Nos dejaremos querer, pero no vamos a querer así nomás Cualquier virgen sabe muy bien que antes de conceder la prueba de am
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Puesta online a las 13:16, el 16 de Diciembre del 2009
Nos dejaremos querer, pero no vamos a querer así nomás
Cualquier virgen sabe muy bien que antes de conceder la prueba de amor debe dejarse querer, pero no así nomás; se sabe que, desde el momento en que se entregue, el macho se decepcionará. La Concertación no pudo haber cometido más errores en el corto lapso de un año, razón por la cual el electorado le dio un mazazo en la cabeza; hasta para el concertacionista más tonto, sectario y dogmático parece evidente que Frei no puede triunfar en la segunda vuelta sino conquista todos los votos de Jorge Arrate y, al menos, 2/3 de Enríquez-Ominami – es tan obvio como que el agua moja y la gallina mea-.
En política, el aprehender la realidad tal cual es constituye una virtud. Veamos qué ocurrió el domingo 13 recién pasado:
1- El pésimo candidato de la Concertación sacó la peor votación de este conglomerado político en los veinte años de poder.
2- Si contrastamos la magra votación de Eduardo Frei con la obtenida por los partidos de la Concertación en la elección parlamentaria, (29% contra 44%), resalta aún más visible la hecatombe de la candidatura Frei.
3- Si bien es cierto, como era evidente, que la Concertación logró la mayoría en el senado – lo que era previsible- fue derrotada en la cámara de diputados, quedando a merced de de los independientes y del PRI.
4- El Partido Socialista, como era lógico a causa de la división y de la muy mala campaña a favor de los candidatos a parlamentarios, resultó perdedor enviando a su casa, por voluntad del electorado, a figuras emblemáticas como Jaime Gazmuri y Jaime Naranjo.
5- Los porcentajes de los partidos de la Concertación son bastante magros: un 10% para el Partido Socialista, un 12% para el PPD y un 14% para la Democracia Cristiana un 3% para el Partido Radical, todos ellos en sus mínimos históricos.
6- La conducción de Camilo Escalona aniquiló su partido y favoreció a la Democracia Cristiana que, en las municipales últimas, estaba a punto de morir.
7- El gran ganador de estas elecciones fue el Partido Comunista, que con un 2 % logró elegir, nada menos, que tres diputados – declaro formalmente que me alegra profundamente que, parcialmente, se haya roto la exclusión.
8- Dentro de las paradojas de la política, el PRI, del Adolfo Zaldívar, logró tres diputados, y tiene en sus manos, junto a los independientes, la clave para resolver la mayoría en la cámara de diputados.
En estos pocos días, después de la catastrófica derrota de la Concertación, la candidatura de Eduardo Frei no ha demostrado capacidad para reconocer sus errores y realizar una autocrítica correcta, que le permita competir con posibilidades de éxito contra Sebastián Piñera:
1- No creo que baste con acertados cambios en el equipo de campaña; por muy hábiles que sean Carolina Tohá o Ricardo Lagos Weber, el problema de Frei no es exclusivamente el equipo sino el candidato, que no omitió errores en el primer tiempo del partido y que, al parecer, no parece dispuesto a corregirlos. Nadie le pide a Eduardo Frei que se convierta en un candidato carismático, pues esta cualidad no se compra en el “mercado de las pulgas”, sin embargo, al menos podría dejar de ser un Moai y convertirse en el líder de su combinación. En la monarquía chilena nunca los comandos pueden reemplazar al candidato.
2- En cualquier combinación sana, con un mínimo de ética, las cuatro directivas de partido que condujeron a la Concertación al desastre – en estas elecciones- debieran al menos renunciar, pues el mantenerse en sus cargos, además de mostrar terquedad, estupidez y apitutamiento, puede llevar a estos cuatro personajes a convertirse en “Catapilcos” de su candidato presidencial.
3- La estrategia de la candidatura, hasta ahora, no puede conducir sino a la derrota; el electorado no quiere solamente continuidad, sino continuidad y cambio. Frei ha sido completamente incapaz de desarrollar este segundo aspecto, y parece un niño que se protege en las faldas de la Presidenta- cualquiera entiende que las fotocopias no reflejan al original.
4- Frei carece de la simpatía, carisma y capacidad política de Michelle Bachelet, por eso le es imposible pretender capturar el 70% de aprobación que tiene la Presidenta, (es demasiado evidente la fosa numérica entre el 70% y el 29 %).
5- Si sólo la candidatura de Frei dedica sus esfuerzos para ganar el 6% de Arrate- que está prácticamente en el bolsillo, pues las condiciones que el Partido Comunista le pondrá serán demasiado fáciles de sortear; es algo así como un profesor tan benévolo que regala la nota siete a sus alumnos predilectos.
6- A donde debiera dirigirse la estrategia de Eduardo Frei sería a conquistar el 70% de los votos de M E-O, pero justamente está haciendo todo lo contrario, y es Piñera quien está tratando de asegurar un supuesto 30% de los seguidores de MEO, que lo asegurarían como presidente de la república.
7- Frei no ha incorporado ninguno de los elementos centrales del Decálogo de M E-O, por el contrario, con una soberbia increíble, no reconoce que ese 20% de los votos de Enríquez-Ominami representa una cachetada a la forma cupular de hacer política, a la cual nos acostumbró la Concertación.
8- Frei no quiere entender que un alto porcentaje de los chilenos, a pesar de los indesmentibles éxitos de los gobiernos de la Concertación, se niega a aceptar la corrupción, el pitutaje, el rapto al Estado por parte de tecnócratas y burócratas y otras tantas lindezas de un largo proceso de descomposición.
9- Si quiere ganar la elección, Frei debe encarnar el cambio, pues ya tiene a su haber la continuidad; digámoslo con claridad, el cambio significa las siguientes acciones:
- el Chile del Centenario no puede continuar prisionero de las castas en el poder; para lograrlo se hace necesario poner fin a la Constitución de Ricardo lagos Escobar y reemplazarla por una nueva
- un sistema electoral proporcional, con elementos de democracia directa, es decir, plebiscitos revocatorios, iniciativa popular de ley, elección de intendentes
- fin de los apitutados, apernados y parcelas de poder de los partidos políticos
- limitación de los mandatos de elección popular
- nueva ley de partidos políticos
- primarias obligatorias y vinculantes
- una revolución educacional, donde el hijo del pobre tenga la misma calidad de enseñanza-aprendizaje que el de vástago de un diputado
- una revolución en la salud pública en que la atención en los hospitales sea comparable a la de las clínicas privadas
Mientras estas mínimas reivindicaciones no sean acogidas para llevarlas a la práctica, Eduardo Frei corre el riesgo de perder la mayoría del electorado progresista, que intentó hacer un cambio profundo en Chile y, por ello votó por MEO. “Nos dejaremos querer, pero no vamos a querer así nomás”. Nada de cheque en blanco, ni contratos con letra chica: todo transparente y en presencia de los electores, y no hay nada que conversar con los señores feudales de los partidos de la Concertación.