Radio Globo: el otro testigo del golpe de Estado en Hondurasl. Ahora es el principal medio opositor al gobierno de facto
La emisora fue la primera víctima del derrocamiento del Presidente Manuel Zelaya y sufrió serios amedrentamientos de parte del régimen de facto durante los primeros días. Hoy es la principal radio de la resistencia, tal como lo fue Cooperativa en Chile durante el régimen militar. .
Puesta online a las 10:17, el 12 de Julio del 2009
Domingo 12 de julio de 2009 _NOM_SECCION1
Por Pamela Gutiérrez, enviada especial / La Nación Domingo
Ahora es el principal medio opositor al gobierno de facto
Radio Globo: el otro testigo del golpe de Estado en Honduras
La emisora fue la primera víctima del derrocamiento del Presidente Manuel Zelaya y sufrió serios amedrentamientos de parte del régimen de facto durante los primeros días. Hoy es la principal radio de la resistencia, tal como lo fue Cooperativa en Chile durante el régimen militar.
"Hay libertad de prensa absoluta en Honduras. Hasta los periódicos que nos están atacando constantemente y que eran amigos del ex Presidente están hablando. Le puedo citar, sin excepción, que hay libertad absoluta", dijo el pasado lunes el ex canciller Enrique Ortez, cuando fue consultado por Radio Cooperativa sobre el tema. Pese a las palabras del funcionario del gobierno de facto, los trabajadores de Radio Globo sufrieron en primera persona el golpe de Estado que derrocó al Presidente Manuel Zelaya, tal como relata a LND Lidieth Díaz, reportera de dicha emisora.
Era el domingo 28 de junio y la radio iba a transmitir la consulta que había dispuesto el Presidente Zelaya para crear una asamblea constituyente con miras a modificar la Constitución. A las 5:00 de la mañana, cuando aún estaba oscuro en Tegucigalpa, llegó el director de la radio, David Romero, y su asistente, el reportero Ronnie Martínez, a abrir la emisora para iniciar el noticiario y se encontraron con los militares que se habían tomado la estación junto a fiscales del Ministerio Público: "Los militares hemos tomado el mando del país", dijeron los soldados a Romero y Martínez.
Los militares le ordenaron al director ir con ellos para ubicar la estación de Maya TV -del mismo propietario de la radio, Alejandro Villatoro-, que hasta hace poco funcionaba en el mismo edificio de la emisora. En un momento de descuido, Romero le ordena a su asistente que anuncie al país la asonada militar: "Empezaron a informar la noticia de último minuto, que había golpe de Estado, y los militares cortaron la transmisión", cuenta la reportera.
Mientras Romero era obligado por los soldados a ir a la estación de TV, Martínez llamó al resto de los reporteros para alertarlos del conflicto. El director de la radio fue liberado apenas llegó a Maya TV y regresó a la emisora para negociar con los militares el ingreso a la radio, junto con el resto de los reporteros.
A punta de pistola
Los militares ingresaron a la emisora dos veces más. Una a las 11 de la mañana y luego a las 18 horas, siendo esta última la más violenta. La noticia de la asonada militar ya se había esparcido por el mundo y llegaban llamados de todos los rincones. La periodista Lidieth Díaz estaba recibiendo un llamado del periodista Hernán Cano, de la emisora venezolana YVKE, cuando los soldados ingresaron abruptamente: "Desde Venezuela me preguntan, ¿por qué la radio se fue del aire? ¡El internet se acaba de ir! Y les respondí: "¡Ahorita están los militares gritando y empujando afuera! ¡Ahorita están entrando y me están apuntando con una pistola!", alcanzó a gritar por teléfono, antes de que se lo arrebataran. "Nos pusieron contra la pared, nos quitaron los chalecos de prensa y nos apagaron los celulares. En ese momento una compañera de trabajo llama a mi celular y un militar lo contesta y le dice: "Véngase, yo soy un compañero de canal 10. ¡Le mintió frente a nosotros!", dijo la reportera.
En esa oportunidad ingresaron unos 60 militares, tomando prisioneros al dueño de la emisora, al asistente Martínez, a la reportera y tres operadores. David Romero escuchó que había una orden de captura en su contra. Temiendo lo peor, se fue hacia el tercer piso y se lanzó por la ventana, por el sector donde hay un taller mecánico. En la escapatoria se fracturó un brazo.
"Nos llevaron al Ministerio Público en nuestros propios vehículos, a mi auto se subieron tres militares. La otra alternativa era subirnos a un camión. Cuando llegamos a la fiscalía, nos encontramos con que no había ningún fiscal, sólo un soldado que nos dijo: Miren, ustedes saben que las cosas están anormales en el país. Les quiero pedir como un favor que terminen con la transmisión. La radio va a estar cerrada y se van a apagar los transmisores y que no saldrán al aire hasta nueva orden". Desde las 18 horas del domingo y hasta el lunes a las 10 de la mañana la radio permaneció en silencio, mientras el dueño de la radio, Alejandro Villatoro, el director Romero y la fiscal de derechos humanos Sandra Ponce negociaban las condiciones bajo las cuales se reanudaría el funcionamiento del medio radial. Finalmente los golpistas accedieron a condición de no entrevistar a ex funcionarios del gobierno de Zelaya ni dar curso a los llamados al aire de los opositores que convocaban a las marchas de la resistencia. "Pero nosotros no hemos hecho caso", dijo la reportera.
Tras el golpe de Estado, sobre todo en los primeros días, la emisora sufrió interrupciones cada 20 minutos, había presencia de soldados fuera de la emisora y las antenas de la radio quedaron militarizadas. Nuevamente tuvieron que recurrir a la Fiscalía de Derechos Humanos que les advirtió a los militares que "si volvían a cortar la transmisión, ellos (los militares) se iban a meter en un problema". Desde el sábado los soldados abandonaron el sector de las antenas y los dejaron trabajar casi tranquilos.
En estos días la Radio Globo es el principal medio que se sale de la campaña comunicacional del gobierno y, de hecho, el pasado martes dieron a conocer una lista -aún no confirmada- de los nombres de los parlamentarios hondureños que apoyaron el golpe.