El intregracionismo de Allende y el remordimiento de la Concertación
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Puesta online a las 9:36, el 10 de Julio del 2008
Es bello hablar de Salvador Allende. Es emblemático.Todos lo hacen. El peligro es que Salvador Allende podría terminar como el Che Guevara: se nota la cosmética en los discursos que los representantes del gobierno hacen en el exterior y, no hay dudas, todo es gracia y chispa del gas de una Coca-Cola.
Hace unas días atrás tuvimos la ocasión de analizar los discursos de la Presidenta Bachelet.
En Uruguay, en pleno centro de la "Loma", gruta del pasado fascismo, la Presidenta estimuló el pasado. Los discursos, actualmente, son como un sueño prohibido y su argumento: justicia social.
Los discursos, al parecer tienen más efecto fuera de Chile, destacan el mandato de Salvador Allende y los derechos que el "Chicho" extendió para los hombres y mujeres, sin discriminación de ninguna clase.
Son discursos que andan justificando los errores de la concertación porque de lo que hizo el Presidente Allende nada se ha hecho en el presente.
Se vive y respira de pura ética antigua. Sabemos que los viajes de los mandatarios del "cono sur" es para intercambiar recuerdos, hablar de las viejas dictaduras y, al final, llegan a la conclusión que andan en búsqueda de impulsar un pensamiento moderno que(aquí la trampa)minimice el pasado y, al mismo tiempo, que se defienda los interés del capital para que, en el mundo, nunca más se viva de socialismo.
El mensaje de la Presidente Bachelet en Uruguay era claro:"recuperación de la democracia". Entendemos sus discursos. Los hechos políticos de la patria son la respuesta: represión, mentiras, heridos y muertos.
Se amolda en los discursos de la concertación una inspiración al legado de Salvador Allende y se anima a los votantes a "no pensar en el presente sino que al pasado del Chicho.
Los viajes de la mandataria son llenos de recuerdos. Muchas veces se recuerda del pasado fascismo en Chile y se nota su incertidumbre y el dolor que le causó la Junta.
Una cosa nos preocupa: es ver el rostro de Salvador Allende en afiches de la Coca-Cola o en un Mack-Donals... Esperamos que el siglo XXI no sea tan cruel con los hombres que siempre hemos respetado la memoria de Salvador Allende.