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EXTREMA DERROTA. Caudillos disparando a diestra y siniestra. Partidos naufragando sin recibir auxilio de las cúpulas centrale

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Puesta online a las 9:12, el 07 de Febrero del 2010


Extrema derrota
Por José Morgado / Pamela Gutiérrez / La Nación Domingo

Caudillos disparando a diestra y siniestra. Partidos naufragando sin recibir auxilio de las cúpulas centrales. Delirios mesiánicos y promesas dudosas. Sobran factores para explicar la dura derrota que sufrió la Concertación en las zonas extremas del país, identificadas históricamente con la izquierda. Sebastián Piñera aprovechó el “río revuelto” y la pesca fue realmente milagrosa. LND viajó a Iquique y Punta Arenas para descifrar in situ qué ocasionó el derrumbe.

Domingo 7 de febrero de 2010 | | LND Reportajes


Extrema derrota


Las zonas extremas siempre se han prestado para el surgimiento de caudillos. Aunque ya no tengan la retórica de los líderes del pasado, basta un poco de carisma y algunos versos contra el cáncer centralista para captar la confianza de la gente.

Su disposición a cargar la cruz de una comunidad olvidada prende especialmente cuando los partidos políticos se refriegan en peleas internas. Este mesianismo se despliega desde radios pequeñas o señales de cable locales.

También saludando en la Plaza de Armas, tomando un café en el paseo más concurrido, comprando poleras en el persa, dando el puntapié inicial en un campeonato de fútbol o compartiendo en las ramadas de Fiestas Patrias.

La población tiene que enterarse de que es un vecino más. Es la mejor vacuna contra el bombardeo de propaganda que cae en cada elección con el auspicio capitalino.

La desconexión de las cúpulas santiaguinas con Tarapacá y Magallanes impidió una lectura acabada del fortalecimiento del caudillismo en estas zonas y cómo este fenómeno podría desordenar el escenario electoral.

Actuando como guías en el debate presidencial, los caudillos remecieron la balanza hasta desajustar la aguja. Como en los flippers, marcaron “Tilt” sin atender demasiado en los efectos. La máquina se apagó para varios y se quedaron con las fichas en la mano.

Por eso no es raro que las predicciones electorales hayan fallado en los extremos del país. Nadie pronosticó que, en primera vuelta, Eduardo Frei sacaría sólo 16,43% de los votos en Tarapacá, mientras que Marco Enríquez-Ominami alcanzaría 28,76%.

Aunque Frei remontó a 39,46% en la segunda ronda, el daño era irreversible. En una zona considerada históricamente de izquierda, Piñera logró un aplastante 60,53% de los sufragios en el balotaje.

Si la campaña presidencial tuvo malos resultados, la Concertación no estuvo mejor en la parlamentaria.

El doctor Salvador Urrutia (ex PPD), diputado por Arica entre 1994 y 2002, fue reclutado por el caudillo iquiqueño Jorge Soria, ex alcalde de esa ciudad, para competir en la senatorial con Fulvio Rossi (PS). Esta opción independiente obtuvo 28,02%, en tanto que Rossi sacó 27,10%.

El flamante presidente del PS obtuvo el escaño en la Cámara Alta sólo gracias al vilipendiado sistema binominal.

El UDI Jaime Orpis miró tranquilamente esta pelea desde su vereda. El duelo de caudillos a nivel parlamentario cansó al electorado y habría erosionado la opción de Frei en la presidencial.

En Magallanes, autodeclarada de manera informal como República Independiente, se vivió la peor expresión de la descomposición de los partidos, especialmente del PS y del PPD, donde una fracción importante de militantes optó por Marco Enríquez-Ominami, quien también superó a Frei en la primera vuelta. La división también se sintió en el PRSD y en menor medida en la DC.

En este desorden, a la Alianza no le fue bien. El cupo que durante tres períodos fue ocupado por el UDI Rodrigo Álvarez en la Cámara Baja fue tomado por el delfín del senador Carlos Bianchi, Miodrag Marinovic, empresario muy conocido en la zona y dotado de nexos (que no reconoce) con la derecha dura.

