EL ORÁCULO DEL POPOL VUH (El libro sagrado del Quiché) Colaboración de José Santana Prado-México
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Puesta online a las 10:02, el 20 de Julio del 2009
(El libro sagrado del Quiché)
(Crónica profética)
Autor: José Santana Prado
Escritor y periodista mexicano.
He aquí la gran predicción maya quiché del ocaso de los tiempos, presagiada por el creador de vida, Gucumatz y el padre corazón del cielo, llamado Huracán.
Este es el principio de un fenecer de cuenta larga, entrelazado por el Tzolkin y el Haab, los dos calendarios, el civil y el religioso.
Los kines que forman los winales, estrellarán su faz contra las esbeltas columnas del ceremonioso tabernáculo de Tulúm y las apacibles playas de nívea arena de Xcaret y Xel-ha.
En este desenlace del juego de pelota cósmico, se observará el vuelo del quetzal en su congoja, y las coatl rastreras, dejarán su existir sobre la epidermis de la tierra; así, Hunahpu e Ixbalanquen derrotarán para siempre a los amos de Xibalbá, para que puedan renacer los cuatro primeros hombres con sus cuatro primeras mujeres, hechos de maíz amarillo y blanco, para tomar posesión de la nueva era que florecerá dentro del código maya estelar.
La pelota ardiente entrará en juego, el gran juego del finir de las eras, EL 21 DE DICIEMBRE DEL AÑO DOS MIL DOCE; en el que el planeta Tierra, con todas sus especies vivientes, se alineará con el dios sol Pacal, de nuestro sistema, y el centro de esta galaxia, en un fenómeno astronómico que sólo acontece cada veintiséis mil años. Cálculo maravilloso logrado por el ingenio y sabiduría de los Toltecas y Mayas hace más de mil quinientos años, que se empolvan dentro del libro cosmogónico de los dioses mayaquiché: El Popol Vuh.
Chichenitzá, la ciudad del caracol astronómico, podrá observar cómo la serpiente del oráculo se desliza por última vez hacia lo profundo del cenote sagrado de Kukulkán, y Chac-Mool, junto a Tlaloc, puedan al fin expiar sus lágrimas de jade y esmeralda.
Palenque entera, deberá ser precavida dentro del Templo de las Inscripciones, para que la piedra labrada con utensilios celestes, resguarde con propiedad al sublime viajero de las estrellas.
Y la regia Uxmal, pórtico de entrada a dimensiones poco conocidas por el hombre, recite en voz alta desde la pirámide del Adivino, la agonía de su último poema sobre los habitantes del maya- quiché, hechos de maíz amarillo y blanco, desde el origen del universo.
profético)
Autor: José Santana Prado
Escritor y periodista mexicano.
He aquí la gran predicción maya quiché del ocaso de los tiempos, presagiada por el creador de vida, Gucumatz y el padre corazón del cielo, llamado Huracán.
Este es el principio de un fenecer de cuenta larga, entrelazado por el Tzolkin y el Haab, los dos calendarios, el civil y el religioso.
Los kines que forman los winales, estrellarán su faz contra las esbeltas columnas del ceremonioso tabernáculo de Tulúm y las apacibles playas de nívea arena de Xcaret y Xel-ha.
En este desenlace del juego de pelota cósmico, se observará el vuelo del quetzal en su congoja, y las coatl rastreras, dejarán su existir sobre la epidermis de la tierra; así, Hunahpu e Ixbalanquen derrotarán para siempre a los amos de Xibalbá, para que puedan renacer los cuatro primeros hombres con sus cuatro primeras mujeres, hechos de maíz amarillo y blanco, para tomar posesión de la nueva era que florecerá dentro del código maya estelar.
La pelota ardiente entrará en juego, el gran juego del finir de las eras, EL 21 DE DICIEMBRE DEL AÑO DOS MIL DOCE; en el que el planeta Tierra, con todas sus especies vivientes, se alineará con el dios sol Pacal, de nuestro sistema, y el centro de esta galaxia, en un fenómeno astronómico que sólo acontece cada veintiséis mil años. Cálculo maravilloso logrado por el ingenio y sabiduría de los Toltecas y Mayas hace más de mil quinientos años, que se empolvan dentro del libro cosmogónico de los dioses mayaquiché: El Popol Vuh.
Chichenitzá, la ciudad del caracol astronómico, podrá observar cómo la serpiente del oráculo se desliza por última vez hacia lo profundo del cenote sagrado de Kukulkán, y Chac-Mool, junto a Tlaloc, puedan al fin expiar sus lágrimas de jade y esmeralda.
Palenque entera, deberá ser precavida dentro del Templo de las Inscripciones, para que la piedra labrada con utensilios celestes, resguarde con propiedad al sublime viajero de las estrellas.
Y la regia Uxmal, pórtico de entrada a dimensiones poco conocidas por el hombre, recite en voz alta desde la pirámide del Adivino, la agonía de su último poema sobre los habitantes del maya- quiché, hechos de maíz amarillo y blanco, desde el origen del universo.
profético)
Autor: José Santana Prado
Escritor y periodista mexicano.
He aquí la gran predicción maya quiché del ocaso de los tiempos, presagiada por el creador de vida, Gucumatz y el padre corazón del cielo, llamado Huracán.
Este es el principio de un fenecer de cuenta larga, entrelazado por el Tzolkin y el Haab, los dos calendarios, el civil y el religioso.
Los kines que forman los winales, estrellarán su faz contra las esbeltas columnas del ceremonioso tabernáculo de Tulúm y las apacibles playas de nívea arena de Xcaret y Xel-ha.
En este desenlace del juego de pelota cósmico, se observará el vuelo del quetzal en su congoja, y las coatl rastreras, dejarán su existir sobre la epidermis de la tierra; así, Hunahpu e Ixbalanquen derrotarán para siempre a los amos de Xibalbá, para que puedan renacer los cuatro primeros hombres con sus cuatro primeras mujeres, hechos de maíz amarillo y blanco, para tomar posesión de la nueva era que florecerá dentro del código maya estelar.
La pelota ardiente entrará en juego, el gran juego del finir de las eras, EL 21 DE DICIEMBRE DEL AÑO DOS MIL DOCE; en el que el planeta Tierra, con todas sus especies vivientes, se alineará con el dios sol Pacal, de nuestro sistema, y el centro de esta galaxia, en un fenómeno astronómico que sólo acontece cada veintiséis mil años. Cálculo maravilloso logrado por el ingenio y sabiduría de los Toltecas y Mayas hace más de mil quinientos años, que se empolvan dentro del libro cosmogónico de los dioses mayaquiché: El Popol Vuh.
Chichenitzá, la ciudad del caracol astronómico, podrá observar cómo la serpiente del oráculo se desliza por última vez hacia lo profundo del cenote sagrado de Kukulkán, y Chac-Mool, junto a Tlaloc, puedan al fin expiar sus lágrimas de jade y esmeralda.
Palenque entera, deberá ser precavida dentro del Templo de las Inscripciones, para que la piedra labrada con utensilios celestes, resguarde con propiedad al sublime viajero de las estrellas.
Y la regia Uxmal, pórtico de entrada a dimensiones poco conocidas por el hombre, recite en voz alta desde la pirámide del Adivino, la agonía de su último poema sobre los habitantes del maya- quiché, hechos de maíz amarillo y blanco, desde el origen del universo.