Puesta online a las 17:36, el 26 de Enero del 2010
Concertación: Ave fénix o desangrarse hasta morir
Enviar Artículo
Versión para Imprimir
Letra
A- A+
Pablo Jofré Leal *
Adital -
Cuando los adherentes, simpatizantes, militantes o pueblo llano que votó por la Concertación en la última elección, esperaban una autocrítica y un análisis introspectivo, que diera cuenta de las razones y responsabilidades por la derrota presidencial, lo único que sobresale en el horizonte son recriminaciones y miradas para el lado.
Efectivamente, la autocrítica ha estado ausente en el análisis post derrota de la Concertación, no se han asumido las responsabilidades, que a cada uno de los actores corresponde. Los viejos rostros de la alianza de gobierno y hablo de viejos rostros no por su edad, sino por su permanente y casi omnipotente presencia en el Panteón político de la Concertación, están con los ojos vendados. Esa figura y la verborrea acusadora inconducente sigue siendo, a una semana de la segunda vuelta, la conducta más recurrente: el echarle la culpa al vecino, a la presidenta Michelle Bachelet, a los tránsfugas de un sector y no del propio, a los electores, al presidente del partido socio. Una mirada autocomplaciente, el seguir mirándose el ombligo y no pensar que efectivamente la derrota tuvo más de errores propios, que de aciertos del rival.
La segunda vuelta presidencial fue, sin duda, una disputa reñida, una lucha que se dio voto a voto entre una Concertación que logró remontar un escuálido 29% en diciembre pasado a un 48,34 % en el ballotage contra la derecha. Cambio de rostros y de eje de acción temática, que hizo sudar sangre y una ingente suma de dinero al comando del electo empresario devenido en Presidente para derrotar al opaco candidato concertacionista. El nerviosismo cundió en las filas derechistas mientras se acercaban las horas para el decisivo 17 de enero. No estaba escrito, con seguridad, un triunfo del sempiterno candidato Sebastián Piñera.
Para el enviado especial de TELAM a Chile Ignacio Ortiz "El triunfo de la derecha en Chile ahondó la crisis de la Concertación, cuyo futuro dependerá, de la capacidad de renovación y de ampliación hacia los sectores progresistas que reinventen el conglomerado de centroizquierda" Tras las primeras cifras exhibidas en forma certera, rápida, con una rigurosidad que ya se la habrían querido los estadounidenses en la elección que enfrentó a George W. Bush y el demócrata Al Gore, el Subsecretario del Interior, Patricio Rosende, a las 19:00 Horas del día domingo 17 de enero, daba el resultado, que puso la lápida a 20 años de gobiernos concertacionistas, concretando el triunfo de la derecha después de 20 años de dejar el poder tras su participación en la dictadura militar de Pinochet.
"ESTOY RODEADO DE VIEJOS VINAGRES"
Tras reconocer el triunfo de Piñera, los históricos de la Concertación: entre ellos el candidato Eduardo Frei, el ex presidente Ricardo Lagos y viejos cuadros del conglomerado oficialista, apelaron al discurso de la unidad y la reivindicación de dos décadas de gobierno. Se estaba lejos, al menos en ellos. de plantear una autocrítica. Esa tarea quedó para los más jóvenes, para aquellos que un trabajo encomiable lograron elevar casi hasta la hazaña el escuálido 29% de la primera vuelta hasta un 49%.
Esa nueva generación, coincidentemente más joven y menos apegada a los dogmas políticos de las generaciones de los setenta y los ochenta, es la que tomó en sus manos la campaña en la segunda vuelta, posicionándose como parte fundamental de la generación de relevo. Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ricardo Lagos Weber, entre otros, pusieron el énfasis en lo que había que mostrar como elementos de fortaleza de los gobiernos de la Concertación pero, sobre todo en plantearse una visión de futuro. La manera en que estos noveles, pero experimentados dirigentes manejen la crisis que ahoga a la Concertación, acompañados en esto por una amplia participación no sólo de militantes, sino también de pueblo llano interesado en impedir que la derecha se perpetúe en la Moneda serán claves para el futuro político de la Concertación.