En esta oportunidad, la Alianza llevó candidatos débiles que no capitalizaron el triunfo de Piñera. El electorado derechista se inclinó por “independientes” que en su discurso hacen de Magallanes su principal tema de lucha.

LND viajó a estas zonas extremas para conocer in situ ambos fenómenos políticos, que fue mirado en menos por las directivas centrales de los partidos, enfrascadas en sus propias disputas internas.

TIERRA DE CAMPEONES

En el paseo Baquedano, núcleo turístico de Iquique, las cartas, fotografías y accesorios de los trabajadores del salitre son los productos más cotizados por los foráneos.

Sin embargo, esta ciudad, que a comienzos del siglo XX fue el epicentro de los movimientos sociales de izquierda más importantes del país, entre ellos la Matanza en la Escuela Santa María (1907) o la creación del Partido Comunista de Chile (1912), hoy parece ser un lugar controlado por la derecha: los siete municipios de la región están en manos de la Alianza y Sebastián Piñera alcanzó un apabullante 60,53% de los votos en Tarapacá.

Según el iquiqueño Víctor Guerrero Cossio, sociólogo de la Universidad Arturo Prat (UNAP), no es que el electorado sea de derecha, “más bien tiene características instrumentales y de lealtades débiles, probablemente despolitizado”.

En este escenario, donde la gente no se identifica mucho con conceptos como “izquierda” o “derecha”, la importancia de los líderes independientes y su incidencia en la decisión de los votantes fue fundamental en el bajo apoyo al candidato de la Concertación, que en primera vuelta sacó un escueto 16,43%, y en la estrecha victoria de Fulvio Rossi, quien, gracias al sistema binominal, salió electo como senador.

Todo en un contexto de mala administración regional (cuatro intendentes en cuatro años), problemas legales de la gestión municipal (un ex alcalde acusado de fraude al fisco) e invisibilidad desde el centro hacia la zona (prácticamente no vino ningún Presidente a la zona en los últimos años).

Paseando por las calles del centro de Iquique, no es difícil encontrar a gente conversando sobre política en los horarios de colación. Aunque tienen diferentes posturas y distintos tonos, los debates tienen algo en común: son personalistas y se centran en Jorge Soria y Fulvio Rossi.

Hubo fuego cruzado entre ambos líderes durante la campaña. Se han dado sin tregua. Abordados por LND, queda claro que tienen municiones para rato.

Rossi asegura que “hay pocas personas con conductas tan erráticas e incoherentes en política como Soria”.

ImagenFiel a su apodo de “Choro”, el ex alcalde declara que con la victoria de la actual alcaldesa, “él (Fulvio) le regaló el canal de televisión municipal a la derecha. Rossi entregó todo… y tu diario lo pone como la familia ideal de la política”, ironiza.

Según los cercanos a Soria, uno de los conflictos clave en el viraje de una parte de la Concertación a la derecha fue la votación de Myrta Dubost (UDI) -alcaldesa designada por Augusto Pinochet durante el régimen militar- para reemplazar al mismo “Choro”, luego de que, en 2007, éste quedara inhabilitado de su cargo de alcalde por problemas judiciales.

Mauricio Soria, concejal e hijo del ex edil iquiqueño, sostiene que los votos de Flavio Rossi (PS) y Francisco Prieto (PPD) terminaron excluyéndolo de competencia para suceder a su padre, acusado de fraude al fisco.

“Me dejaron fuera y yo los había triplicado en votos cuando fui electo concejal”, dispara el heredero. Prieto tiene su defensa.

El edil dice que, por su propio pasado de tortura en Pisagua, le costó mucho votar por una persona cercana al pinochetismo, pero “dado que el municipio se había transformado en una cueva de ladrones, la única opción era Dubost.

Votar por Mauricio Soria no tenía sentido, porque significaba volver a poner a Jorge en el poder”. Flavio Rossi, padre de Fulvio, también responde señalando que “no había otra cosa, votamos por ella conociendo su pasado”.

