Por José Miguel Jaque, especial desde Iquique / La Nación Crearán nuevo relleno sanitario para cerrar polémico basural El Bo
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Puesta online a las 8:48, el 28 de Agosto del 2008
Por José Miguel Jaque, especial desde Iquique / La Nación
Crearán nuevo relleno sanitario para cerrar polémico basural El Boro
Vertedero en Alto Hospicio con los días contados
El insalubre basural mejorará sus operaciones a la espera de un nuevo relleno sanitario que estará listo en 2010. Entre los desechos vive un centenar de “recicladores” que se opone al cierre, pero ministra de Medio Ambiente advierte que “nadie puede trabajar ni vivir ahí”.
Hernán Torres camina por los altos del basural El Boro, ubicado en Alto Hospicio, y hace foco en la estampida de jotes provocada por la descarga de basura del camión de turno. Desde su posición, se cuentan las carpas y mediaguas que algunas familias levantaron para vivir en el lugar donde trabajan. Arriba también escapa a las oscuras humaredas de la quema de neumáticos. Los vestigios, los lleva marcados en la piel: en su cara apenas se distingue su barba en una tez oscurecida por las cenizas. El Boro se respira a distancia.
Torres, de 42 años, cuenta que su tarea es vigilar que los niños no se acerquen a la basura. Unas 200 personas trabajan como recicladores y casi la mitad entre la basura. "Ahora que está el boom del fierro, nos pagan 50 pesos por el kilo", cuenta. El Boro es un basural que no cuenta con las normas sanitarias y que le ha costado millonarias multas al municipio de Iquique -está en Alto Hospicio, pero depende de Iquique- pero éste no se hace cargo. El trabajo parece institucionalizado: día a día llegan camiones a dejar desechos y a comprar lo que ahí se recicla. El negocio es bueno: pueden llegar a los 600 mil pesos mensuales. "¿Por qué trabajo aquí? Lo llevo en la sangre. Mis padres trabajaban en el vertedero del fundo El Guanaco, en Huechuraba", cuenta. Hernán pudo cambiar su suerte. Trabajó en la construcción y se especializó en albañilería. Pero volvió a la basura. No quiere, eso sí, que sus hijos Katherine, Vanessa y Hernán elijan igual. "Quiero que terminen el colegio".
Nuevo relleno
Los vecinos de Alto Hospicio dicen que se sienten rodeados: a un lado tienen el vertedero y al otro, una planta de tratamientos de aguas servidas. Acusan brotes de hepatitis, alergias y olores insoportables. "Desde el ‘96 hemos estado peleando con las autoridades", se queja Juan Cerpa, presidente de la junta vecinal de El Boro, sector colindante al vertedero de unos 6 mil habitantes.
El Boro es un vertedero botado por las autoridades de Iquique y Alto Hospicio. Pese a que ambos municipios llegaron a un acuerdo para licitar un relleno sanitario con las condiciones que exige la ley -balanza para el pasaje de la basura, compactación de la basura, cierre perimetral, etc.- hacerse cargo de El Boro no está en sus planes. "El municipio ha preferido pagar las multas, lo que ha dilatado el problema", acusa el diputado Fulvio Rossi.
La ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, dice que la deficiente gestión del municipio se ha traducido en riesgos sanitarios y ambientales para la población. Uriarte llegó el viernes a Alto Hospicio y entregó noticias a los vecinos: la Subsecretaría de Desarrollo Regional inyectó 233 millones de pesos para mejorar sus operaciones mientras se planea un nuevo relleno sanitario -que estaría listo en marzo de 2010- cuyo lugar definitivo se determinará el miércoles.
De los 233 millones, 174 serán para la maquinaria que regularizará las operaciones del lugar. Los 100 millones que faltan para el cierre perimetral, la propia ministra los gestionó con la alcaldesa Mirta Dubost, quien responderá en los próximos días.
La historia parece encaminarse a un final feliz pero no es bien recibida por los "recicladores" de El Boro. "El Gobierno tendrá que buscarnos una alternativa", dice Hernán Torres. La ministra Uriarte responde que el reciclaje es negocio, pero con condiciones salubres. "El nuevo relleno puede ser una fuente de ingresos para los trabajadores. Pero en ese lugar nadie puede trabajar ni vivir", concluye.