Crónicas de una hormiga monarca II El desayuno fue extenso en el que había hasta higo seco y harina tostada. La hormig
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Puesta online a las 9:58, el 20 de Octubre del 2008
Crónicas de una hormiga monarca II
El desayuno fue extenso en el que había hasta higo seco y harina tostada. La hormiga que nos sirvió, me dijo que primero del higo seco y la harina tostada comeríamos caviar de Rusia, para luego pasar al pan con hígado de canarios. Esto despertó mi apetito, por lo que opté por preguntar la razón de esperar tanto el desayuno, si la reina ya estaba preparada para el gran desayuno. Debo confesar que la cara de la reina no me agradaba demasiado, ya que nunca le había sido simpático y me pareció que era su ocasión para mandarme fuera de su reino, aunque fuera por poco tiempo. Lo nuestro fue un saludo funcional que justamente me habían enseñado en la monarquía cuando uno no te cae bien. Tomamos el desayuno y me preguntó la reina si deseaba salir solo a escribir las crónicas o debía darme un par de obreros para que llevaran mis instrumentos de estudios.
La reina, diciéndome cosas que nadie había osado decirme, que mientras durara mi vida ella y sus descendientes se ocuparían de mi salud y de mi vida... Yo insistí que podía vivir modestamente y que necesitaba únicamente a Mix como mi esclavo. Ella con su arrogancia de hormiga reina, siguió tratándome de idiota y que mi viaje debía ser bien organizado para que no tuviera problemas al escribir las crónicas de una hormiga monarca.
No es fácil convencer una reina; sobre todo si uno es hijo de su amante. Pero ella encontraba todas mis ideas ridículas, dado que no era del campo y si uno de la ciudad puede caminar por las calles con los ojos de sol en el campo no se camina con seguridad aunque uno tenga ojos de vacas. "Eres un artista, en tu tierra" me dijo la reina.
Pedí a la reina que en caso yo fuese aplastado por la bota de un humano o por el peso de una pesuña de buey que toda mi herencia fuese dada a Mix. Muda la reina renegó mi pedido y dijo luego que un obrero no puede recibir herencias sino que una distinción por su lealtad.
Me arrepentía de haber llegado al campo, o al menos de haber llegado puntual al desayuno con la reina. Era mejor haberse quedado en la Universidad de Chile viendo como los alumnos nuevos, antes de entrar a las aulas, se miraban al espejo y, algunos, no todos, se levantaban las mangas de las camisa y miraban sus músculos frente a él. Pensé en los rituales de las hormigas alternativas que hay bajo la tierra. Por ejemplo, en una zona, bajo las calles pavimentadas que llevaban hacia la población la Victoria, para morir en la José María Caro, hay un movimiento que se llama: "Bancanada Revolucionaria de Hormigas por la Libertad", más conocida en el mundo de las hormigas como los: BRHL. Nunca me fueron simpáticos los de la BRHL. Andan por todos lados concientizando las hormigas obreras y diciendo que no es vida cargar alimentos para la reina cuando se deja sin comida sus propios hijos. De verdad que hemos hablado con ellos, hemos creado un plan de alimentación especial para los hijos de los obreros pero ellos niegan el reinado y desean un Estado libre y que las hormigas puedan vivir 18 años y no 3 o 6. La respuesta nuestra fue prometida para tres años más tarde. El bicho de la libertad, me dijo mi padre, es como un bidón lleno de filosofías que buscan destruir las tradiciones de nuestra monarquía. Las filosofías del mundo comenzaban a interesarme, porque en la Universidad, eso lo escuchaba en los pasillos, hay movimientos religiosos, políticos, anarcos y hasta cabalistas. Uno de los cuatro me gustaba tanto, el de la filosofía. En fin el espejo de la Uni era amplio y se miraban en él los seguidores del Talmud, los del Corán, los Sagas y los Edda, los Shintos y los Tao to King, los anarcos, que no se miraban los músculos sino que se despeinaban para ser más anarcos y menos civiles... Bueno en realidad, deseo ser honesto, yo vi mis músculos de frente al espejo de la universidad y eran más potentes que el de los alumnos. Raquel, una estudiante de periodismo, mas odiada que querida, por ser peruana y no chilena, tenía también grandes músculos.