--------------------------------------------------------------------------------



ECUVIVES... La dimensión política de la fe








Articulos anteriores.

  • Luis Infanti Recuerdo y clase magistral de un obispo en Chile
  • De François Mitterrand a François Hollande. Tuvieron que pasar 31 años, para que los « socialistas » llegaran al poder con un
  • Utopías Carlos Benítez Villodres Un grito de protesta puede acabar con infinitos gritos de dolor. Para ello necesitamos un
  • Un gobierno de los empresarios, por los empresarios y para los empresarios. Por Mario Briones R
  • NUEVA IZQUIERDA…. ABIERTO ESTA EL CAMINO Pablo Varas Nada nuevo se puede esperar de los actores sentados en el actual patio
  • Socialismo Allendista anuncia nuevo referente de izquierda para elecciones municipales radio.uchile.cl Noticias relacionadas
  • Recuperando soberanía
  • JESÚS FUE AYER EN EL TEMPLO Y AHORA : " Un indignado "
  • Marine Le Pen Carlos Benítez Villodres Marine Le Pen lucha fría y denodadamente para imprimirle a su partido, Frente Nacio
  • Esta es la temperatura ambiental ; Amsterdam 27-28 grados…Budapest ; 25-26 grados, asi se « trasgredio » la ley sobre informa
  • NUEVA IZQUIERDA/ EN LAS ASAMBLEAS/ EN LAS CALLES/ EN EL VOTO…. Pablo Varas Desde Chile para Chileinforma



IMPRIMIR