Barack Hussein Obama, Jr. Por Carlos Benítez Villodres El joven senador de Illinois, Barack Hussein Obama Jr., candida
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Puesta online a las 9:34, el 06 de Octubre del 2008
Barack Hussein Obama, Jr.
Por Carlos Benítez Villodres
El joven senador de Illinois, Barack Hussein Obama Jr., candidato demócrata a la Casa Blanca, basará su política, si es elegido presidente de los Estados Unidos de América (EE UU) el próximo 4 de noviembre, en la máxima de John Kennedy: “No hay que tener miedo a negociar, sino a negociar con miedo”.
Las negociaciones prioritarias de Obama son la inmediata retirada de las tropas americanas de Irak, la de establecer un diálogo con Irán y buscar fórmulas nuevas de reconducir la actual estrategia radical de organizaciones como Hamas y Hezbolá, actualmente enemigos de Washington, pero vitales en la creación de una cierta estabilidad en Oriente Próximo. Estas pretensiones del aspirante a la presidencia de los EE UU tienen sus condiciones, entre las cuales se encuentran no aceptar los términos en los que Irán pretenda imponer la paz, así como los terroristas de cualquier país.
Las políticas de Obama tienen como modelos a las de Kennedy, Nixon y Reagan, aunque hay quien dice que recuerdan más a la de George Bush, padre, y a la de James Baker, secretario de Estado (equivalente a Ministro de Asuntos Exteriores) entre 1989 y 1992.
Por otro lado, Obama tiene en mente cambiar el rumbo de la política exterior del actual presidente. Él mismo manifestó públicamente que “es tiempo de pasar la página de ocho años de una política que sólo ha conseguido fortalecer a Irán y no ha hecho más seguro a Estados Unidos ni a nuestro aliado Israel”. Además, Obama propuso, si alcanza la presidencia, abrir un diálogo con Fidel Castro y con el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad. Obviamente para el candidato republicano, John McCain, las políticas a seguir por su contrincante demuestran ingenuidad, inexperiencia y falta de juicio. Ante esta afirmación, Obama, acusa a su rival republicano, John McCain, de abogar por el continuismo de la política “equivocada” del presidente George W. Bush en Irak.
Para el político nacido en Hawai (Honolulu, 4 de agosto de 1961) la guerra de Irak ha generado en cinco años un déficit sumamente significativo para las inversiones clave en EE UU en perjuicio de los estadounidenses. A pesar de ello, el gobierno de Bush sigue gastando para defender al país ocupado. Si embargo, el gobierno de Irak tiene, en la actualidad, 79 mil millones de dólares de superávit en su presupuesto, gracias a la avalancha de ganancias por el petróleo. Y, mientras esto sucede, unos 10 mil millones de dólares mensuales de los contribuyentes estadounidenses siguen siendo invertidos en la defensa y reconstrucción de Irak.
Asimismo, ¿logrará, ciertamente, Obama un apaciguamiento con Irán y un posicionamiento efectivo en lo que respecta a las ideas y actividades de Hamas y Hezbolá? Difícil lo tiene. El propio candidato demócrata a la presidencia estadounidense admite que si los oponentes iraníes están buscando tu destrucción, es difícil sentarse a la mesa con ellos. Pero podemos animar a los protagonistas a pensar en términos prácticos y no en términos ideológicos, es decir, reforzar los elementos del régimen iraní, que está haciendo un cálculo pragmático.
Sobre la política a seguir con Hamas y Hezbolá, Obama es consciente de que están metidos en un callejón de violencia que debilita sus legítimas reivindicaciones. Pero si en su evolución deciden cambiar, el gobierno de Obama los reconocerá.
El aspirante a presidente de los EE UU también sabe que los republicanos dicen, en su contra, que Obama pretende negociar con terroristas. Ciertamente esto es una calumnia y una táctica para meter miedo a los ciudadanos. Su objetivo auténtico, según explicó, es adoptar lo que llamó “diplomacia directa” para ofrecer a Irán una alternativa: “Renunciar al programa nuclear e incorporarse a la comunidad internacional o quedar condenado al aislamiento”.
Con la posible llegada de Obama a la Casa Blanca, las relaciones bilaterales entre EE UU y la Unión Europea (UE) serán diferentes, es decir, más positivas. Europa aguarda que Barack Obama, si sucede a Bush, estreche los lazos transatlánticos en temas clave como el cambio climático, la crisis financiera y las potencias emergentes…
La actual crisis económica que padece el mundo nos recuerda la interdependencia de las economías de los países situados a ambos lados del Atlántico y la necesidad de más cooperación, en todos los niveles, entre EE UU y la UE. Europa también quiere que la nueva administración norteamericana la ayude a dar un nuevo impulso a las instituciones internacionales, como es el caso de la ONU.
Del mismo modo, la UE desea que se acabe, con Obama, la política unilateral instaurada por el presidente Bush, es decir, no aislando a su país del resto del mundo ni a profundizar en las diferencias con Europa.
Ciertamente la mayoría de los países del orbe espera que sea Barack Obama quien se alce con el triunfo, ya que el giro de 180º que se supone que dé, según declaraciones del propio político estadounidense, la política exterior norteamericana beneficiará al resto de naciones sumidas un sinnúmero de ellas en una de las crisis económicas más devastadoras. Aguardemos la llegada del día 4 de noviembre, la victoria de Obama con la consiguiente derrota de John McCain y el cumplimiento de lo prometido por el senador de Illinois. Ahora a meditar lo leído.