Panguipulli, tierra de leones Desde su celda persistió en su proyecto y así nació la población Lolquellén. A pesar del cerco
...
Puesta online a las 11:56, el 09 de Marzo del 2009
Panguipulli, tierra de leones
Desde su celda persistió en su proyecto y así nació la población Lolquellén. A pesar del cerco de las fuerzas represivas, la gente luchó para instalarse allí.
Muchas son las especies animales que se desplazan para sobrevivir en bosques accidentados y campos solitarios y, como dice un proverbio chino, el movimiento es la vida. Panguipulli es tierra salvaje en todo su esplendor. Paisajes magníficos expresando poesía infinita y ríos que serpentean por las laderas montañosas hasta alcanzar el reposo en el vientre del lago de aguas esmeralda.
José Mercedes Vergara nació y vivió en esta tierra. Venía de una familia modesta. Desde temprano tomó conciencia de su responsabilidad social. Lo asumió con ahínco hasta que su vida se apagó, pero antes de despedirse aportó un granito de arena, cumplió cabalmente su misión de perpetuar la condición humana con su lanza principal, la solidaridad, entregando todo lo que podía hacer para sus congéneres. Fue un actor social en la recuperación de tierras, conocido como el abogado de los mapuches.
El 11 de septiembre de 1973 el vendaval fascista azotó la región, causando desapariciones y asesinando, como en casi todo el territorio chileno, a veces en el extranjero. Los trabajadores del complejo maderero de Panguipulli fueron un objetivo prioritario. Neltume se conoció en el mundo entero por la persecución más despiadada. Los investigadores hablan de la expulsión de más de 2 mil trabajadores de la madera. Muchos emprendieron la ruta a Argentina, generalmente a pie, pero la gran mayoría fue a Panguipulli, sin tener ni nada para comer.
En aquel momento interviene José Mercedes Vergara. Sin dudar, arriesgando su vida. Él puso a disposición sus tierras en las alturas de Panguipulli, ahora conocidas como Población Lolquellén. Fue amenazado por las autoridades militares y por colaboradores oportunistas de la dictadura, pero hizo entrega de sus terrenos a la gente humilde por un par de pesos o regalada. El alcalde decidió perseguirlo con toda la fuerza de la arbitrariedad y lo encarceló en Valdivia. La gente beneficiada con el proyecto iba a la cárcel a visitarlo, a buscar sus escrituras y a exigir su liberación. Desde su celda persistió en su proyecto y así nació la población Lolquellén. A pesar del cerco de las fuerzas represivas, la gente luchó para instalarse allí. Fue un acto de desobediencia, un gesto de resistencia decisivo para ayudar a este grupo.
José Mercedes Vergara estaba muy enfermo al ser liberado y vivió sus últimos días en la tristeza y la enfermedad. Nos ha dado una lección de voluntad y coraje a todos, sin excepción, de coherencia en su pensamiento, con su acción segura y ejemplar, creyendo en los hombres y mujeres para construir un futuro más digno y solidario. A fines de febrero se darán cita los vecinos de la población Lolquellén para recordarlo como una persona ejemplar.
La puerta de la historia se está abriendo poco a poco, quizás tardíamente, y el eslabón que faltaba pasará a reforzar esta gran cadena humana que servirá para construir un pedazo de futuro mejor. Han querido rendirle un homenaje que consiste en otorgarle el nombre de la calle Las Palomas, que pasará a ser José Mercedes Vergara Hermosilla. En un acto solemne se inaugurará la avenida Salvador Allende. Magnífico gesto, pero además contundente decisión.