LAS MISERIAS DE UNA IZQUIERDA Pablo Varas Fidel Castro tiene razón cuando sostiene que la demanda de Bolivia y su salida al
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Puesta online a las 0:01, el 20 de Febrero del 2009
LAS MISERIAS DE UNA IZQUIERDA
Pablo Varas
Fidel Castro tiene razón cuando sostiene que la demanda de Bolivia y su salida al mar es una cosa histórica, una deuda pendiente, una falencia de los políticos chilenos, donde debe ser incluida la izquierda chilena, la Unidad Popular y el presidente Salvador Allende.
No es raro que Renovación Nacional, la UDI y el Partido Demócrata Cristiano condenen de manera rotunda las palabras de Fidel, y manifiesten que esto es intromisión en asuntos internos. Es entendible cuando son ellos los herederos políticos y económicos de los empresarios chilenos -que se aliaron con los ingleses- y que generaron las condiciones para la guerra del salitre. En sus filas estás los continuadores de los asesinos de la Escuela Santa María de Iquique, la Coruña o San Gregorio.
Nada debe asombrarnos: la derecha política chilena es una sola a la hora de defender sus objetivos, y de fijar cuales son sus aliados, para seguir manteniendo sus intereses.
Sin embargo, que el Partido Comunista considere que las palabras de Fidel Castro están fuera de contexto, y que el problema con Bolivia le atañe solamente a Chile y a Bolivia, es una opinión verdaderamente miserable.
Desde que Fidel bajó de la Sierra Maestra hace 50 años, los pueblos sometidos del mundo, los pueblos agredidos, los pueblos insultados, los pueblos invadidos, han recibido siempre el aliento de Fidel. Eso ayuda para que la dignidad no se pierda, para que los sencillos no se sientan nunca solos y abandonados, como sucedió con la España Republicana en la época comunista de Stalin.
La solidaridad de Cuba en palabras y gestos, ha roto todos los marcos de la falsedad e hipocresía diplomática, ha colocado al hombre y sus esperanzas en todos los lugares donde se condene el imperialismo y la pobreza, sabiendo que en Cuba hay también pobreza.
Los comunistas chilenos y la izquierda en general, deben recordar que el partido comunista soviético le vendió a la Republica Española, armas por el doble del valor que tenían en el mercado en esos años, cuando ellos sabían que eran para defender un gobierno elegido democráticamente, y cuando los anarquistas los denunciaban, eran insultados y considerados agentes del fascismo y aliados de Hitler. No obstante, Cuba se sacó el azúcar de su boca para que llegara a Chile, y gratis en los años del gobierno popular.
La historia de Chile constata la más larga visita de Fidel a un país de nuestro continente, y cuando en esos años Fidel denunciaba la agresión norteamericana los comunistas y la izquierda en general saludaban, y era y es justo hacerlo, porque los Estados Unidos agraden siempre a los países pequeños y por razones políticas.
¿No será Chile un país agresor con un pueblo que considera más pequeño y lo hace por considerarlo débil? Pues bien, si así es, entonces Fidel Castro tiene razón.
Las palabras de Fidel Castro sobre la mediterraneidad de Bolivia dejaron en evidencia que la izquierda comunista chilena por alcanzar una migaja de participación en el actual modelo político, que años atrás lo consideraba como un “aparato burgués”. El PC hace alianzas de contenidos con los herederos de la dictadura de Pinochet y ambos consideran un error las palabras el Fidel Castro sobre este tema.
La Palabras de Fidel Castro, servirán para mostrar el camino a seguir para ser dignos, para no claudicar ante los cantos de las sirena pero especialmente para mostrar la miseria de la izquierda comunista chilena, que vivió años a costas el generosidad el pueblo cubano.
La izquierda comunista chilena debe saber también de otras deudas que los cubanos han guardado, para mantener la dignidad de pueblos libres.
Nada debe asombrarnos si la izquierda comunista chilena llega para salvar el modelo capitalista de explotación sostenido y mantenido por la concertación. Eso de romper la exclusión no deja de ser un café muy descafeinado, no como el que tomó el señor Guillermo Teillier en el Hotel Nacional de La Habana, en su viaje como parte de la comitiva oficial del gobierno de la Concertación.