Evo abre una puerta al diálogo Al menos 16 muertos ha dejado la crisis política en Bolivia. Mientras aumenta la tensión inte
Pese a que la tensión no ha amainado y a que el departamento amazónico de Pando continuaba ayer bajo estado de sitio, el Presidente boliviano, Evo Morales, anunció que estaba dispuesto a "revisar" el proyecto de reforma de la Constitución, abriendo así una ventana al diálogo que permita una salida a la grave crisis política que enfrenta a su Gobierno con cinco departamentos del país, y cuyo saldo de víctimas se elevó ayer a 16 muertos y más de 80 heridos, según el último balance oficial....
Puesta online a las 10:53, el 14 de Septiembre del 2008
Evo abre una puerta al diálogo
Al menos 16 muertos ha dejado la crisis política en Bolivia. Mientras aumenta la tensión internacional, el Mandatario se mostró dispuesto a reconsiderar el proyecto de carta fundamental, el principal reclamo de las cinco regiones opositoras.
Pese a que la tensión no ha amainado y a que el departamento amazónico de Pando continuaba ayer bajo estado de sitio, el Presidente boliviano, Evo Morales, anunció que estaba dispuesto a "revisar" el proyecto de reforma de la Constitución, abriendo así una ventana al diálogo que permita una salida a la grave crisis política que enfrenta a su Gobierno con cinco departamentos del país, y cuyo saldo de víctimas se elevó ayer a 16 muertos y más de 80 heridos, según el último balance oficial. El Mandatario, sin embargo, advirtió también que el proceso de cambios que está impulsando su Gobierno seguirá, ya que constituye "la lucha de liberación de los pueblos latinoamericanos frente al imperio".
"Hubo avances (...). Mañana en la tarde habrá otra reunión [con la oposición], esperando que las consultas avancen, pero yo la semana pasada pregunté a los sectores sociales del país si estamos de acuerdo en compatibilizar el capítulo de autonomías de la nueva Constitución política del Estado, y ellos me dieron la autorización de revisarla. Hay que debatirlo, pero no sabemos cómo puede compatibilizarse. Hay total apertura", señaló el Presidente.
Morales hizo estas declaraciones luego que delegados de su Gobierno y el prefecto de Tarija, Mario Cossío en representación de cinco regiones rebeldes se reunieran hasta la madrugada del sábado en un intento por buscar una vía para el diálogo y frenar la violencia, que obligó al Gobierno central a dictar estado de sitio en Pando, después de que grupos de derecha, supuestamente apoyados por sicarios brasileños, atacaran el viernes a un grupo de campesinos, asesinando a balazos al menos a diez personas.
Las autoridades regionales y líderes civiles de Santa Cruz, Beni, Chuquisaca, Tarija y Pando promueven protestas como cortes de rutas, tomas y saqueos de oficinas públicas y aeropuertos, lo que también ha provocado choques con grupos campesinos en demanda de la restitución a las regiones de los fondos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH). Estos distritos están también movilizados en demanda de la aplicación de autonomías y en oposición al proyecto de nueva Constitución que quiere validar el Ejecutivo.
Morales, agradecido
El Presidente boliviano convocó a la conferencia de prensa, según dijo, para "agradecer la solidaridad de la comunidad internacional" y la propuesta de la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, de convocar a una reunión de emergencia de los mandatarios de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), que se reunirán mañana en Santiago para pronunciarse sobre la crisis política en su país (ver recuadro).
En particular, Morales se refirió al apoyo público que ha recibido del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que expulsó al embajador norteamericano "por solidaridad con Bolivia", y al de Honduras, Manuel Zelada, quien postergó la recepción de las credenciales del nuevo embajador de Estados Unidos en su país.
"Esas declaraciones y las de los movimientos sociales confirman que estamos en el camino correcto y que el proceso de cambio en Bolivia y en Latinoamérica es un proceso de liberación en base a la lucha de nuestros pueblos", afirmó.
El gobernante señaló asimismo que la lucha "para tener igualdad entre los bolivianos tendrá un costo todavía". Así como "hay familias y empresarios prudentes y solidarios", también existen "pequeños grupos reaccionarios" que buscan mantener sus privilegios, dijo, refiriéndose a los prefectos opositores.
Una luz de esperanza
Tras la maratónica reunión del viernes por la noche, que se prologó hasta la madrugada del sábado, el gobernador de Tarija, Mario Cossío, afirmó que tenía la esperanza de que estos contactos permitan llegar a una reconciliación nacional. "Hemos cumplido con el objetivo de apertura y ojalá en las próximas horas se convierta en un proceso de diálogo sostenido, que concluya en un acuerdo para resolver los problemas en el marco de una reconciliación nacional", afirmó, señalando que esperaba volver a reunirse hoy con representantes oficiales, luego de informar del resultado de las conversaciones a sus aliados de Beni, Pando y Santa Cruz.
A nombre del Gobierno, en tanto, el viceministro de Descentralización, Fabián Yacsik, dijo que en el encuentro con Cossío se habían discutido temas como el destino del impuesto a los hidrocarburos, cuya devolución exigen las regiones opositoras, después de que Morales pasara parte de esos recursos a un fondo para los ancianos. "Lo que hemos logrado en este encuentro es sentar las bases para iniciar el diálogo y hemos encontrado varias coincidencias; identificadas estas bases, restableceremos la tranquilidad en el país", afirmó Yacsik, explicando que también se estudió "lo que más le interesa a las regiones: la autonomía".