El cientista político Roberto Giusti afirma que "La derrota de La Concertación, además del desgaste natural en el ejercicio del poder, se debe a su división antes del proceso electoral por negarse a reconocer el peso político de figuras emergentes como Marco Enríquez Ominami" visión generalizada que tienen la debilidad de quedarse en esta visión respecto a los liderazgos, pero no ahonda en la crisis más profunda de un conglomerado que se negó a seguir soñando, a un bloque que pensó que ya tenía todo hecho y que no era necesario profundizar una democracia que le era cómoda.
El período de acusaciones cruzadas entre los partidos componentes de lo que será el ex oficialismo se comenzó a sentir apenas la obscuridad se dejó caer sobre Santiago ese 17 de enero. Ya los nombres que había que ofrendar estaban en el obituario concertacionista: Camilo Escalona por el PS , Juan Carlos Latorre por el lado de los DC. Los presidentes del partido Radical y del PPD habían tomado su bártulos en una escapada rauda. La toma de la sede de la DC, peleas entre jóvenes a la salida de las oficinas del PS, han sido expresiones anecdóticas de una rabia que aún no termina de explotar, pero que necesita rápidas definiciones política.
Para Robert Funk, del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de de Chile "la concertación no tiene tiempo para el análisis y la reflexión. Va a entrar en un período difícil de guerra civil con acusaciones mutuas que alcanzarán a la misma Bachelet por haber dejado de lado el manejo político y exponer a los partidos muy expuestos" Según Funk la diferencia de votos no es expresión de un cambio radical "los que votaron no lo hicieron por un cambio fuerte en el eje y la dirección de la política de la Concertación de los últimos 20 años. Lo que sí reclama la gente es encarar nuevas prácticas con menos interferencias políticas, menos cuoteos, y si la coalición toma ese mensaje no tendrá grandes problemas". Para Ernesto Ottone, asesor del ex presidente Ricardo Lagos, la coalición "se va a tener que refundar desde la oposición, lo que significa ideas, generaciones y prácticas políticas nuevas".
En la Concertación no se avizora un futuro auspicioso, las recriminaciones más que la autocrítica ha impuesto su discurso destructor. En ello las heridas abiertas en el seno de la Concertación "entre las dirigencias de sus partidos, sumados a sus ex miembros Jorge Arrate y Marco Enríquez Ominami, dificultan imaginar el futuro hacia una nueva Concertación. En este esquema, una de las grandes incógnitas será el papel que le toque al outsider MEO. Casi en un juego de palabras el futuro de la coalición puede transitar por la "eliminación total", la "refundación en una nueva" o en la "reformulación sobre la base de si misma" con la proyección de nuevas figuras" concluye Ortiz.
Una de las figuras que se fortaleció en la derrota es la ex diputada y ex Ministra, Carolina Tohá Morales quien, apenas terminada la elección señaló ""La Concertación no puede seguir como está, tiene que ponerse al día con la sociedad de hoy y recuperar algo que estuvo en sus orígenes y que se perdió y que es la capacidad de trabajar en la diversidad, respetando, incluyendo y escuchando. Así es como vamos a volver a ser mayoría en Chile. La principal tarea de hoy es que esa diversidad y esa cantidad de movimientos que adhieren a valores progresistas, que se sienten parte de la cultura democrática, entiendan que tienen un lugar desde nuestro espacio político".
El edil DC Claudio Orrego, lanzó duras acusaciones contra las cúpulas directivas de la Concertación, incluso su propio partido "debemos mirar con realismo y profundidad los resultados de la elección y danos cuenta de los errores cometidos... No obstante, la obra maravillosa de la Concertación, que termina con una presidenta con 80 % de adhesión, no fuimos capaces de traducir ese espíritu de país en una práctica política de los partidos. En ese escenario, la caza de brujas es una mala consejera. Ha llegado el tiempo de ejercer nuevos liderazgos. Debe producirse una posta entre la primera generación que fundó la Concertación y de la cual nos sentimos orgullosos y una nueva generación, pero eso no significa que se jubile a nadie por decreto, necesitamos la experiencia de los fundadores y el ímpetu de la gente nueva en un proceso unitario y no van a ser aventuras individuales, ni de mesías ni de iluminados".
