No hay intransigencia contra las celebraciones del Bicentenario, al contrario, es excitante porque el pueblo chileno se puede sacar los zapatos bailando una cueca chora, otros, los más rascas que no cachan una de folclore, podrán quemar sus pilchas antiguas y, de paso, pedir al gobierno que les regale un par de morlacos para comprar-se ropita nueva: cierto que los más cuáticos, esos que se encuentran en canasta, o dicho en idioma pije, cumpliendo penas de prisión, deberán estudiar teatro o re...
Puesta online a las 15:10, el 01 de Julio del 2010
Los peligros del Bicentenario
No hay intransigencia contra las celebraciones del Bicentenario, al contrario, es excitante porque el pueblo chileno se puede sacar los zapatos bailando una cueca chora, otros, los más rascas que no cachan una de folclore, podrán quemar sus pilchas antiguas y, de paso, pedir al gobierno que les regale un par de morlacos para comprar-se ropita nueva: cierto que los más cuáticos, esos que se encuentran en canasta, o dicho en idioma pije, cumpliendo penas de prisión, deberán estudiar teatro o recitaciones para conmover al presidente chileno, y de paso, para que el pije los indulte.
“Con esa güea de los indultos la Iglesia oprime la ley”, me dijo un soberbio.
“Seguramente un ultra chileno diría que el soberbio es un yugo desposta que oprime, sin torpeza, la supremacía del hombre libre. El poderío de saber dañar un combatiente soberbio es el yerro incompleto de un herrador carente de ideas democráticas” escribiría un antiguo humanista.
“El defecto no es de Dios, gancho” , me dijo otro, “sino que del pobre y de su equivocación de haber nacido”.
Muchos hombres hablan sin rodeos. No hay vanidad en sus palabras. Ellos son cargadores de letras, remachan poemas, guarnecen la púa y e inmovilizan el machaqueo del crujir que tienen las articulaciones de un Bicentenario creado para tapar delitos ejecutados sin misericordia.
La clemencia o el perdón son como una chincheta inventada para clavar uñas rotas. Todos los seres humanos hablan de paz... unos matan por la paz, otros mueren por la paz.
El Estado de Chile puede, o podría, siempre que sea soberbio contra las propuestas de la Iglesia, hacer uso de su ejercicio soberano. Lograr un ambiente unitario en la patria es como tocar el piano bajo el agua. Todos los Estados sufren de cleptomanía. Todos los Estados tienen sus prisiones llenas... en fin, para lograr justicia no basta haberlas estudiado sino que se hace real del momento que se ejecuta.
El indulto es humo, es antiheroico porque los sujetos o delitos no son iguales. No se trata de tener las hogueras encendidas sino que hogaño (hoy o ahora) no se trata de escribir historietas del justiciero de la noche sino que en la materia de indultos hay que tener la mente fría.
Muchos seguimos buscando justicia contra los chacales del pasado... Entendemos los indultos como algo tan arcaico... porque va en favor de torturadores y de aquellos que ordenaban ejecuciones y desaparecimientos. Muchos creemos que el Bicentenario va por mal camino porque la hombrada de los sujetos la ha escrito la historia y no aquellos que ordenan la libertad de los chacales.
Un delincuente no nace por iniciativa propia... Si un Estado nace para proteger a su pueblo ahora no debería tener delincuencia... Cierto, no es posible pensar como Aristoteles... vivimos en otros tiempos... en donde el combate es contra el descontento social y no contra el hollín del pasado régimen fascista.
Hoy se comprende todo... La derecha anda con eso de indultar sus franco tiradores..., pero son contrarios a un indulto general.
Muchos, mejor dicho la mayoría de los chilenos, cree, bien a la shilensis, que un indulto puede dejar la caga más uno.
La derecha sabe que si se meten contra el Pije, pues el Bicentenario se puede postergar hasta el próximo... y todos cumplirán sus condenas.
En fin..., si muchos se han preparado para sacarle chispas a una fecha tan de cauros chicos, pues, otros creen que el perdón es celestial y no conciliatorio.