“DEUDA SALDADA” Mauricio Otero De esta segunda novela del osornino Germán Bielefeldt me quedan buenas impresiones y algunas d
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Puesta online a las 19:41, el 22 de Septiembre del 2008
“DEUDA SALDADA”
Mauricio Otero
De esta segunda novela del osornino Germán Bielefeldt me quedan buenas impresiones y algunas dudas.
El volumen relata en “ficción-real”, sucesos inherentes a la historia política del país, de las décadas entre los setenta y noventa.
El autor posee una cualidad narrativa excepcional: cautiva, hace entretenida la lectura, fresca, placentera, viva, escribe en lenguaje coloquial. La amenidad no es fácil para muchos escritores.
Otro acierto: La trama del “botín”, una jugada inteligente: Aquello del tablero en el Club de Serrano: brillante, de intriga y suspenso; sorprende y vuelve a coger desprevenido. (Al nombrar esa tabla por vez primera resulta la fascinación simbólica. Luego…el lector debe solucionar el puzzle).
Lo débil del libro: Las ambigüedades: No despeja si los revolucionarios eran del FPMR, del MIR o del MAPU, pues fueron entidades diversas. Denominar “comunistas” a esos movimientos es peyorativo y denota una cierta flojedad de conceptos políticos. Como así mismo: si consecuentes como tales, e iban a legar “A los pobres el dinero” y a ratos conversan los protagonistas de “repartirse el tesoro”… Dicho con seriedad ambas. Esos yerros juegan en contra del desarrollo. De allí, revise el discurso narrativo y los diálogos. Todo libro es una unidad cerrada congruente de principio a fin. Donan a la Teletón, aunque un revolucionario esperaría, no la caridad, sino justicia social. Demasiado políticamente correcto.
La conclusión: siendo una novela de aventuras del género policíaco, aporta dentro del ámbito, no obstante carecer de reflexiones profundas. Y además, quien no entiende de ajedrez -a pesar de las explicaciones; en una novela no van- capta el sentido de la “Deuda Saldada”.
Daniela, la periodista argentina risible, típica “chanta”, quien por una aparición mediática burla el amor que sentía o fingió…
Las peripecias del retornado “Keller”, paradoja del relato y el motivo se justifican. En síntesis, a seguir avanzando, porque Bielefeldt ha dado un paso inmenso.
Las faltas ortográficas…, enmendarlas.
Respecto al ensamble del argumento, un desconcierto, entonces, en el discurso dialógico –cierta incoherencia.
Al referir hondura, no por anécdotas, sino psicológica y filosófica; como en Dostoievsky o Poe.
Hay alusión “racial”, dejando en mal pie al pueblo chileno.
De todas maneras, este libro supera a sus anteriores, manteniendo el interés, su capacidad de atrapar y seducir y la tensión urdidora hasta el final, con mayor o menor concentración. Esas condiciones son notables y muy difíciles de obtener.
Realizar sagas trae dos aristas: el lector está obligado a leer cada entrega para “explicarse”; o el nuevo libro fuera un capítulo independiente de los antepuestos.