Todo cambia, caballeros, y nada cambia El soberbio canto de los pájaros llega hasta mis oídos para decirme que el miércoles
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Puesta online a las 9:36, el 03 de Julio del 2009
Todo cambia, caballeros, y nada cambia
El soberbio canto de los pájaros llega hasta mis oídos para decirme que el miércoles pasado los “socialistas chilenos” se juntaron para elaborar las propuestas para el programa del candidato Frei ya cocinado por su pésimo debuto como mandatario de Chile. Se sabe que la comisión política del PS es cuella para elaborar propuestas; pero para enfrentarse a la pega que proponen son flojos. En mis años de circo político trabajamos con ellos pero, en fin, les gusta ser cajeros y presidentes; nunca secretarios: se escribe mucho. El resto, pues, lo hacen los aliados.
Los socialistas chilenos tienen ese vicio. Cansan. Tienen sentimientos hasta para hacer llorar una muñeca; el resto es disgusto.
Una ciudadana europea me ha preguntado si la presidenta chilena trabaja. La pregunta la entendí al vuelo: de todas formas me hice el de las chacras. Cierto que la presidenta pasa más en viajes que en la moneda. Una vez me la encontré en Viena, otra en Suiza, la otra en París... por suerte que no la pillé en Junio en Lisboa o en mis paseos en barco por las aguas del Rin. (Los de la derecha y los fachos dirán que soy el gozador del exilio; cierto que los infiltrados chilenos que llegaron al exilio, muchos de ellos cuicos y sin profesión, han demostrado que no tienen cocos para los estudios: muchos de ellos terminaron en las fábricas o limpiando baños, en cambio mi pueblo, el humilde, estudió: se sacó la cresta y hoy tenemos doctores, psicólogos, científicos por el mundo; en fin, hemos pagado a los países que nos recibieron con nuestros genios y puta que les duele a los indignos.)
Mientras los camaradas andan tirando lineas para dirigir al candidato de la concertación, pues Frei se cree la caca. Estudia las propuestas de los socios. ¿Tan seguro está de ganar las elecciones? Me da pena que se agarre pa’ la chuleta a mi pueblo. Eduardito no sabe, el pobrecito, que lo están usando. Pero, bueno, lo que llama la atención es que los socialista se andan emborrachando con las cosas buenas que han hecho en la concertación. Bueno es: reprimir, mantener un fascismo intacto, engañar al pueblo con promesas que no se cumplen, encarcelar a Chile a gusto y ganas.
Pero lo que preocupa es que en la reunión de la comisión grupienta se habló de “ejes”. ¡Se dan cuenta! Hablan de “ejes” que nunca usaron. Cierto que asustan. Los muertos, creo, se están girando en las tumbas. Otra de las gracias es: “profundizar la democracia”.
Eso es una gran mariconada señores de la comisión política. Han pasado tantos años, han quitado todos los derechos a los trabajadores, han entregado el pan sin sal para el pueblo: es tarde para profundizar; es hora que se dediquen a la hípica, al menos los caballos no entienden las canalladas.
Lo que llena el vaso, caballeros, es que la comisión anda en muñequeos baratos. Restaurar la soberanía popular es tarea de los generaciones sanas y no de gente que tiene la patria pal gato.
Falta honestidad: cierto, los gallos que dirigen el PS no cachan ese lenguaje. Para ser más crudo: el pueblo se volvió antisocialista.
La tortilla se ha dado vuelta. Creo que los comunistas, por primera vez en la historia, pueden estar tranquilos: son minoría en la concertación y no pinchan ni cortan. Es hora de irse en pensión y dejar los cabros que mejoren los legados de Recabarren. Cierto que hoy por hoy nadie lee Recabarren o los trabajos -tan- literarios del MIR.
Un camarada, viejo militante y con años en los campos de tortura, me ha dicho que el futuro de Chile se encuentra en las manos de los cabros. Concuerdo con los viejos militantes. Tienen equilibrios y no aceptarían un cargo en un gabinete presidencial. Antes, muchos de mis camaradas fueron del C.Central de los partidos de la vanguardia: ellos, caballeros, son honestos y reclaman para la patria una oposición revolucionaria que pase por los barrios, colegios, sindicatos, universidades, regimientos e iglesias de los pobres.
En fin. La reunión de los socialistas se traduce en seguir atornillados en el poder. Todo cambia, caballeros, y nada cambia.