Carta pública de un belga al Parlamento Europeo y cada uno de los países de la Unión Europea:
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Puesta online a las 8:30, el 27 de Junio del 2008
Carta pública de un belga al Parlamento Europeo y cada uno de los países de la Unión Europea:
ESTOY MOLESTO, ENOJADO, INDIGNADO y AVERGONZADO
Soy Herman Van de Velde, de origen belga, con 25 años de vivir y trabajar en Nicaragua. Estoy molesto, enojado, indignado y avergonzado. Estoy molesto, enojado, indignado y avergonzado por la CRUELDAD de la ‘estocada europea a Latinoamérica’[1] a través de la aprobación, de parte del Parlamento Europeo, de la ‘Directiva de Retorno’.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, que cumple 60 años el 10 de diciembre de este año, dice al inicio de su preámbulo:
“Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;”
En su Artículo 1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
En su Artículo 2: “...no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona,...”
En su Artículo 13: “1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.”
En su Artículo 23, en su inciso 1: “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.”
En su Artículo 25, en su inciso 1: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”
Claramente, lo que plantea la Declaración Universal de los Derechos Humanos en cada uno de estos y otros párrafos, aquí no incluidos, LE VALE UN PITO A LOS 27 GOBIERNOS EUROPEOS.
Estoy molesto, enojado, indignado y avergonzado PROFUNDAMENTE, ya que, justamente, el continente de donde salí hace 25 años, toma medidas drásticas hacia personas extranjeras que llegan a este continente. Parece que se les olvidó la historia, especialmente cuando los europeos llegaron a América Latina a invadir estas tierras, hicieron y deshicieron a su gusto, en búsqueda de mejores condiciones de vida para sus propias familias, irrespetando culturas y costumbres de nuestra población latinoamericana. Con esta directiva, se violan claramente los derechos humanos de los inmigrantes sin papeles. Una encarcelación puede durar hasta por un periodo de 18 meses, mientras se realizan los trámites para su repatriación.
También autoriza a repatriar a las/os extranjeras/ os menores de edad a TERCEROS PAÍSES y SIN SU FAMILIA y que se les pueda reagrupar en sus lugares de origen CON TUTORES que no sean familiares directos o a instituciones adecuadas de su país.
De hecho, ya es triste que tantas/os compañeras/os latinoamericanas/ os deciden por la emigración, muchas veces, arriesgando sus propias vidas, en búsqueda de condiciones laborales que les permitan contribuir a una mejor calidad de vida de su familia en su país de origen. Una emigración forzada por una situación ‘fruta de la explotación colonial, semi-colonial y capitalista’ como lo expresa un líder latinoamericano.
Nuestros líderes latinoamericanos sostienen, con mucha razón, que la resolución criminaliza la migración y recuerdan cómo miles de europeos llegaron a América Latina a lo largo del siglo pasado sin que en momento alguno hubiesen sido impuestas restricciones.
En particular, el Presidente Evo Morales, de Bolivia, en una carta abierta (12-06-2008) a propósito de esta ‘directiva retorno’ de la UE, expresa:
“A los países de América Latina y Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, sin visas ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre bienvenidos, Y. lo siguen siendo, en nuestros países del continente americano, que absorbieron entonces la miseria económica europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a explotar riquezas y a transferirlas s Europa, con un altísimo costo para las poblaciones originales de América. ...
Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva imagen de espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa mayoría de los migrantes viene a la UE para contribuir a esta prosperidad, no para aprovecharse de ella. Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del continente europeo, a mantener la relación entre activos e inactivos que vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social y dinamizan el mercado interno y la cohesión social. Los migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y financieros de la UE.”
Me permito finalizar esta reflexión con las palabras finales del Presidente Evo Morales en su carta anteriormente mencionada: “Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas LA TREMENDA DEUDA HISTÓRICA, ECONÓMICA Y ECOLÓGICA QUE TIENEN LOS PAÍSES DE EUROPA CON GRAN PARTE DEL TERCER MUNDO, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América Latina. No pueden fallar hoy en sus "políticas de integración" como han fracasado con su supuesta "misión civilizatoria" del tiempo de las colonias.”
Herman Van de Velde
Cédula de residencia 050218
Estelí, Nicaragua
herman.vdv@cicapnic .org
[1] Término retomado de un artículo de Liset Salgado en Prensa Latina (24 de junio del 2008)
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