Salvador Allende nació en la ciudad de Valparaíso hace 100 años.
Muchos se preparan para celebrar actividades que recuerden al presidente Salvador Allende. Se insistirá justamente en su voluntad inclaudicable de defender sus ideas, su gobierno y dar la vida por ello, como queda demostrado en la historia, desde aquel día 11 de septiembre de 1973.
Respetando su memoria, recordamos el día en que las Fuerzas Armadas dieron el Golpe de Estado. Cada año sacamos a la luz, las mentiras que sostuvieron los EEUU, el Partido Nacional y el Partido Demócrata Cristiano, de cómo el diario El Mercurio difamaba y mentía, financiado por el capital foráneo, para detener un proceso que se ganó limpiamente, en elecciones libres, secretas e informadas. De forma documentada les enrostramos los acuerdos, sus alianzas con Patria y Libertad para impedir que un gobierno termine un periodo presidencial.
Defender aquel corto periodo en la historia de Chile, 1970-1973, es dejar meridianamente claro que hay dos Chile, así quedó escrito en la historia y así también nos encargamos de adjuntar a la historia oficial, la verdad de los pobres y desamparados, que para Salvador Allende, eran su preocupación fundamental.
Hay detalles en la vida del presidente Allende que no pueden dejarse en el olvido, que son validos y que posibilitan hoy el construir su sólido perfil como estadista, porque eso fue, un estadista, socialista y masón consecuente.
“Yo, Salvador Allende, de mi libre y espontánea voluntad, y bajo mi palabra, me ofrezco como candidato a la Sociedad Masónica, bien impuesto y enterado como estoy del anterior programa, y deseando ser útil a la humanidad.” Esto lo firmó el 18 de julio de 1938 Esta afirmación deja muy clara su voluntad de servicio público que lo acompañó siempre.
Han pasado otros presidentes después Salvador Allende, han dicho algunas cosas que es bueno recordarlas para hacer las diferencias entre los personajes. No pueden decir que son otros los tiempos, ya que la pobreza, la marginación la exclusión social y política, la dependencia de país subdesarrollado, la quietud e indolencia frente a la agresión de los EEUU, sigue siendo la misma.
Estadista es quien se puso de pie frente al Foro de Naciones Unidas, para decirle al mundo quienes éramos y que íbamos a construir. Para decirle a los EEUU que son un país que atenta gravemente a los Derechos Humanos y los Derechos de los Pueblos.
Algunos meses antes del triunfo de la Unidad Popular en 1970, Salvador Allende pronuncia un largo discurso entre sus hermanos masones, el 14 de abril de 1970 en el Gran Templo de la Gran Logia de Chile.
Este discurso es especialmente importante ya que Salvador Allende hace un extenso recorrido por el pensamiento masónico, desde los primeros días del país, la formación de sus hermanos y de la estrecha relación entre el concepto hermandad, tan ampliamente dicho entre los masones.
No hay ninguna defensa que se haga del modelo capitalista de producción, por el contrario, Allende lo considera el único culpable de todos los males que sufren millones de hombres y mujeres en Chile.
En su discurso mientras recuerda el gobierno del Frente Popular de Pedro Aguirre Cerda, del que fue Ministro de Salud Pública, denuncia al diario El Mercurio, que desde su orígenes se destacó por mentir y difamar de forma descarada, a cualquier servidor público que esté al lado de los pobres y marginados, “vendido al oro de Moscú” le escribía el Mercurio al Presidente Pedro Aguirre Cerda. Muchos millones de dólares han llegado a las cuentas de este diario, lo que le vale el mote de “El Mercurio miente”
Están plenamente vigentes sus palabras al decir que “El hombre contemporáneo lucha por derrotar la alienación que constituye el proceso que lo amarra al hambre, a la incultura, a la falta de trabajo, a los salarios insuficientes. El hombre sabe que la libertad, en el amplio sentido de su acepción, solo se alcanza en función de derrotar esto que es la gran lacra de un régimen y de un sistema que se caracteriza esencialmente por la explotación del hombre por el hombre”
Sin lugar a dudas fueron sus discursos, que fueron muchos, lo que le ayudaron a juntar tantas voluntades para el cambio. Sus palabras eran formadoras, debió haber sido por ello para que las FFAA desencadenaran tanta violencia en el ataque al Palacio de La Moneda. Era necesario tratar de borrar cualquier vestigio de alternativa más justa.
Salvador Allende es nieto de otro masón, a quien la derecha le decía el “rojo Allende”, de él aprendió que la miseria tiene una causa, y también una sola forma de salir de ella. Con el paso de los tiempos, es muy notable encontrar las diferencias entre el Allende que se definía marxistas y revolucionario, que respetaba a la clase obrera y a los pobres, y los socialistas neoliberales de hoy día, actualmente en el gobierno.
Allende se reconoció siempre como Masón, eso fue objeto de mofa, se trató de desprestigiarlo por ser portador de una forma de pensamiento que comparten los libres pensadores, los hombres comprometidos con las causas sociales, y la búsqueda de formas para superar las miserables condiciones de las que han sido victimas durante años, y que actualmente se mantienen, ante la mirada indolente de los parlamentarios de la concertación.