En contrapartida, Fulvio Rossi acusa que el apoyo de Jorge Soria a Sebastián Piñera en el balotaje presidencial de 2006 fue un hecho significativo al momento de entender por qué se fueron tantos votos al empresario en la última elección.

“Soria tiene poca credibilidad, porque estuvo con Piñera. Fue un profundo error que gente del comando se acercara a hablar con una persona que está sentenciada por fraude al fisco y negociación incompatible”, critica el presidente del PS.

Prieto corrobora la tesis de Rossi y añade que “en la desesperación por subir puntos a Frei, se hizo una alianza con el sector sorista. Ahí se dieron malas señales, porque la Concertación tiene un discurso claro anticorrupción”.

ImagenSin embargo, a Fulvio Rossi le reprochan que haya aparecido en muy pocas “palomas” de propaganda acompañando a Frei durante la primera vuelta, a diferencia de la estrategia utilizada por la Coalición por el Cambio, cuyos candidatos, sin excepción, sonrieron a los transeúntes abrazados con Piñera.

Mauricio Soria insiste en que “Rossi no salió en ninguna foto con Frei. Sabía que para ganar no le convenía”, lo que el presidente del PS desmiente tajantemente. Aclara que “es una mentira” y que “no había razón para no salir con Frei”. Todos los iquiqueños consultados por LND corroboran la artillería del hijo de Soria. Sólo tienen recuerdos de las pancartas de Fulvio en solitario.

Los medios de comunicación locales -dos canales de televisión, tres diarios y varias radios- también habrían influido en la decisión del electorado.

“En el canal municipal hubo una brutal intervención electoral. Cuando llevamos a Frei, no lo pusieron ningún segundo. Cuando fue Piñera, hablaron en cadena”, denuncia Fulvio Rossi. En el caso de las radios, la situación terminó por dividir más a la Concertación, porque sirvieron de trincheras para que los adherentes de Soria y Rossi se dieran con todo.

En una zona en que arrasó Piñera, muy apañado con siete municipios en manos de RN y la UDI, cuesta entender el triunfo del comunista Hugo Gutiérrez como candidato a diputado en Iquique. Sólo se explicaría por la desideologización del electorado.

El abogado Gutiérrez, quien contó con el apoyo de Soria, admite que en las zonas extremas se da mucho más la influencia de los líderes al momento de votar. “En las grandes ciudades ocurren más situaciones políticas que hacen que la gente tome posiciones anticipadas. Como, en general, en las regiones no se decide mucho, la importancia de los líderes locales es fundamental”, señala.

CANIBALISMO POLÍTICO

Bernardo Guerrero Jiménez, sociólogo de la UNAP, asegura que “Rossi y Soria con sus conflictos debilitaron la Concertación. Las luchas intestinas de la Concertación, que en Iquique fueron evidentes, ayudaron a que el electorado votara por la derecha. Y lo viene haciendo desde hace muchos años ya”.

El concejal Prieto sentencia que “esto se transformó en un canibalismo político. Acá hubo víctimas en vez de alianzas. Por un lado se buscó eliminar liderazgos antiguos y, por otro, impedir que los liderazgos nuevos crecieran. Estas confusiones son aprovechadas por la derecha”. A río revuelto, ganancia para los pescadores de la Alianza.

La sensación de abandono que se vive en Tarapacá también pasó la cuenta a la Concertación. Las comunas de Colchane y Camiña, ubicadas geográficamente lejos de la costa, apoyaron con 86,81% y 78,40%, respectivamente, a Sebastián Piñera en segunda vuelta.

La alcaldesa iquiqueña Myrta Dubost ostentó el mismo cargo a fines de la dictadura. Ella estaba al mando del municipio el 5 de octubre de 1988, cuando Pinochet, ya al tanto de que perdía el plebiscito, preguntaba insistentemente a sus asesores por el resultado de Iquique, puerto por el que sentía especial cariño y al que aseguraba haber levantado económicamente.

