Puesta online a las 9:49, el 17 de Septiembre del 2008
Uno lee tantos cahuines en los diarios que puede transformarse en un tubo parlante que repite lo que anda leyendo y no ojeando. Yo me leo sus 120 diarios en el día..., mejor digo, ojeo 120 diarios al día y de ellos leo dos líneas, de uno solo, obvio, y me repito las ojeadas de los diarios porque es descueve ojearlos y no leerlos. Claro, se diría que soy macho y que no sé leer los mensajes de los cultos mentirosos del periodismo, dirán que soy macho, y es verdad, nací macho y ojeo diarios. En los diarios, primeras líneas, encabezamiento en letras mayúsculas y de color rojo se lee: "El final de la telenovela dejó a un pueblo lleno de lágrimas". Ahora yo lo ojeo porque la telenovela no me dice nada ya que ahi andan recitando los tubos parlantes y, al terminar sus predicaciones opulentas, obvio, no hay telenovelas del proletariado, cosa de rotos, los rotos no debieran existir, hay que educarlos para que sean tontos y se vuelvan tubos parlantes del proletariado... tubos parlantes del proletariado... !Ofensa! Carajo, la verdad no ofende porque eso es lo que desean los periódicos, que uno hable de sus encabezamientos en letras mayúsculas y de color rojo, porque el rojo, cresta, incita hasta a los toros... qué mentira, los toros ven en blanco y negro... digo, un loro con ojos verdes, ve todo verde? no, no he sido loro, no he sido toro, soy macho que ojea diarios y no ve telenovelas. Obvio, lo digo tan siutico por la cresta, obvio..., que los machitos, esos que andan con anillos de mujeres en los dedos chicos, andan viendo las comedias porque se sienten identificado con los personajes y en sus casas, no lo digo por hocicón, las ollas andan desnutridas porque el machito de los anillos en los dedos chicos, no lee diarios ni los ojea, sino que ve tele, aplaude las tonteras de algunos, se escribe en la palma de la mano unas palabras de una telenovela para repetírsela a la mujer que conoció un viernes en un restaurante, al lado de la pega, obvio, de nuevo me sale el obvio tan amariconado, y al encontrar a su amante le dirá:" Tay pa´inaugurarte a cachetá"... Una copia como las pelotas, porque el amante con los anillos en los dedos chicos no es capaz de decirle pan pan vino vino que la mujer está pintada para ir a comer un pollito de velador... cosa, que, obvio, ya el siutico me persigue, señor... en las telenovelas no son tan rascas como nuestros machitos que van a ensuciar las sabanas con grasa de pollo luego, o antes, qué sé yo, de haber hecho el amor, o, carajo, que me importa a mí si comen pollos en la cama, que les importa a ustedes lo que digo porque, es para arcadas, obvio, comer pollo en la cama... es como leer periodos chilenos que hablan de telenovelas y de personajes que, ya lo sabemos, son súper carismáticos en la tele pero en la vida real son machitos de anillos en los dedos chicos y no leen diarios, ni los ojean sino que repiten lo que les dicen y se vuelven tubos parlantes, cosa, que, sin duda, obvio, Chile necesita: tubos parlantes y no gente que piense.