La posibilidad de un Estado Proletario Muchos chilenos odian la palabra, “proletariado moderno”. Chile es un país rico, dicen
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Puesta online a las 16:25, el 19 de Junio del 2009
La posibilidad de un Estado Proletario
Muchos chilenos odian la palabra, “proletariado moderno”. Chile es un país rico, dicen por Europa y por el mundo. La razón del terruño ha sido derrotada. Se podría escribir una obra de teatro: “Trituradores de cerebros”. Sus personajes: enfermos en descomposición mental. Cierto el argumento es desvastador. Una sociedad agotada, derrumbada, casi desvanecida de tanto lavado de sesera.
El descalabro de las vacas flacas que hace poco eran regordas, vuelan como moscas llenas de bombas que al tocar un hogar explotan. Letal, obvio, porque es el descuartizamiento, o mejor dicho, demenuzamiento de un pueblo proletizado a la fuerza. Los patrones chilenos son unidos hasta la muerte. De ellos se puede aprender tanto; nunca se dividen y, en las buenas o las malas, el pan se lo reparten como buenas familias de putas.
El Senador Navarro, el cual, por otro lado siempre ha sido una posibilidad para Chile al igual que todos los chilenos, propone una acuerdo nacional para un salario ético, idea lanzada por el obismo Goic, que, al menos, trata de apalear el hambre que castiga los pobres de Chile. En otras palabras, se entiende que el obispo Goic desea ser el salvador de la patria. Una movida inteligente, cierto, porque deja como las pelotas a los partidos progresistas y a los sindicatos. Navarro, puede ser un hombre clave, no hay dudas, pero, su ruina es ser parte de un sistema del cual hace parte. Claro, las propuestas para un salario ético son el primer ladrillo de un mosaico tan complejo. Un doctor de almas, mejor dicho, un cura no es un parche de curita que puede curar una herida llena de crisis monetaria. Recuerdo el día en que la Jefa de Estado se encontró con el Pontifice en Roma. Se trataron puntos importantes que, traducidos al shilensis, despacharon el sindicalismo de la patria. La Cut vive del pasado, nunca ha deseado madurar porque no tiene cocos ni fuerzas para proponer nuevas ideas que logren destrozar la unidad de los patrones.
Cierto que el Estado chileno ha gozado tanto cuando había vacas gordas en las cajas de los señores patrones; en el día de hoy goza porque se lava las manos. Se podría decir que el Estado no tiene perros porque si hay ladrone pues los canes se sueltan y los capturan. El Estado es un receptor del poder invisible.
La propuesta al acuerdo nacional para el salario ético podría ser una lesión para Chile. Todos los pobres de Chile recibe algo de 159 mil pesos mensuales. Sueldos miseros que hacen al pobre más indefenso de lo que es.
Claro, no podemos ver todo negro. Son pasos, pero muy lentos porque llevamos tantos años en lo mismo; en fin el hijo de Chile es la concertación que es mayor de edad y no sabe caminar. Navarro se expone, se quema el poto en todo. Creo que es un senador desacostumbrado para un Chile dormido.
La cesantía es una realidad en Chile. Para ello, creo, que el Estado debe ponerse con el salario ético fin a cuando dure el desempleo del trabajador. Cierto, en el Vaticano no se habló de eso. El lenguaje de la curia es destruír los hombres de izquierda, de paralizar los sindicatos y de apoyar dictaduras fascistas y gobiernos neoliberales.
Pienso que una cosa legítima del trabajador es su reconocimiento laboral. Ahora le toca al Estado Chileno representar a su pueblo para evitar que la inyección fiscal pinche sólo el poto de los patrones y se olvide de nuestros trabajadores de Chile.