El autogol del movimiento Gay en América Latina Enamorarse no quiere decir andar atolondrado, aturdido o enredado. El amor
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Puesta online a las 17:13, el 16 de Julio del 2010
El autogol del movimiento Gay en América Latina
Enamorarse no quiere decir andar atolondrado, aturdido o enredado. El amor no debe aterrar a nadie. Tampoco debe dejarse helar, sino que lo pavoroso sería dejar que otros decidan la suerte del amor que, al final, finaliza en matrimonio.
Los argentinos andan felices. Hoy se siente la vanguardia del modernismo. Pero, lento por la piedras, cauritos. La iglesia no tropieza sino que obstaculiza el progreso. Las leyes, ya lo sabemos, duran un moco de pao. Hoy un matrimonio gay puede unirse y firmar letras burócratas y, más tarde, la ley, que siempre ha sido vaca, puede hasta quitarle todo los bienes por herejes y anticristos.
Ser el primer país de América Latina que autoriza el voto homosexual no cambia el proceso de una historia. Cierto que es positivo el reconocimiento de la sociedad, pero el autogol es visible.
Primero, todo el derecho de libertad se reduce a la tan discutida moralidad de una sociedad. Los amigos gay se casan y, más tarde se transforman en objetos de la moral eclesiástica y civil. Me alegra que la presidenta argentina, la sra, Cristina Fernández, haya puesto a su patria a la vanguardia en la materia de los homosexuales.
Hablando con un actor homosexual me dijo que eso de casarse es transformarse en un arreo cobarde que se pone al descubierto y no lograrán defenderse de las injusticias de una sociedad tercermundista.
La guerra de Dios, señores, inicia... no se piense que todo puede ser celeste. Los hombres, gay o no gay, son sensibles. La debilidad de la carne lleva a la traición y, bueno, si se es descubierto, pues llega la separación de bienes. Aquí entramos al autogol. No todos los gay andan con plata. El Estado, en caso de separaciones, deberá tutelar ambas partes. Atención jurídica u otras de tipo salud o vivienda. Un Estado sin grandes éxitos en la economía no podrá administrar otros gastos. El gay, se ha metido en una bolsa de gatos. Enumerar los dolores, las molestias, la humillación nos llevaría tanto tiempo. Hablo con algunos gay de Europa y se muestran atentos a las trampas que ponen los estados modernos. No creo, y tampoco mis colegas gay, que las aprobaciones de matrimonio entre homosexuales sea la respuesta a las reivindicaciones de los derechos en América Latina. Muchos columnistas y opinólogos de los diarios virtuales y en papel, comparan lo de Argentina con un camino hacia los albores de una humanidad libre.
Puro pajeo, señores, porque si las cosas andan mal, lo primeros en pagar el pato son los gay y aparecerán en las calles con sumarios dolorosos contra aquellos que hoy, pues, los ha llenado de orgullo nacional.
Chile, creo, no se encuentra preparado para un paso tan taladrante. Se es más honestos reconocerlo y no imitar otras sociedades. Muchos podrán darme de retrogrado o conservador... No... primero de hacer leyes, creo que lo más importante es crear puestos de empleo, construcción de casas, mejoramiento de la salud y la educacional... y el matrimonio puede ser realidad solamente si en la patria hay salud y felicidad llegaremos a ser la vanguardia del continente... el resto es pajita de zancudo.