Retractación Por Carlos Benítez Villodres La familia de García Lorca se retracta del cambio de rumbo tomado hace un mes
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Puesta online a las 22:53, el 20 de Octubre del 2008
Retractación
Por Carlos Benítez Villodres
La familia de García Lorca se retracta del cambio de rumbo tomado hace un mes en cuanto al acuerdo alcanzado, con el juez Baltasar Garzón, sobre la exhumación de los restos del poeta. Dicha determinación “fue rubricada” por Laura García Lorca, sobrina del poeta, cuando afirmó que su familia no pondría objeción a la apertura de la fosa común en la que yacen los restos del escritor. Quiero dormir un rato,/ un rato, un minuto, un siglo;/ pero que todos sepan que no he muerto;/ que hay un establo de oro en mis labios;/ que soy el pequeño amigo del viento Oeste;/ que soy la sombra inmensa de mis lágrimas…/. (Gacela de la muerte oscura. “Diwán del Tamarit”, 1931-1934). Efectivamente Lorca no murió. Vive en sus libros. Quienes lo asesinaron nunca supieron que, gracias a la obra literaria de Federico, éste continúa viviendo en el olimpo de la inmortalidad. El poeta de “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” nos dice hoy: Poesía es Amargura,/ Miel celeste que mana/ De un panal invisible/ Que fabrican las almas.// Poesía es lo imposible/ Hecho posible. Arpa/ Que tiene en vez de cuerdas/ Corazones y llamas.// Poesía es la vida/ Que cruzamos con ansia/ Esperando al que lleva/ Sin rumbo nuestra barca.//. (“A las poesías completas de Antonio Machado”, 1917).
Esta vuelta atrás, es decir, hacia el posicionamiento primigenio de dicha familia, no extrañó a nadie, ya que era lo esperado. Lo inaudito hubiese sido que el mencionado acuerdo prosperara, culminándose el mismo con la apertura de la fosa, donde previsiblemente se encuentran los restos del poeta de Fuente Vaqueros. Ante esta retractación de la familia Lorca, la nieta del maestro de Pulianas, Dióscoro Galindo, fusilado junto al autor del “Romancero gitano” y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, consideró que esta nueva negativa por parte de la familia del poeta fuenterino es el “punto y final” a una lucha mantenida durante años.
El sobrino de Lorca, Manuel Fernández-Montesinos, hijo de Concha, hermana de Federico, refirió, al respecto, que la familia baraja la posibilidad de emprender acciones legales, contra la iniciativa del magistrado jienense, para evitar que se abra la fosa, anunciada públicamente por Garzón, y los 18 enterramientos más distribuidos por distintos puntos de España, pues para Fernández-Montesinos ello sería una profanación, ya que allí se ha creado un lugar sagrado, no en el sentido religioso, donde va gente porque el personaje, su obra, su vida o su tragedia les conmueven y allí se sientan y lo piensan o recitan.
Asimismo, el sobrino del creador de “Bodas de sangre” afirmó, ante las dudas expuestas públicamente, que los restos de su tío descansan en el mismo lugar en el que fue fusilado y no en otro, como en la Huerta de San Vicente, por expreso deseo de los padres y hermanos del poeta, tras ser éste asesinado por los rebeldes franquistas.
El secretismo una vez más se activa en el mito Lorca, permitiendo que el mismo continúe siendo un manantial de especulaciones y de dinero para historiadores, escritores, editores, etc. Interesa, “para un sinnúmero de personas de hoy”, que el mundo entero prosiga creyendo que los restos del poeta granadino se hallan entre Víznar y Alfacar, cerca de Fuente Grande, el “Ainadamar” de los árabes granadinos. Ello es materialmente positivo. ¡Cuánto dinero mueve diariamente García Lorca! Riqueza que proporciona el pasado, aunque sea ya una época muerta, un tiempo sepultado, como lo están los restos de Federico. Un pasado que ya no existe, pero que permanece en la memoria del hombre como cualquier terrorífico hecho histórico cualquiera.
En la actualidad, debemos aplicar al tema de los restos del poeta fuenterino aquellas palabras de Cristo: “…deja a los muertos sepultar a sus muertos” (Mateo VIII, 22). Esta idea tan sumamente clara y rotunda la deben tener presente aquellos que tanto hablan y escriben a favor o en contra de la “Memoria Histórica”. Es, pues, el presente con sus injusticias y sus sinrazones y sus egoísmos…, en definitiva, con sus desequilibrios y distanciamientos y miserias el que verdaderamente nos ha de preocupar a gobernantes y gobernados.
La “Memoria Histórica” está en cada ser humano. Una memoria que no debe extraer provecho material alguno de los sepulcros. Por consiguiente, dejemos descansar en paz a nuestros muertos. Ellos no alteran, ni lo más mínimo, la vida de quienes aún vivimos, tal y como a nosotros nos sucederá tras la extinción de nuestra vida. Ahora a meditar lo leído.