El enmascaramiento del lenguaje Date cuenta, Lulí, mi abuelo había llegado sólo al tercero preparatoria y me hablaba de Ni
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Puesta online a las 0:51, el 24 de Junio del 2010
El enmascaramiento del lenguaje
Date cuenta, Lulí, mi abuelo había llegado sólo al tercero
preparatoria y me hablaba de Nietzsche de Freud y de Marx como si él fuera un académico. Las trampas del lenguaje, Lulí, son los signos que no tienen nada de inocente, mira el de los nazi, el de los escuadrones de la muerte...
Mi abuelo, no fue político ni religioso, era un tipo natural, me decía, su Dios eran sus manos, la tierra, el horno, el pan, la olla, la mesa, el brasero, el sol, la luna, las estrellas, las tormentas, los días de primavera y los de otoño...
Estudió Marx pero no lo convenció, se mamó a Freud, y dijo que tuvo instinto pero no racionalidad, se paseó con el libro de Nietzsche hasta por la playa, y me dijo que ése gallo no entendió que sus escritos estaban llenos de contradicciones al botar en sus escritos, mucho "espíritu" y poca "fuerza". Interpretaciones de mi abuelo,
Luli. Yo, si te digo la verdad, a Nietzsche lo considero un tipo
triste, solitario, amargado y hasta resentido. Freud, Luli, tuvo la
fortuna de ser un hombre genial pero, francamente, muy mentolato.
Cada cosa es una interpretación del momento, me dijo mi abuelo. De Marx, Luli, no hablemos... por favor, no me pidas mi punto de vista porque por culpa de ese gallo llegué al exilio.
Era un domingo de campeonato de rayuelas cuando, mi abuelo, me dijo que debo acompañarlo para que aprenda a interpretar todas las funciones de un hombre en un barrio pobre. Mi abuelo, Luli, me enseñaba mil cosas, leía un millón de otras cosas y nunca fue un presidente de club o de
juntas de vecinos. Mi recuerdo, Luli, son sus lecciones de los conceptos, positivos o negativos, porque, ya te
darás cuenta, los humildes de la patria hablan de una forma sencilla y son entendibles, pero los intelectuales, ay, Lulí, se andan inventando un lenguaje que no existe, un Chile que es huérfano bocavulario, porque, ya te has dado cuenta, mi abuelo iba a los campeonatos de rayuelas para denunciar las trampas de un lenguaje que estaba invadiendo la patria, Luli, porque, mira, la diferencia entre los países ricos y Chile, ya me dirías, que unos son modernos y otros tercer mundo, pero, Lulí, no te doy, ni te daré razón, porque los países modernos son lógicos, nosotros, somos ilógicos... y si deseamos interpretar lo lógico y lo ilógico, pues, repito lo de mi abuelo; "Los ricos son lógicos porque a todo su pensamiento le dan la lógica... y a toda conversación le dan: "lógico", en cambio, los chilenos, no usan el "lógico" sino que el "obvio", cosa que es irracional, pero no tiene lógica...
En fin, Luli, las trampas del lenguaje no las entendió ni mi abuelo... Una tarde se lo dije, Luli, se lo dije, que si los idiomas necesitan de musculos, ahora el pensamiento moderno se ha pinchado, se ha desmoronado como un chacal asesina el pensamiento.
No había posibilidad con mi abuelo: me entregó un libro de Nietzsche otro de Freud y el de Marx para que
entendiera el enmascaramiento del lenguaje...