Día del libro o de los muertos El bicho de las letras, ya lo sabe hasta el sostén de una mujer capturada en la cama cómplic
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Puesta online a las 12:01, el 24 de Abril del 2009
Día del libro o de los muertos
El bicho de las letras, ya lo sabe hasta el sostén de una mujer capturada en la cama cómplice del poema, logra convertirse en un verbo para un puchero de frases.
¿Día del libro o de los muertos? Saco cuentas de todos los escritores asesinados, pues, ahora la golosina de la escritura es un veneno. Muchos, o tantos, lo sabemos que escribir un libro puede llevarnos a perder la vida.
Escritores asesinados, desaparecidos, secuestrados y continuamente amenazados, son, para los incautos, el aperitivo del año.
Cada hoja escrita puede causar el toque de queda. La ley de un estado represivo práctica la ley antiterrorista contra todo aquel que se permita hacer uso de la libre expresión.
Es una delicia yantar el día del libro con mullidos cualquiera. Lo digo con tanto respeto. Los sitios virtuales parecen cementerios de tantas victimas: Páginas con nombres de asesinados y desaparecidos; periodistas. poetas , escritores, reportero gráficos, fotógrafos, docentes de filosofía...
El cebo de los chacales, son matar los libros. El agape de la talófita confusa. El engorda miento de la ignorancia pasa por los sistemas dictatoriales y neo liberales.
Se come en platos de cartón, obvio, pero, el que escribe de verdad un libro, sabe que su manduca será humilde y hasta sin pan.
Hay libros que son buenos; otros, algo raros. Sentarse a escribir un libro no es cosa de pasar a un bar y tomarse una caña. El lío de todo el trabajo literario es que ni la almeja podrá leerlo si el estado no lo permite. Cierto que los escritores comprometidos no son fruta capitalista, no son cartuchos ni santos, son seres humanos que plantan en las pupilas el mensaje y no el chamullo que narra todo sobre el amor.
Los textos prohibidos son millones. Hablar del día del libro es como llevar flores al pasado y al presente. Un libro puede ser manipulador al igual que los textos de historia de un sistema fascista.
El berenjenal de las letras, pues es por sus causas naturales: mejor dicho, es comprometida con la historia de los pueblos que luchan por su libertad plena. Yo me atrevería a festejar el “día de las letras”.
En fin, el día del libro no es un aroma recomendable para los hombres que respetamos a los caídos... La ruindad de los editores y de los sistemas represivos, pues, patrocinan los perforadores de cerebros y niegan las obras que buscan cambiar el mundo. En Chile, eso me ha pasado en el tiempo de la dictadura, jamás publicaron mis obras: cierto, obras antifascistas y anticapitalistas no son el tornillo que lograría adormecer un operario o un estudiante.
Se buscan escritores que proyecten hombres parecidos al combustible... No a los bichos que escriben sobre el respeto hacia los seres humanos.
Fastidia leer mi texto... no importa, pero una cosa me deja la conciencia tranquila: no soy el chinchorro que navega contra la libre expresión