La partida de Luís Corvalán Lepe Con la muerte de don Lucho, toda una generación de grandes líderes abandona la escena hist
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Puesta online a las 16:30, el 22 de Julio del 2010
La partida de Luís Corvalán Lepe
Con la muerte de don Lucho, toda una generación de grandes líderes abandona la escena histórica: todos ellos nacieron en el primer decenio del siglo XX y participaron, desde jóvenes, en la caída de Carlos Ibáñez del Campo, la República Socialista de los doce días, el Frente Popular, la Ley de Defensa de la Democracia, para terminar en el gobierno de la Unidad Popular.
Fue un grupo de dirigentes excepcionales, que pertenecen a todo el espectro político: el liberal Hugo Zepeda, el conservador Julio Subercaseaux, los democratacristianos Eduardo Frei; Rafael Agustín Gumucio y Bernardo Leigthon; socialistas como Salvador Allende y Aniceto Rodríguez. Es difícil que esta generación tenga una sucesión en el Chile de hoy, que está completamente corrompido por el culto de “mamón”, y cuyos partidos son mediocres mafias que se reparten el poder.
Don Lucho era un hombre excepcionalmente sencillo e inteligente, que se hizo famoso en el Congreso por sus dichos populares, que siempre lograban describir, con el menor número de palabras, la situación en que se estaba viviendo; sus dichos y sentido del humor eran mucho mejores que las largas e insulsas peroratas de los “opinológos” actuales.
Recuerdo que mi padre, cuando pertenecía a la Falange, admiraba a los comunistas en razón del desprendimiento material, que significaba entregar todo su sueldo al partido y recibir un estipendio equivalente al del obrero especializado. Otra característica de este partido es que muchos de sus secretarios generales surgían de las Escuelas Normales de la época y habían trabajado como profesores de enseñanza primaria – Chile nunca ha dimensionado el rol de los profesores de enseñanza básica en la construcción del país -.
Don Lucho fue profesor, al igual que Ricardo Fonseca, uno de los grandes maestros surgidos del partido comunista; posteriormente ejerció el periodismo y, finalmente fue, durante tres decenios, Secretario General del partido Comunista. Vivió e influyó en las diversas etapas que este partido ha tenido a lo largo de la historia en Chile. La disputa entre el reinosismo y el oficialismo, durante el período de la Ley de Defensa de la Democracia, donde Reinoso era partidario de emplear métodos de revolución violenta para derrocar a Gabriel González Videla y Fonseca y Corvalán interpretaban la línea oficial del partido, por la cual se privilegiaban los métodos políticos.
Luís Corvalán siempre fue consecuente con la línea trazada por el partido aprobando las invasiones de la entonces Unión Soviética respecto a Alemania del Este, Hungría y Checoslovaquia, sin embargo, este seguimiento del estalinismo se compensaba, en el caso del Partido Comunista chileno, con su nacimiento en el seno de la clase obrera, heredada del apóstol Luís Emilio Recabarren.
Durante la Unidad Popular, el Partido Comunista fue el más moderado y, posiblemente, el más analítico y cuerdo a la hora de tomar decisiones y de colaborar con la concepción política del presidente Salvador Allende. Posteriormente, en la dictadura de Augusto Pinochet, el partido fue perseguido con saña, cayendo la mayoría de sus dirigentes – muertos, desaparecidos y desterrados y el mismo Corvalán fue hecho prisionero y, posteriormente, por la presión universal, canjeado por un disidente soviético-.
En muchas etapas de la historia del partido Comunista chileno no he coincidido, pero tengo un profundo respecto por el aporte y consecuencia de don Luís Corvalán a favor de los sectores populares y de ideas progresistas.