Juan de Loxa, el amigo y el poeta Carlos Benítez Villodres -España
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Puesta online a las 9:02, el 23 de Julio del 2010
Juan de Loxa, el amigo y el poeta
Carlos Benítez Villodres
Chileinforma
Escribir sobre Juan de Loxa, el amigo y el poeta, es sentir cómo, en el corazón de mi vida, late la grandeza y el valor y la sabiduría de una personalidad sorprendente, con una calidad humana que sobrepasa los límites del universo. Aquellos que conocen bien a Juan de Loxa, como nuestros amigos comunes: el egregio poeta y escritor Fernando de Villena y los empresarios Antonio Mesas y Manuel Lara, tres granadinos de pro, saben que Juan, aparte de lo anteriormente reseñado, es vitalidad pura, camino y guía para aquellos seres humanos que aman la vida y todo cuanto ello conlleva, como es el caso de los amantes de la Poesía. Un hombre de una integridad superlativa, que posee la capacidad y la disposición del genio, desde las más profundas raíces de su ser siempre en movimiento para mayor gloria y esplendor del cultivo de la mente.
Esa energía y agudeza y brillantez sin límites que forman el núcleo de cada uno de sus latidos nos eleva, junto a él, gracias a su apoyo constante y vital, a las más altas esferas de la bondad toda luz y de la creación más vanguardista, tanto en su compromiso integrador de los valores humanos como en su participación directa e imprescindible en los diversos campos de la cultura, con predilección por el de la auténtica Poesía, la misma que se halla en continuo progreso, claramente renovador y sorprendente. “Poesía sin trampa en el juego creador”, según dijo en una ocasión el propio poeta granadino.
La poesía de Juan de Loxa se ha ido elevando a través del tiempo a una poética de interés y proyección universales. Su labor de creación posee una profundidad y una riqueza tanto de delicados rasgos en expresiones conceptuales como de modalidades y complejidades sentidas o pensadas y posteriormente manifestadas con gran viveza, además de una poderosa fuerza simbólica. En su conjunto, la poética de Juan de Loxa nos introduce en esa lucha continua del ser humano por alcanzar las más elevadas cotas de ventura, así como para lograr, al mismo tiempo y desde la realidad cotidiana, que arraiguen y fructifiquen en este mundo la justicia, la igualdad y la solidaridad, encarceladas y olvidadas por una parte significativa de la humanidad. No. No basta con leer sus poemas. El lector debe ir a la percepción de su poesía ¡Qué pocas personas son capaces de alcanzar este estado de gozo! Su conciencia se hace voz en medio del escenario de la vida, y su voz toma el cuerpo del poema para que sea éste el revelador de aquello que expresa el poeta, es decir, el poema mismo nos “enseña qué se cuece en la psique de su creador”.
Para Juan de Loxa y para un servidor, un buen amigo vale más que todas las exquisiteces que nos ofrece la vida. “Una amistad delicadamente cincelada, nos dice Ortega y Gasset, cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo”. Aseveración esta tan verdadera como todas las que brotaron de la claridad mental de nuestro filósofo y ensayista. Aquellos que beben, pues, del gratificante e inagotable manantial de la amistad sabrán valorar esta guirnalda de palabras rebosantes de transparencia y armonía sobre este profundo afecto personal, totalmente sano y generoso, y siempre compartido con otra persona que te corresponde, con esa pureza y desinterés, como tú a ella.
No sólo Granada, la quintaesencia del paraíso, y el resto de Andalucía y de España, sino también esa gran parte del mundo comprometida, desde su raíz y esencia, en el desarrollo de la vida y de sus culturas, reconoce la valía enriquecedora de este hombre bueno, capaz de captar la grandeza y, al mismo tiempo, la levedad de un copo de nieve, la del gorjeo de un pajarillo, la de una flor, la de un ser humano...
Juan de Loxa, el amigo y el poeta. Llamando estoy, una vez más, a la puerta de su vida para dialogar con él sobre los siete mil setenta y siete temas que me arden en el corazón. Y siempre, cuando sus actividades se lo permiten, está ahí, como “un guerrero de la luz”, para entregarte, en el seno de sus palabras luminosas, sus pensamientos cálidos, novedosos y reaccionarios.
Como la mirada abierta del trigo y su brillantez esperanzadora, es la mirada, bondadosamente limpia, de Juan de Loxa. Desde el corazón de la humanidad, pues, y desde el mío rebosante de ese afecto que crea la amistad sincera y sin dobleces, reciba hoy y siempre, el amigo y el poeta, el merecido tributo a su calidad humana, a su tarea por expandir por todo el orbe la cultura y a su trabajo de creación.