“Ningún Presidente durante los gobiernos de la Concertación vino a la ciudad. Sólo vino Lagos y se peleó con Soria. Después de eso no vino nunca más. La Presidenta Bachelet vino por primera vez ahora en campaña. Todas las otras veces pasaba por la zona naval y por La Tirana en la fiesta, nada más”, afirma.

A este desamparo, los dirigentes de derecha suman la mala administración regional como un factor que explica el triunfo de Piñera en Tarapacá. Cuatro intendentes en idéntica cantidad de años no es una buena estadística.

En Iquique, que tiene uno de los hospitales más endeudados y cuestionados del país, se designaron ocho directores de salud en tres años.

También habría contribuido al hastío tarapaqueño el hecho de que Jorge Soria, de pasado concertacionista, saliera por la puerta de atrás del municipio, con problemas judiciales de fraude al fisco y negociación incompatible.

Esta serie de situaciones de problemas administrativos, en una zona con población netamente aspiracional por los beneficios económicos de la zona franca, ayudó directamente al viraje hacia la derecha. Según Bernardo Guerrero, “el iquiqueño aspira a ser moderno, en el sentido de gozar con los insumos de la modernidad.

La Zofri ha ayudado mucho a eso”. Guerrero aclara que los pobres no se definen como tal, son “los otros”. A su juicio, en esta lógica del emprendimiento que inauguró la Concertación, “los pobres se asumen como microempresarios”. El académico de la UNAP concluye que “la figura de Piñera se elevó como el ideal de todos aquellos que son aspiracionales, lo que se sumó a los desaciertos de la Concertación y al abandono”.

EL PORTAZO MAGALLÁNICO

Dicen hay que besar el dedo gordo del indio patagón de la Plaza de Armas para asegurarse el retorno a Punta Arenas.

El rito con la estatua ha sido más difícil en estas vacaciones para los turistas: los magallánicos aseguran que éste ha sido el verano más helado de los últimos años. No significa que en temporadas anteriores anduvieran con polera, pero el sol se ha ausentado más de la cuenta.

Muchos no se dieron cuenta de este cambio climático en la primera quincena de enero porque estuvieron enfrascados en una contienda electoral que hervía.

Recurriendo al ideario hollywoodense, algunos dicen que el inesperado frío de estos días se debe a la presencia de varios fantasmas políticos.

Los resultados electorales de Magallanes, tanto a nivel parlamentario como presidencial, dejaron marcando ocupado a la Concertación y la Alianza. El más damnificado fue el PS.

Sus miembros no pueden creer que en la zona que representó Salvador Allende dos veces como senador haya ganado Sebastián Piñera con tan amplia ventaja.

La socialista Ana María Díaz, candidata a diputada por Punta Arenas, obtuvo un exiguo 7,36% de sufragios, la votación más baja desde la década del ’30.

La Concertación se llenó de fisuras. El presidente regional del PPD apoyó a Marco Enríquez-Ominami junto a otros díscolos del PS, lo que influyó en que el diputado superara por poco más de un punto porcentual a Eduardo Frei.

El PRSD y la DC también sufrieron heridas internas durante el proceso de primera vuelta. La derecha no lo pasó mejor. Se quedó sin parlamentario: el cupo dejado por Rodrigo Álvarez (UDI) fue arrebatado por Miodrag Marinovic, un “independiente” de la misma línea del senador Carlos Bianchi.

En la zona estiman que estos resultados coronan un proceso que comenzó a fraguarse en la últimas municipales del 2008, marcado por la descomposición de la Concertación y la consolidación de los llamados “liderazgos independientes”.

Pese a que los militantes de los partidos, tanto del oficialismo como de la Alianza, hicieron notar a sus directivas que los cambios serían irreversibles si no se tomaban medidas, nadie los escuchó.

En su época de gloria, el PS llegó a tener más de la mitad de las alcaldías en Magallanes. Hoy sólo le queda Timaukel y apenas cuenta con un concejal en Punta Arenas y otros dos en Puerto Natales.

