CAMBIO DE RUMBO EN LA FAMILIA LORCA Por Carlos Benítez Villodres La familia del poeta Federico García Lorca (Vicenta Fern
...
Puesta online a las 17:51, el 19 de Septiembre del 2008
CAMBIO DE RUMBO EN LA FAMILIA LORCA
Por Carlos Benítez Villodres
La familia del poeta Federico García Lorca (Vicenta Fernández-Montesinos García, Manuel Fernández-Montesinos García, Concha Fernández-Montesinos García, Gloria García-Lorca de los Ríos, Isabel García-Lorca de los Ríos, y Laura García-Lorca de los Ríos) siempre se opuso, incluidos sus miembros ya fallecidos, a la apertura de la fosa, en donde, supuestamente, se hallan los restos del inventor de la compañía estatal de teatro “La Barraca” (1931), junto a los de Dióscoro Galindo González, Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas (sin descendientes el último). Pero el pasado día 18 de septiembre Laura manifestó públicamente junto a su esposo, Andrés Soria Olmedo, catedrático de Literatura española, que los familiares del poeta de Fuente Vaqueros (Granada) ya no pondrán más objeciones para hallar los restos del poeta fusilado por los fascistas, accediendo así a la apertura de dicha fosa, cuando el juez Baltasar Garzón lo crea oportuno.
Como ya se hizo público, el juez Garzón se hizo cargo de este asunto a petición de familiares de otras dos personas fusiladas con Federico (Galindo y Galadí), junto a representantes granadinos de la Asociación para la Memoria Histórica y el escritor Ian Gibson. El juez aceptó la petición. Tras ésa, deberá adoptar una resolución a favor o en contra de la apertura de la mencionada fosa.
La familia, pues, acatará la decisión judicial que se adopte en su momento. Pero se reitera en la posición que ha mantenido hasta ahora, sobradamente conocida, de que prefiere que la fosa permanezca como está, desde hace tanto tiempo, para conservar su huella histórica real.
Asimismo, Laura refirió a los medios que, aunque los familiares de Lorca ya permiten el hallazgo de los restos de éste, dando de esta forma vía libre para la exhumación de los restos de los demás hombres sepultados con él, dicha exhumación no puede ser “parcial” (?), ya que ello “desvirtuaría” (?) la memoria del poeta, es decir, se le desposeería a ésta de “sus virtudes, sustancia o vigor” (según la acepción de este término monosémico aprobada, en su día, por la R.A.E.). Posteriormente expresó que tal exhumación “parcial” en el Barranco de Víznar “desvirtuaría” (?) el lugar y la memoria histórica de lo que ocurrió (?), por lo que siguen siendo partidarios de que la fama de Lorca sirva para proteger ese lugar como punto clave de la memoria pública contra la salvaje represión que se llevó a cabo en Granada. Ciertamente no hiló fino Laura al pronunciar estas palabras antes los medios de comunicación, en tanto en cuanto se refieren a una “desvirtuación” directa de lo ya expresado, pues es evidente que para que exista una “desvirtuación” antes hay que “desmitificar”, es decir, se “desmitifica” para posteriormente “desvirtuar”. Pero no creo que éste sea el caso de García Lorca, ni del lugar donde lo asesinaron, ni de ese capítulo terrorífico y execrable de la memoria histórica.
Ante esta inusitada declaración de Laura, ésta pidió que el proceso se llevara a cabo con el máximo respeto, privacidad e intimidad respecto a los allí enterrados y a las familias de éstos, oponiéndose totalmente a que la exhumación se convierta en un espectáculo mediático. Además, la familia mantiene su postura favorable a preservar el lugar como está actualmente. Además, a la familia Lorca le gustaría que se pusiera una piedra, una lápida con todos los nombres de todas las víctimas de la represión en orden alfabético y que en ese lugar no destacara el nombre de Federico García Lorca por encima de ningún otro, ya que él, según Laura, está allí igual que los demás.
Laura insiste en que los restos de su tío están en la fosa del Barranco de Víznar, donde fue fusilado. Para ella es “absurdo e impensable” que en plena Guerra Civil se trasladara el cadáver a otro lugar. Ya lo sabremos. Ya lo sabremos, si se abre la fosa. Ya expuse mi opinión al respecto en el artículo “Tras los restos de García Lorca (2008)”, publicado por distintos medios, tanto españoles como de otras localidades del mundo hispanoparlante.
Si la decisión judicial de Garzón se llevara a efecto, hay que respetar los deseos de todos los familiares de las víctimas para ejercer su derecho de decidir qué hacer con los restos de sus antepasados. Sobre este tema, la familia Lorca desea que, si se encuentran los restos del autor de “Poema del Canta Jondo” (1921) en el lugar en donde, según se dice, fue enterrado tras su fusilamiento, éstos reposen para siempre donde están. ¡Ojalá se cumpla este deseo de la familia del poeta!
¿A qué se debe este cambio, tan sumamente radical y en un brevísimo intervalo de tiempo, de la familia Lorca respecto a su anterior posicionamiento, tan arcaico como obstinado, sobre su negativa plena al hecho de abrir la fosa, en donde, supuestamente, están los restos del poeta y dramaturgo?, se preguntan quienes siguen de cerca este caso. Obviamente ya todo depende de la decisión judicial del juez Garzón. Esperemos acontecimientos. Ahora a meditar lo leído.