Solsticio de Piñera Tito Alvarado Un mes después de su primer discurso ante el parlamento, ceremonia que ocurre cada año el
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Puesta online a las 22:37, el 28 de Junio del 2010
Solsticio de Piñera
Tito Alvarado
Un mes después de su primer discurso ante el parlamento, ceremonia que ocurre cada año el 21 de mayo, es el 21 de junio, que corresponde al solsticio de invierno en el sur del mundo, de verano en el norte. Como quien dice para unos el sudor, para otros el temblor, de frío y de tierra removida.
No tengo la cuenta ni quiero sacarla, pero el Presidente Piñera lleva unos cuantos días en la presidencia y no se ve por ningún lado que esté implementando su “plan”- promesa de campaña. Muy suelto de lengua prometió, entre otras perlas, un millón de empleos y la nada despreciable cifra de crecimiento del 6% anual. ¿Habrá un nombre que se le pueda dar a quien dice tanta cosa sin ningún cuidado? ¿Será bocón, boca sucia, hablador, charlatán de feria, diputado, oficinista o simplemente el título de presidente es, nada más y nada menos, para prometer y volver a prometer, poco importa que la cruda realidad vaya por otro lado?
Al ritmo de no creación de empleos, su meta de crear un millón en cuatro años le tomará una eternidad. Para cumplir tal promesa se deben dar unas condiciones que no se dan. Como simple ejercicio matemático debemos decir que crear un millón de empleos, si se hace a un ritmo estable debieran ser 20.833 personas y fracción, que cada mes encontraran trabajo, salvo que lo estable es lo menos que se da en el sistema y para colmo las estadísticas demuestran que se han perdido más empleos que los creados. Por otro lado, quien se ha hecho rico con la especulación nada sabe de creación de empleos y tampoco tiene en cuenta la regla de oro del sistema, no se puede fijar desde el gobierno un ritmo de crecimiento, pues la economía no es centralizada. La economía capitalista crece al ritmo que fija el juego de tanto invierto, tanto innovo, tanto pierdo, tanto gano. El Sistema mismo no admite planificación pues es el mercado el que regula todo. Por lo menos eso es así en tiempo de no crisis. Ahora es distinto, tiempo de crisis, tiempo de tiburones; nadie puede saber como reaccionará la economía. Pero el papel aguanta, el entusismo se crea, y si los monos de antes lo hicieron pésimo, que más da que vengan los dueños a gerenciar su país.
Hasta hace unos días estaba seguro que en el debate presidencial de fin de campaña, dijo la actual señoría que su canal sería entregado o transformado en una entidad cultural sin fines de lucro. Mala suerte, no ha encontrado las personas idóneas para hacer el traspaso, en forma transparente y gratuita. Mala suerte que en Chile se viva un eterno Síndrome de Santiago, cada día se olvida algo que se dijo ayer y sin ninguna explicación pasamos a otra cosa.
Este invierno amenaza ser el más duro de todos para el sufrido pueblo de Chile. El solsticio que inicia oficialmente el invierno no es el inicio de nada que no sea la certeza de que los pobres, en este gobierno, no tienen nada que ganar. Se hablará, como se habla antes de cada partido de futbol, pero las cifras después vienen a mostrar, con hechos, lo que sabemos por intuición. ¿Salario mínimo de 170.000, 175.000 o 200.000? ¿Mediaguas para todos los damnificados? Etc., etc.
Este detalle puede ser una continuación del drama para los desvalidos, los que se encomiendan a lo alto buscando salvación, y puede ser el detonante de algo mayor, siempre y cuando los que ven más allá, vean la oportunidad y sobre todo, vean que así no se puede seguir. No hay cambios sino emprendemos la audacia de recurrir a nuestra propia imaginación, a nuestra propia fuerza.
Que los hermanos sean unidos, sino los devoran los de fuera, eso dijo Martín Fierro, ahí nos están devorando el cobre, el agua, la electrividad y ahora van por el oro.