“Esos resultados son realmente sorprendentes, porque significa que la ciudadanía ya no se siente representada por nuestras posturas. Acá hay poblaciones completas que se formaron al alero del PS y que durante dos o tres generaciones votaron por el partido”, explica Ricardo Oyarzo, ex dirigente socialista que después se transformó en vocero de Marco Enríquez-Ominami.

Los indicios de que se venía un cambio electoral se hicieron notar en las elecciones municipales de 2008.

En Punta Arenas, el alcalde DC, Juan Morano, perdió la reelección a manos del “independiente” Vladimiro Mimica, el famoso locutor deportivo radial y ex PS, quien obtuvo el 54,59%.

“La elección de Mimica, con ese porcentaje de votos, fue una alerta clara, porque él era una persona ligada al socialismo histórico en Magallanes, pero era cara distinta. Se hizo caso omiso de eso y se operó con la misma maquinaria de siempre”, critica Oyarzo.

Sobre el mismo episodio, el senador PS Pedro Muñoz dice que “los partidos no asumieron que este problema no se podía resolver en la región (…). Uno daba a conocer esto a la mesa del partido y a los ministros políticos respectivos. Lo sabía todo el mundo”.

En las presidenciales, el PS se quebró en tres fracciones: una menor encabezada por el senador Pedro Muñoz, que siguió apoyando a Frei; otro sector liderado por Oyarzo y Gonzalo Pumarino, que se cuadró con Enríquez-Ominami, y una tercera que acompañó a Jorge Arrate.

Bernardo Troncoso, secretario del PS en Magallanes, señala que por un lado hubo una disputa entre los terceristas encabezados por Gonzalo Pumarino y Oyarzo en contra de la línea dominante de la Nueva Izquierda, y además, que la política adoptada por el PS central de apoyar al gobierno de Bachelet no le dio espacio a la disidencia.

“El espacio a la crítica o el avance en temas que no estaban contemplados en el programa de gobierno era rápidamente descartado por parte del partido. Quienes estaban en una posición más crítica del gobierno se sintieron marginados y el partido tampoco generó los espacios para ellos”, asegura Troncoso.

El quiebre fue dramático en el PPD. El presidente regional, Domingo Rubilar, junto al presidente comunal y concejal en Punta Arenas Emilio Boccazzi, encabezaron una fuga masiva de militantes de este partido hacia la candidatura de Enríquez-Ominami.

“Todo se mira con la mirada deformada del centralismo. Durante años señalamos que la Concertación debía dotarse de mecanismos que garantizaran la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones. Reclamamos en la última elección municipal de Punta Arenas, que concentra casi el 83% de la población de la región, que el PPD pudiera presentar como candidato a alcalde a Emilio Boccazzi, primera mayoría por lejos a nivel municipal, versus el alcalde DC. Nos llegó la imposición desde Santiago y nos declaramos en libertad de acción. Algunos apoyaron a Mimica, otros a Morano, otros a candidaturas del Juntos Podemos, independientes”, plantea Rubilar.

ImagenEn las parlamentarias, Rubilar quiso postular a diputado por la Concertación, pero el cupo continuó en manos del PS, acompañando a la candidata DC Carolina Goic. Según Rubilar, esa determinación fue la gota que rebasó el vaso en el PPD regional: “Pero eso, por sí mismo, no explica el fraccionamiento. Cuando vimos que se produjo una primaria acotada, en dos regiones, decidimos dar un paso al lado en septiembre, con la convicción de que había que entender la primera vuelta como una primaria”.

Un proceso similar vivieron el PRSD y la DC. En el caso de los radicales, el partido está dividido en varios liderazgos. El ex intendente Jaime Jelincic y el líder comunal Pascual Arismendi se oponen a la gestión del presidente regional Alfredo Miranda.

Ambos lo acusan de tener el partido inactivo, algo que el aludido niega con vehemencia. Jelincic, quien lanzó su candidatura a diputado bajo el alero de la candidatura de Enríquez-Ominami, también acusa que el desastre comenzó en las municipales “y los partidos no fueron capaces de resolver los temas internos. El PRSD no se preocupa mucho de las regiones”.

