Marchitamiento del Clavel Descolorido invierno de mierda; gastado cielo y techos deteriorados por sus clavos muertos. El cl
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Puesta online a las 15:19, el 28 de Junio del 2009
Marchitamiento del Clavel
Descolorido invierno de mierda; gastado cielo y techos deteriorados por sus clavos muertos. El clavel, desteñido por sus militantes del PS, pues son la ruina de una historia que hoy se puede contar.
Los militantes de base no tienen otra que informarse por los diarios, los cuadros pagados, por el msn, y los funcionarios cuicos del partido, pues se reunen en las casas de los “jefes” para decidir el futuro de los candidatos a la presidencia.
Un partido momificado por sus dirigentes. Los senadores andan iluminados. Algunos hasta con ganas de reflexiones; cierto, harto tarde para volver atrás.
Don Carlos Ominami, que felizmente nunca tuve el gusto de conocer, acaba de irse del partido.
La noticia no tiene nada de nuevo: hubiese sido mejor que se retirara de la política.
Cierto, es mi punto de vista, libre expresión, la llaman por los café del centro de Santiago. Los ancianos del PS, muchos ya muertos en el exilio, otros en la patria, pues no se dan penas por el fin de un partido destruido por sus militantes más rascas que no haya tenido en su historia.
En los años 70 pues los viejos militantes del PS eran unos toros. Del 73 en adelante, medios toros. Al nacer la concertación, pues, con respeto a todos los camaradas del PS que dejaron su vida en la lucha por un mundo mejor, se convirtieron en bueyes.
Antes que los inaucos de la política tomaran las banderas del partido amigo, los viejos andaban con sus educaciones políticas, con sus cuadernos y eran fieles al legado del chicho.
Unas veces nos invitaban a escuchar a los dirigentes del PS que vivían en Bruxelas. Otras veces los encontraba en los congresos del exilio o en reuniones de la CUT. Tengo en mi memoria a muchos viejos del exilio; los otros que se quedaron en la patria pararon en las fosas comunes o siguen desaparecidos.
Eran tiempos duros, obvio, hablo del interior y del exilio. Unos andaban con la consigna: “usar todos los medios de lucha”, otros, los más anticomunistas del PS, llamaban a sus militantes a no agarrar papa. Tantos socialistas, eso lo digo, se pasaron a las filas del PC. Cierto que la reacción del PC fue mortal. No hubieron heridos ni muertos... tampoco amenazas..., tanto rencor... mucho, diría.
En mis años de lolo, lo digo, nunca pude entender los socialistas. Cierto, eran tibios, muy creyentes y muy anticomunistas.
Claro, no me interesaban los comunistas; pero los defendía; encontraba una mariconada hablar mal de compañeros que no estaban presentes. Siempre pensé que el PS era una sequía de ideas.
Conocí miles de camaradas; también trabajé con tantos de ellos en actividades en favor de la patria y no del partido. Eran viejos que adoraban al Chicho y no al PS.
Claro, Carlos Ominami renuncia al PS luego de 25 años de militancia.
¡Una vida para el mozo!
Pero, no quiero que se entienda mal. Me importa un coco si Carlos dejó el PS, lo que importa es que todos los que han entrado a un partido amigo sean valerosos y se retiren para que los hombres libres que siguen el pensamiento humano de Salvador Allende entreguen a las nuevas generaciones el partido del chicho que, lamentablemente, pues, se ha destruido por gente que nunca entendió de politica; entre ellos Lagos, que un día deberá escribir verdades sobre su comportamiento de frente al PS.
Pero, bueno, sigo en exilio y hasta en contacto con viejos militantes del PS. Algunos tienen hasta 60 años de militancia y no abandonan su partido sino que esperan su tiempo para recuperarlo. En fin. 25 años de militancia y más encima en la concertación y no en la resistencia o en el exilio, pues, mijo, son una paja de hormiga.
Esperamos, en el futuro, poder escuchar a los viejos militante en una reunión de trabajos en conjunto y repetir algunas letras de viejas canciones tipo: “...soy del pueblo pueblo soy/ adonde me llama el pueblo voy...”. En fin, caballeros. Han secado el clavel y no queda otra que plantar nuevas semillas y olvidar el amustiamento de militantes nacidos para luchar solos.