Tanto los movimientos neonazis como los grupos antifascistas se autodenominan “skinhead” o en su versión en español, “cabezas rapadas”, aunque no todos los “skinhead” pertenecen a una de estas dos organizaciones. Pero mientras los primeros ensalzan la figura del dictador alemán Adolf Hitler, los segundos la condenan. Ambas tribus urbanas visten cazadoras de aviador, vaqueros ajustados y botas negras. Lo único que los diferencia son las banderas españolas anticonstitucionales y las esvásticas nazis que los llamados nacionalsocialistas pegan en las mangas derechas de sus abrigos. Estos movimientos neonazis se mueven por las ciudades de medio mundo al grito de “sieg heil, heil Hitler”.
Estos jóvenes neonazis cultivan el desprecio hacia los punks, pero el repudio también es contra judíos, minorías sexuales, comunistas, delincuentes e inmigrantes, que, según sus postulados, son todas “lacras sociales” que deben ser “exterminadas”. Para acabar con estos grupos sociales, los neonazis realizan las cada vez más conocidas “barridas”, las cuales son “reprimidos con severidad”, en España, por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como por los cuerpos de policia (Ertzaintza, Policía Foral, Mossos d´Esquadra) de ciertas Comunidades Autónomas.
La mayoría del pueblo español insta al Gobierno que aumente las penas para los responsables de crímenes que se cometan por razones ideológicas, racistas, xenofóbicas y homofóbicas. Ante estas continuadas peticiones de la sociedad española, las autoridades están tomando nota del peligro que entrañan estos grupos. Pero este pronunciamiento del poder legislativo debe ser claro y contundente, además de la aceleración de los procesos por el poder judicial.
Es lógico que para detener el avance de estos grupos de la extrema derecha y de la extrema izquierda siempre han de estar bajo la figura legal de asociación ilícita, para que el solo hecho de congregarse bajo fundamentos violentos constituya un delito. Además, se debería intervenir en la etapa escolar para evitar futuras adhesiones a estos grupos.
En Internet existen más de 6.000 páginas dedicadas al nazismo, a la que tienen acceso los seguidores de este movimiento a través de claves y códigos secretos.
Debido al aumento de la inmigración, sobre todo procedente de África y de Latinoamérica, se incrementa el racismo en la sociedad española, con el consiguiente crecimiento de los partidos de ultraderecha.
Los neonazis en España suelen destacar en los grandes partidos de fútbol, donde los hinchas más radicales de cada equipo suelen impregnarse de la parafernalia “skinhead” y apoyar abiertamente el movimiento nacionalsocialista.
Según un estudio del diario ABC, las personas de raza negra son las que más han sufrido ataques por parte de los grupos neonazis, seguido de magrebíes y ecuatorianos, aunque también han causado muertes entre grupos antifascistas, el más grave el 11 de noviembre de 2007, cuando un joven madrileño de 16 años fue asesinado con un cuchillo de caza en la Estación de Legazpi (Madrid).
Un pequeño porcentaje de inmigrantes han sido captados por estas bandas neonazis, la mayoría procedentes de Argentina y Chile. Esto parece indicar que pese al fuerte sentimiento nacionalista, los grupos neonazis pueden llegar a aceptar a personas de otros países, que sean blancos, que hablen castellano y que posean una cultura muy similar a la española. Los grupos neonazis tienden a dividirse en dos tipos: los violentos, que operan en la calle, y los políticos, grupos más serios, que aunque no suelen cometer actos violentos, si están fuertemente entrelazados con los grupos violentos. Ahora a meditar lo leído.