El desorden concertacionista en la zona magallánica se extendió más allá de la primera vuelta. En los 15 días siguientes, el comando simplemente no funcionó. “Era como esa bola de paja que pasa en las películas de vaqueros. Uno iba al comando y no había nadie”, reclama un ofuscado militante PS.

FUGA DE VOTOS

Así como la Concertación vivió en Magallanes la peor expresión de su desintegración, la derecha no sacó cuentas alegres. Aunque Piñera logró una contundente votación, la Alianza no pudo capitalizar ese triunfo y se quedaron sin parlamentario.

El cupo del UDI Rodrigo Álvarez, diputado de la zona desde 1998, quedó en manos del independiente pro derecha Miodrag Marinovic. Este último es un conocido empresario en el negocio ganadero, ex presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio en Magallanes, uno de los propietarios del hotel Tierra del Fuego y uno de los formadores del diario “El Pingüino”, conglomerado que, además, tiene una radio y televisión.

ImagenEn la elección parlamentaria de 2005, Marinovic ya había obtenido 22,54% de los votos, mientras que Rodrigo Álvarez apenas lo alcanzó a superar con un 24,22% de los sufragios.

En los últimos comicios, Marinovic definitivamente se llevó los votos de la derecha: Claudio Radonich (RN) y Arturo Storaker (UDI) apenas obtuvieron -en conjunto- un 20,85%, mientras que Marinovic obtuvo un cómodo 26,5%.

El diputado electo, junto al senador Carlos Bianchi y, hasta hace poco, Vladimiro Mimica se alzaban como la tríada de los independientes. Pero así como Mimica tenía su pasado socialista, Marinovic tuvo coqueteos con RN.

Radonich cuenta que “si bien Miodrag tiene un discurso contra los partidos, en su momento, él colaboró para que varios cercanos suyos se inscribieran en RN y por eso que de los 11 concejales del partido, cinco lo apoyaron abiertamente en la parlamentaria. Además, participó de manera indirecta en la elección interna del partido en 2007, apoyando a la lista que triunfó”.

Agrega que la principal fuga de votos hacia Marinovic vino de la derecha tradicional, “donde él es visto como alguien cercano. Aunque Rodrigo Álvarez, de estatura nacional, defendió los intereses magallánicos en el ámbito legislativo, Marinovic hacía notar el supuesto abandono del parlamentario a la región”.

Por otra parte, el ex candidato a parlamentario UDI Arturo Storaker plantea que “los independientes tienen un poder económico y populismo potente. Como ellos no tienen compromiso, toman promesas de Piñera y de Frei.Su discurso es atractivo, porque es amplio. Pueden decir ‘vamos a mejorar la conectividad’, pero no dicen cómo. A veces toman cosas que ya están prometidas, pero que no son conocidas. Ellos dicen cosas que van a ocurrir y que están en los programas presidenciales. Simplemente hablan de temas que son sensibles”.

Pese a ello, Marinovic dice a LND que no tiene “ninguna cercanía con la Alianza ni con la derecha. Soy regionalista, soy magallánico (…). Lo que me interesa exponer es el tema regional por sobre los temas políticos”. Añadió que con Bianchi quieren conformar “un equipo parlamentario al servicio de Magallanes y las regiones, para llevar una voz distinta”.

En la Concertación magallánica, la mirada es similar respecto del auge de los independientes. Como explica el ex dirigente PS Oyarzo, “las propuestas que tradicionalmente eran de la izquierda progresista en la región, hoy día fueron apropiadas por Bianchi y Marinovic. Eso hace que la sociedad se vea representada en ellos y no en las opciones nuestras”.

A un mes de que Sebastián Piñera se instale en La Moneda, el grito de autonomía de Tarapacá y Magallanes espera una respuesta, tanto de las autoridades de Santiago y especialmente de la dirigencia política.





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