Puesta online a las 9:36, el 11 de Agosto del 2008
El Banco Central de Chile ha llevado la tasa de interés al 7,25 por ciento, tomando en consideración que la inflación está sobre el 8 por ciento. El punto es que nuestro Banco Central carece de real poder para evitar que los precios sigan subiendo, dado que la inflación es importada de los grandes países. La inflación no es un fenómeno que generen las personas, ni las empresas, ni los consumidores. La inflación la genera los mismos bancos centrales al aumentar la masa monetaria cada vez a un nivel superior que los bienes y servicios que se producen. El banco central de los Estados Unidos, denominado Reserva Federal, ha fijado una tasa de interés de un 2 por ciento cuando la inflación oficial es superior a un 4 por ciento y se estima que la real es superior a 6. Esto es claramente inflacionario, lo que impacta en el precio de la energía y los alimentos a nivel mundial. El banco central de la Unión Europea ha fijado una tasa de interés más alta, de un 4,25 por ciento, pero el aumento de la masa monetaria (M3) es superior al 10 por ciento, lo que es claramente inflacionario. ¿Qué puede hacer el banco central de Chile si los grandes bancos centrales tienen políticas inflacionarias (por cierto, para evitar que sus economías entre en contracción)? Poca. Al mismo tiempo que sucede lo anterior, los bancos comerciales en nuestro país, como las casa comerciales, en lo relativo a líneas de crédito y tarjetas de crédito, cobran casi el máximo interés convencional a sus clientes, que es el interés corriente que fija la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras más un recargo de un 50 por ciento. Con el Banco Central llevando las tasas de interés sobre el 7 por ciento, el interés que están pagando los chilenos a bancos y casas comerciales es abusivo. No es poco común que una persona solicite un crédito por 200.000 pesos y termine debiendo en poco tiempo un millón de pesos. Resulta urgente que el máximo interés convencional sea sustantivamente disminuido de un 50 a un 20 por ciento. El negocio bancario, por medio del mecanismo de los bancos centrales, es un negocio donde no impera el libre mercado. Por lo mismo, las regulaciones no deben estar hechas solamente para el interés de bancos e casas comerciales.
El rechazo en el Senado a designar al señor Pfeiffer como integrante de la Corte Suprema ha generado polémica. Nos parece que el asunto está claro, el señor Pfeiffer no califica como un juez que tenga las convicciones para hacer prevalecer el estado de derecho. El estado existe legítimamente (para comenzar) para dar protección a la vida, la libertad y la propiedad de la personas. El señor Pfeiffer ha expresado opiniones en sus fallos y fuera de ellos que no son consistentes con el deber del poder judicial de dar protección a la vida, libertad y propiedad de las personas. La política de negociar con esta derecha chilena, que lamentablemente solo entiende la protección de la vida, libertad y propiedad, cuando se trata de sus miembros e intereses. Es efectivo que, dado el sistema electoral binominal y los altos quorums para aprobar ciertas leyes o designaciones, no es posible legislar sin buscar acuerdos. El punto está en contestarse que es peor. Se entiende la posición del gobierno que tiene que resolver las cosas y no caer en el inmovilismo. A lo anterior hay que sumar que los medios de comunicación están bajo el control de la derecha y ha sumado nuevos aliados, que le han restado importantes votos en el Congreso al Gobierno, en Zaldivar y compañía, que hoy votan con la derecha.
Cuando se trata en definitiva de honrar las declaraciones del pasado en materia electoral, Piñera no cumple nada. Todo lo relativo a modificar el sistema electoral binominal por un democrático, quedó en nada, puro bla bla. Declaraciones para la foto.
Un sistema electoral democrático debiese considerar los siguientes aspectos:
1.- Sistema proporcional, tantos votos sacas, tantos candidatos eliges;
2.- Inscripción automática;
3.- Voto voluntario;
4.- Voto de los chilenos en el exterior.
También se debe considerar una ley de partidos políticos menos engorrosa y que permita que se constituyan nuevos partidos de forma fácil y expedita. Hoy sucede exactamente lo contrario. Para que exista democracia, tiene que haber competencia.
¿La derecha está de acuerdo con algo? Claramente, con nada.
Después de la contienda electoral municipal, nos guste o no, se va a entrar derechamente en la contienda presidencial. Al país le hace falta una política conceptual, en base a ideas y no pirotecnia mediática. Puede ser constructivo hacer un registro de esos conceptos para poder comparar. Eso sí, si los candidatos se permiten decir lo que realmente piensan. Dudo que Lavín hubiese llegado a ser tan popular si alguna vez hubiese dicho lo que piensa realmente y quien es en lo filosófico. Lo mismo se puede decir de Piñera en diversos conceptos. Su campa ña es el mismo, no entra en el detalle de cuales son sus convicciones y las políticas públicas en las que cree. Esta será una elección presidencial con bastante escepticismo a los grandes discursos, lo que debiese llevar a las personas a ser más reflexivas.
Por nuestra parte, no veremos ni 30 segundos de los Juegos Olímpicos en China. El presidente del Comité Olímpico dijo que había que respetar las leyes del país anfitrión. Si esas leyes permiten censurar, detener arbitrariamente, torturar, reprimir la menor disidencia con penas de años de cárcel (enviar un email crítico pueden ser 10 años), invadir países pacíficos e indefensos y, por último, asesinar, no estamos de acuerdo con que haya que respetar esas leyes. Se equivoca el mercader de los juegos. Los Juegos Olímpicos en China son una vergüenza. Nunca se debieron realizar.
Condenamos sin equívocos también la invasión militar de Rusia al pequeño estado de Georgia, con la consiguiente matanza. Especialmente grave es el bombardeo de objetivos civiles. La acción, actualmente en curso, es contraria a derecho internacional y violatoria de los derechos de las personas.
No podemos dejar de referirnos a la situación de María Música y su jarrazo de agua a la Ministra de Educación. Lo siguiente:
1.- No obstante ser un acto indebido, no constituyó una amenaza siquiera a la integridad física de la Ministra, ni a la propiedad privada o pública. Desde un punto de vista penal, ni siquiera es falta;
2.- Expresó con su acto la inmensa frustración que genera que se negocie con la derecha una reforma legal a un sistema de educación fracasado de acuerdo a todas las mediciones que son relevantes para el efecto, además de estar siempre presente la idea de que con los dineros públicos, respecto de prestaciones sociales, se debe financiar la actividad pública y no la privada. Hay cuestionamiento a las bases conceptuales del sistema, no solamente al concepto del lucro, aunque, por lo menos, su eliminación sería un gran avance;
3.- Resulta injusta y amerita toda la comprensión del caso que haya sido una niña la que haya expresado esa frustración y deba pagar un costo personal que no se merece. Está claro que no estamos de acuerdo con la señora Ministra respecto sus ideas en materia de educación, pero es de esperar que respecto de María Música entienda que ella no es más que una víctima de un conflicto que en caso alguno ha terminado.