Gobierno denuncia "masacre"
Efectivos de Ejército boliviano, en tanto, permanecían ayer en el aeropuerto de Cobija, la capital de Pando, y se disponían a ingresar a esa ciudad tras de que el Gobierno declarara el viernes el estado de sitio, denunciando a su vez que seguidores del prefecto del distrito, el opositor Leopoldo Fernández, habían "masacrado" a tiros a un grupo de campesinos fieles a Morales, en una refriega que dejó más de diez muertos
"Después de la carnicería humana que se ha vivido cerca de Cobija, en Porvenir, el Gobierno tiene la obligación de recuperar la autoridad del Estado", afirmó el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, quien aseguró, por otra parte, que un militar y un civil habían muerto a manos de grupos civiles, durante el operativo militar que permitió la recuperación del aeropuerto de Cobija, que hasta la víspera estaba controlado por seguidores del gobernador.
Durante la rueda de prensa, Morales reiteró que el episodio de Pando no se trató de un enfrentamiento, sino de una carnicería intencional. "Esa gente fue masacrada, eso es grave; muy grave, por cierto", afirmó el Presidente, señalando que el episodio fue "una masacre con metralletas", en la que participaron "narcotraficantes, sicarios brasileños y peruanos bajo el mando del prefecto [gobernador] del departamento de Pando". Asimismo, se mostró dispuesto a dictar el estado de sitio en otras regiones rebeldes si continúan los disturbios, pero se declaró optimista de pacificar el país a través del diálogo que comenzó el viernes por la noche. "Es obligación del Estado boliviano imponer la autoridad en el país", agregó.
El gobernador Fernández, en tanto, negó todo tipo de responsabilidad en los episodios en Pando. "No tengo que salir a defenderme de nada, ya que no tengo nada que ver" en los incidentes, dijo Fernández a Radio Fides. "El Gobierno tiene una tremenda habilidad para distorsionar las cosas y sus argumentos son los de siempre, acusar sin sentido".
Morales hizo un gesto conciliador a Estados Unidos y dijo que, pese a que declaró persona non grata al embajador Philip Goldberg, tras acusarlo de confabular con sus opositores, no pretende romper relaciones con ese país. "No voy a romper relaciones con nadie", dijo el Mandatario, y aseguró que "es deseable la presencia de Estados Unidos en Bolivia".
Temen más muertes
A la cifra inicial de nueve fallecidos se han sumado otras siete personas, cuyos cuerpos se encuentran aún en el monte y las orillas del río cercanas a la zona del enfrentamiento a la espera de ser evacuados, confirmó ayer el ministro de Gobierno boliviano, Alfredo Rada, en una entrevista radial.
Los fallecidos, en su mayoría, son consecuencia de los choques producidos el jueves en la localidad de Porvenir, en Pando. Según Rada, las magnitudes reales de la "masacre" se conocerán en los próximos días, porque, además de los 16 cadáveres hallados, hay reportes extraoficiales que hablan "de más de una treintena de cuerpos que habrían sido vistos después de lo ocurrido hace dos días".
El ministro afirmó que se trata de la mayor "masacre" de Bolivia en democracia, incluso proporcionalmente superior a la ocurrida en El Alto en 2003, donde murieron 60 personas, y prometió que este "crimen de lesa humanidad" no quedará impune. //LND
Tensión internacional
La crisis política en Bolivia no sólo ha afectado al país altiplánico, sino que también ha devenido en una tensa situación internacional. Luego de que Evo Morales expulsara al embajador de Estados Unidos en su país, Philip Goldberg, el gobierno venezolano solidarizó con su par boliviano haciendo lo mismo con el representante norteamericano. Washington casi inmediatamente respondió declarando persona no grata a los representantes diplomáticos de La Paz y Caracas. Más inquietante fue la advertencia de Hugo Chávez, quien prometió incluso que intervendrá militarmente en Bolivia si la oposición consigue derrocar a Morales. “Bolivia hoy se ha convertido en el epicentro de un gran movimiento fascista. Tratan de frenar, de derrocar a un gobierno que llegó decidido a hacer los cambios en paz, en democracia, con el pueblo del pueblo. Ah, pero eso no lo aceptan los fascistas”, dijo ayer el Presidente venezolano.
Sin embargo, las Fuerzas Armadas bolivianas, que se han mantenido fieles al Gobierno de Morales, advirtieron que no tolerarían la presencia de tropas extranjeras en el país. En una nota leída por televisión, el jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Luis Trigo, rechazó las “intromisiones externas”, aunque dijo también que actuarán en contra de los grupos civiles que promueven la violencia.
Últimos hitos de la crisis
29 de agosto
El Presidente boliviano, Evo Morales, convoca para el próximo 7 de diciembre a un referéndum para aprobar un proyecto de nueva Constitución.
4 de septiembre
El embajador estadounidense Philip Goldberg se reúne con la prefecta de Chuquisaca, la opositora Sabina Cuéllar.
10 de septiembre
Estallan violentos disturbios en Santa Cruz. Manifestantes atentan contra un gasoducto por el que se exporta gas a Brasil y ocupan distintos edificios públicos. Evo Morales anuncia la expulsión del embajador Goldberg.
11 de septiembre
Los disturbios se extienden al departamento de Pando, donde varias personas mueren en enfrentamientos. Washington expulsa al embajador boliviano en EEUU y Venezuela, en solidaridad con Bolivia, hace lo mismo con el representante estadounidense en Caracas.
12 de septiembre
El Gobierno declara el estado de sitio en Pando y establece una mesa de negociación con una representación de líderes opositores. EEUU declara persona non grata al embajador venezolano en Washington.