El último miembro de la Triada que llevó adelante la dirigencia de la segunda vuelta (Junto a Tohá y Orrego) concertacionista, Ricardo Lagos Weber afirmó que "luego de esta derrota debe venir, obligadamente, un profundo proceso de reflexión, mirar para adentro y evaluar qué ocurrió. Esta elección no la ganó Piñera, la perdió la Concertación. Hay un llamado claro de la ciudadanía de hacer un cambio en la forma de hacer política; los que tuvieron responsabilidades en las conducciones deben asumirlas. Debemos aunar fuerzas progresistas, pero nadie puede pretender un liderazgo a partir de descalificar a los demás, hay que ser humildes y entender que no sobra nadie en el progresismo... hay que cuidar los liderazgos, que no son muchos, pero son buenos, comenzando por el de la presidenta Michelle Bachelet".
El cómo amoldarse a los nuevos tiempos, como reencantar al electorado, la forma que nuevos y más críticos componentes reformulen, fortalezcan o simplemente ayuden a la ruptura definitiva de la Concertación tal como se conoce hasta ahora, serán elementos fundamentales a la hora de poder pronosticar si esta concertación que hoy agoniza será capaz de recuperar el liderazgo político y renacer cual ave fénix. Hoy, está claro, que no se trata sólo de incorporar caras nuevas, más jóvenes, o mandar a sus cuarteles de inviernos a los viejos estandartes, sino que, fundamentalmente cambiar los procedimientos que aseguren una nueva representación y la viabilidad de un proyecto refundacional. Sino es así lo mejor es dejar que el muerto se desangre.
RECUADRO
Patricio Baronti Correa
Sicólogo, Titulado en la Universidad de Chile Magister en Gerencia de Políticas Públicas por la Universidad Adolfo Ibañez.
"DERROTA CON OLOR A SUMA DE VANIDADES"
Ercilla conversó con el sicólogo, Patricio Baronti Correa, quien analizó bemoles muy peculiares, para dar cuenta de la derrota de la Concertación y el significado profundo que adquiere el concepto de cambio, para que esta alianza de partidos tenga futuro. Baronti coincide con numerosos analistas, respecto a que estas elecciones presidenciales han significado el cierre de un ciclo exitoso de un conglomerado de partidos, que le cambió el rostro al país pero que necesita, urgentemente, más que un "fashion emergency" una cirugía de cuerpo y alma si su proyecto político es recuperar el sillón presidencial.
Para Baronti la sensación de derrota y desazón de la Concertación tiene elementos positivos muy claros y concretos "Es bueno que las derrotas duelan y mucho, que se sienta pena, frustración, de otra forma es imposible aprender de ellas. Esta máxima representa el sentir de quien se siente vivo, de quien quiere seguir avanzando, que quien sabe las cosas se pueden hacer mejor y sin duda esta máxima debería aplicarse hoy a la Concertación. Si no es así - y se sigue avalando a ciertos dirigentes más dedicados a denostar y buscar culpables en la vereda de enfrente que en su propio patio - la sintomatología es grave. Es sinónimo de conformismo, de mediocridad, de desgaste, de entrega. Si esto está doliendo el camino ha comenzado bien y dará paso a la necesaria reflexión y posterior acción"
La concertación ha cerrado una etapa y la pérdida del gobierno se transforma en la mejor oportunidad para reinventarse, sostiene Baronti "para poner el foco en aquello que no es sólo estratégico, sino también moralmente necesario. En los próximos meses y con carácter de urgente la coalición que entregó por "vanidades" el mejor país de los últimos 100 años de historia, deberá enfocarse en la revisión de sus cuadros políticos, sobre todo en su cúpula dirigencial, pues si bien las responsabilidades políticas son colectivas, en esta pasada fueron los liderazgos y sus "vanidades" las que generaron desacuerdos y fragmentación disciplinar, lo que llevó a tensiones que se expresaron en la proliferación de candidaturas". Es en el surgimiento y desarrollo de esas "vanidades" donde los presidentes de partidos son directamente responsables de la derrota.
