Crónicas de una hormiga monarca Introducción Llevaba ya unos días caminando por un bosque, de un lado a otro, midiendo l
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Puesta online a las 18:38, el 05 de Octubre del 2008
Crónicas de una hormiga monarca
Introducción
Llevaba ya unos días caminando por un bosque, de un lado a otro, midiendo los campos, buscando aliados para mi reino, llamando obreros, y estaba a punto de terminar mis largas crónicas sobre nuestros pueblos. En mis últimos pasos por fundos ajenos había pasado casi un año en tierras de nadie, viviendo bajo las raíces de un anciana planta de choclo, que, por pura buena suerte, estaba abandonada. Me aprestaba a volver a mi viejo reino para entregar mis crónicas a la reina, algo lateado de tanto caminar y escribir, yendo de chacras en chacras. Meses atrás, en el cumpleaños de nuestra reina, ya algo anciana porque había cumplido 18 años, Mix, una buena hormiga obrera, que alcanzó a vivir apenas tres años - el obrero con más fortuna llega al máximo a seis de vida -, me dijo que tenía datos muy enumerados de una tierra vecina y que una hormiga no debe ignorarlos porque los hombres se matan por puros intereses económicos entre ellos y las hormigas no. Cada vez que recuerdo eso de las luchas de los hombres, no puedo menos que vomitar y reconocer que se matan por cualquier cosa. Volviendo a mis crónicas, de repente estaba dispuesto a no volver a mi reino y vivir una vida más agitada. Es decir, transformarme en hombre, ser un rey y evitar que se maten entre ellos. En medio de plantas podridas vi, pues, miles de cosas que relato en mis breves crónicas de una hormiga monarca.
I
Vivir en las chacras no es precisamente tan bello como se cree para alguien que nació en una ciudad. Es mi historia, soy instruido y criado en una universidad urbana. Al principio el campo y las chacras parecen paraíso, pero a los pocos meses todo se vuelve extremadamente peligroso para las hormigas campesinas. Uno no sabe si muere un martes o miércoles, menos sabrá si su funeral será un jueves o viernes o un sábado o domingo sobre todo si se carece de informaciones, de libros o periódicos, ni tampoco se puede ver la tele y además los campesinos no usan corriente. (Deseo precisar que para los hormigas no existe el día lunes).
Esto que les narro me pasó en un fundo muy cerca de la ciudad, aunque no quiero aparecer como una hormiga ordinaria y mal agradecida con la hospitalidad que me brindaron las hormigas campesinas. Son alegres, pasan cantando rancheritas. Yo, como no tenía que trabajar, obvio, nacido en una universidad, me pasaba durmiendo todo el santo día. Cuando, Mix, me informó que mañana tomaría desayuno con la reina, me preocupé. Aun no podía creerlo. Estiraba mis patas desnudas en una caliente cama de paja, tapado con una hoja de ciruela, pese a que no hacia frío, yo andaba entumido. Me encontraba alojado en (Paine), el reino de la amante de mi padre al que había conocido en una cátedra de agricultura durante unos exámenes en Santiago; mi padre vivía en la Universidad de Chile, en un viejo árbol traído por el viento a Chile, muy cerca de otro árbol, ya seco y con hormigas obreras y sin estudios. Las hormigas urbanas somos como un drama musical. Nada empeora en nuestro reino, eso lo digo a todos, sino que tenemos barreras al interno de cada construcción bajo la tierra, no para hundir la verdad o las contradicciones entre la monarca y los obreros..., no, no, no, sino que es para tener el barco listo, digo en caso de que entre el agua a las contracciones y haya que partir en busca de tierras mejores. A manera de información: no nos matamos entre nosotras pero la plebe pertenece al reinado. Se trata de monarquías, cubiertas por leyes naturales.
Sobra decir que yo soy monarca como hormiga, porque mi padre, descendiente de sangre azul, era profesor de agricultura, y mis amigos, todos con el - yes, yes way not- en sus discursos urbanos, eran productores de cosas y lenguajes nuevos. Se jactaban, algunas, de ser superiores hasta de los chanchos, posiblemente no sabían que un chancho da grasa, turín, jamón planchado, jamón crudo, caldo de cabeza de chancho, patitas de chancho, causeo con patitas... Volviendo a la información de Mix, era una reunión de trabajo con la reina. Quería decirme que yo era la inteligencia viva que pisaba la tierra y que mi padre, hormiga infiel y don Juan para sus cosas, había dado la idea de las crónicas. Esto significaba el fin de mis reposos que abarcó sus meses.