Manual para caer en desgracia - Qué me cuentas ? - Qué te cuento ?, !Uf ! ayer me llamó la flaca Meche, y lloraba a moco
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Puesta online a las 12:02, el 26 de Febrero del 2009
Manual para caer en desgracia
- Qué me cuentas ?
- Qué te cuento ?, !Uf ! ayer me llamó la flaca Meche, y lloraba a moco tendido.
- Por qué?
- Bueno a su hijo lo metieron preso en España por ser un indocumentado pero la flaca Meche dice que su regalón es un estudiante de literatura y que es un becado.
- Mira, la flaca Meche es una galla súper bandolera… ya lo sabí, que cuando el Pinocho dio el golpe de Estado vino a mi casa y, la sin vergüenza, me chorió un par de aros de mi aguela y los regaló para construir la patria.
- Bueno, sé que no es perdonable su cóndoro , pero me pide que yo viaje a Madrid y saque su hijo de la cana.
- No, Godosky, no te metaí con esa galla, ya sabí que fue mi comadre, que yo te la presenté, pero, bueno su cauro no tiene culpa, pero ella… ha sido siempre un parásito…
- Cálmate Luli, cálmate.
- Me da rabia poh.
España, península del “ole” y de los toros caídos en la arena. “El manual para los chilenos en la tierra de los coños” es claro y oscuro. Un manual para corta palos. Es sencillo, añejo y bastante agüeonao.
Su proposito es instruir a los patriotas chilenos. Ciertos que es necesario que se curen los derechos de los connacionales... es una idea escrita en el papel pero si se va a ver los calabozos de los recintos de la policía el papel es otro.
El manual que entrega el consulado chileno es absurdo y humillante. En su presentación aparece algo ridículo: ¿Qué es el Consulado? Creo que esa absurdidad demuestra la poca formación de los representantes chilenos en el consulado. Muchos creerán que el emigrado chileno es tártaro y güeón al dejarse explicar en el manual de los cortapalos el asunto de los consulados. Es de verdad más triste que la cresta porque se olvida que el chileno ocupó la mayor parte de los consulados en Santiago al llegar el fascismo.
Todos los chilenos en el exterior son patriotas que se saben por libros las responsabilidades que tiene un consulado o una embajada que los represente.
La segunda pregunta, más güeona de la primera: “¿Qué es una Embajada?”
Me da risa y pena. El manual parece ser un cancionero de micro que relata la vida penosa de un enamorado que, al final, él, tan lacho, mata de celos a su novia y, al morir la mujer, el lachito, envuelto en un mar de llantos, le lleva flores a la tumba.
El manual dice claro: “La Embajada esta a cargo de un embajador”.
Imagínense si estuviera a cargo un hombre rana. La política exterior se iría en diarrea y cochachuyos.
El lector se puede preguntar mil cosas porque ciertos documentos que giran por Internet dejan al país como las pelotas. Se llega a pensar que Chile es un país de atontados, de idiotas que no saben distinguir un huevo de pavo con el de una gallina.
Otro asunto que no cuadra en el manual es: “La protección de los nacionales frente a la autoridad local tiene lugar cuando existe una discriminación basada en el hecho de su propia condición de extranjero y en contra del Derecho Internacional. En tal sentido, un chileno no puede pedir la intervención del Cónsul ante un Juez o tratamiento especial en la cárcel.”
Ahora para que mierda sirve un manual si al final uno cae preso y el embajador, bien gracias, tomando un copete, pidiendo en una corrida la oreja del toro, y, al final, dirá qué él es de origen gallego porque sus antepasados fueron parte de la conquista en Chile.
Personalmente he tenido ya mis experiencias con la embajada chilena en Barcelona. Ahí me tocó esperar algunos viejos camaradas. El portero se creía el calzón de la Marilyn Monroe, pa´que hablar del resto del personal.
Antes de llegar al lugar de encuentro, tuve la capacidad y el coraje de ir a preguntarles a unos pacos coños que vigilaban la la plaza Cataluña por la dirección de la sede chilena. Los paquitos quedaron pensativos.
Son pocos los cabezas negras que se les acercan. ¿Chileno? Me preguntó uno. Bueno, no tiene importancia, le respondí. “Tiene razón”, me respondió el otro. “Tenga cuidado que los chilenos no le roben su dinero” me recomendaron. “Si, y ustedes tengan cuidado de entrar junto a un latino a un restauran de la rambla porque tienen pegado un fiche que dice: “No se admiten perros y latinos”.
No sé si entendieron o no mi respuesta pero al dejar la plaza Cataluña sentí algo que me hizo tener tristeza. No debía caer en la provocación... pero andaba de turista, andaba pinteado de poeta, pinteado de vasco, pinteado de hombre que se puede permitir un café de 5 euros y dejar dos de propina... eso se veía, o temieron los carabinas.
Hay tantos puntos chuecos en el manual. Todo parece ser tan simple cuando leo: INGRESO DE CHILENOS A ESPAÑA
¿Bajo qué condición puede ingresar un chileno en España?
Puede entrar con carácter de TURISTA, ESTUDIANTE, o con PERMISO DE TRABAJO, es decir, en situación LABORAL.
Podríamos estar un siglo leyendo el manual tan raro. Lo que dan nervios son las expulsiones de nuestros compatriotas. El espacio “Schengen” es como un estadio empaquetado con alambres de púa. Si a uno lo expulsaron pues no puede ingresar a los países de ese espacio.
En fin, la redacción del manual podrían haberlo evitado. El chileno debe pagar por todo. No basta haber dejado el terruño. Eso es la desgracia de un hombre que debe dejar su patria por ir en búsqueda del pan. La vergüenza es que en los consulados u embajadas no regalan nada... piden platas hasta por usar las sillas. Es hora de tomar conciencia y tener respeto por aquellos que llenan de divisas la patria porque si se emigra no quiere decir que se pase a ser chileno de segundo grado... sino que chileno olvidado por su Estado.
-Bueno, Godosky, piensas ir a Madrid?
No creo Luli, me dijeron unos informadores que el hijo de la flaca Meche no es estudiante... sino que un soñador que quiso ser torero de ovejas y un cantiflas de circo.