Para el profesional, especialista en temas públicos, la Concertación deberá si o si otorgar espacio real a nuevas generaciones, a un colectivo político y ciudadano que necesita re encantarse con un proyecto país, que perdió su presencia en la calle a manos de la UDI y que fue incapaz de proponer un discurso renovado, centrado en el bien común y no en el dogma militante que tanto desencanta a los jóvenes de este país". ¿Cómo se explica la derrota con los niveles de aprobación y reconocimiento que tiene la presidenta? Y con ello una obra concertacionista construida en 20 años se pregunta Baronti. "no hay otra forma de explicarlo que la obnubilación sufrida por una casta de políticos y dirigentes, que no supieron leer palimpsestos. Se explica la derrota por el cegarse ante lo obvio, ante las propias limitaciones, al no querer escuchar y este es el precio que se paga por esta "vanidad".
Para Baronti, los resultados de la elección mostraron que Chile gritó muy fuerte:
¡queremos otra forma de hacer política, rostros nuevos, discursos nuevos y participación, queremos co - construir el país! Cada día me convenzo más que esta elección no la ganó la derecha, la perdió la Concertación….y eso es lo bueno, que depende de sus adherentes recuperar el rumbo. Y si ese pensamiento se impone en la "nueva" Concertación podrá tener expectativas de futuro y algo más que la mera sobrevivencia para seguir profitando de un sistema que le ha sido útil pero que ya no da para más. La Concertación requiere cambio y en ello va implícito una reestructuración, un cambio generacional, nuevas ideas. Un refundarse o morir""
RECUADRO
NOLBERTO SALINAS
Abogado, especialista en Gerencia de Campañas, Militante del PPD
"DE LA MARSELLESA A CAMBALACHE"
En conversación con Ercilla, este profesional y analista político con largos años de militancia, afirma que el agotamiento de la Concertación no obedece, simplemente, a la falta de un recambio generacional "más bien creo que puede haberse dado producto de la falta de circulación de las elites, más cierto abuso y prebendas en el ejercicio del poder. Existe molestia en la base de apoyo de la Concertación, la moral de quienes nutrían el activo de esta fuerza social y política, esta de baja. Fueron miles los que se sacrificaron para recuperar la democracia, fueron cientos los que abandonaron proyectos individuales para sumarse a sueños colectivos"
Para Salinas al recuperar la democracia, al reconstruir parte de la justicia social paralelo a la modernización del país y consolidar el fin político original que explica el surgimiento de la Concertación "nos fuimos dando cuenta que esta dicotomía entre demócratas versus pinochetistas, solo justificaba la consolidación y beneficios de una determinada elite (de derechas e izquierdas). La moral del activo que nutría la fuerza electoral de la Concertación sin duda fue decayendo. Se perdió la disciplina, se adelgazaron los sueños colectivos. Cuando nos percatamos que todos estos sacrificios y sueños colectivos en definitiva estaban sirviendo para justificar la petrificación de una elite, con políticos desgastados incapaces de liderar sus propios partidos, que tras el argumento de su "privatización" terminaban ocupando un sillón en los Directorios de las Isapres, los Bancos o las AFPs, la moral combatiente fue decayendo; ya no entonábamos alegremente la Marsellesa, sino que optamos por escuchar el Tango Cambalache"
Salinas es un convencido que "no serán los tránsfugas políticos los sepultureros de la Concertación, no serán fugaces liderazgos mesiánicos los que marcarán la impronta de las fuerzas progresistas. Hace falta reconstruir una gesta épica, un fin político que vuelva a alentar la moral del activo que nutrirá las fuerzas democráticas y progresistas, y ante esa necesidad, me da lo mismo la fecha de nacimiento de quienes lideren este proceso, lo importante es que sean capaces de dibujar un futuro con sueños colectivos"