Oda al libro No es un desuello contra aquellos que no leen un libro: nada de personal, señor Piñera. Antes de usted nació un
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Puesta online a las 14:32, el 24 de Julio del 2010
Oda al libro
No es un desuello contra aquellos que no leen un libro: nada de personal, señor Piñera. Antes de usted nació un libro. Antes se leía: hoy un salario no alcanza para el pan menos para un libro. No hay consumo cultural. Pregunto al presidente de Chile: ¿ cuántos libros lee al año? Antes se decía que un chileno leía mal o no entendía lo que leía. Bueno, antes, señor, Presidente, al menos, se leía.El desarrollo de una nación pasa por los libros: sin libros no se avanza.
El Consejo Nacional del Libro y la Lectura, contaba con un presupuesto anual de 416 millones de pesos para dar inicio al Plan Nacional de Fomento a la Lectura, el que se inició a fines de 2007 y se extenderá hasta 2012. Nadie cree en ese plan.
Para salir de las dudas llamé, al azar, a diez chilenos. De los diez, dos leen. La población chilena se encuentra dividida en una minoría de personas ricas y una mayoría de pobres. El sistema feudal sigue vivo en la patria. Su gobierno, señor Piñera, no se refleja en el consumo de libros sino que de tarjetas de crédito. La fama del neoliberalismo es apta en la explotación y en la creación de masas analfabetas.
“Mis cabros”, me decía un entrevistado, “no tienen buche de tanta hambre que pasan, menos tendrán ojos de tanto libro que falta”. El indicador especifico es la respuesta de cada entrevistado. Antes había trueques de libros viejos, ahora se cambian un poco de porotos por un poco de aceite.
Sabemos que no hay cifras exactas, tampoco podemos apoyarnos en diez llamadas de teléfonos… pero, una cosa, un indicador existe (aunque todo parezca un juego de palabras): las diez llamadas… Pregunta al señor Presidente. “Cuánto come un chileno anualmente?” No le gustará la pregunta. Muchos queremos saberlo. Cierto que no pediremos que su gobierno haga un plan de estudios porque ustedes se están consumiendo el país al negar pan y libros. Los editores no pueden asegurar un promedio de libros por cada chileno cuando no hay plata en las familias. Los índices de lectura son reales. Un 80% de los hogares chilenos no compra libros ni tampoco tiene posibilidades de leerlos. Falta una ley en Chile. Los ciudadanos que tengan ingresos mínimos, deberían tener una tarjeta financiada por el Estado para adquirir sus 5 cinco libros anuales. Cierto, El gobierno de hoy no ofrece ni un vaso de leche para los pobres estudiantes, menos crearía la tarjeta literaria.
En fin, la oda al libro se puede escribir. Los piratas ayudan a destruir la mezquindad de un Gobierno que tiene en su programa elevar el índice de analfabetas.