Puesta online a las 7:52, el 27 de Octubre del 2008
LA CRISIS SUBPRIME
I. HIPOTECAS SUBPRIME . CONCEPTOS
La crisis subprime tiene su origen en Estados Unidos y se relaciona con los problemas de pago de créditos hipotecarios entregados a personas de alto riesgo.
Cuando los bancos prestan dinero, clasifican a sus clientes en deudores prime y subprime, es decir, solventes y no tan solventes.
Normalmente, los bancos no prestan dinero a clientes que no consideran solventes. Pero de hecho sí lo hacen. Pero como estos deudores son considerados menos solventes debido a sus bajos ingresos o a otros motivos, les cobran mayores tasas de interés, o sea, les hacen pagar una prima de riesgo. En algunos casos, el riesgo es muy alto, cuando se presta a clientes NINJA (“sin ingresos, empleo ni bienes”). Esta es la génesis de la llamada crisis subprime que afecta actualmente a los mercados mundiales.
La crisis subprime se usa como término genérico, pero en realidad se refiere a un problema crediticio de los deudores subprime en el mercado residencial estadounidense. Estos deudores representan 8% del total de las hipotecas en EE.UU. Como en cualquier parte, el interés que se paga sobre las hipotecas de viviendas en EE.UU está vinculado a la referencia fijada por el Banco Central, y en este caso a las tasas de la Reserva Federal.
Subprime es el nombre con el que en EE.UU. se denominan esas hipotecas riesgosas (por la baja calificación crediticia o solvencia de un segmento de la población) .
Por tratarse de créditos con mayor riesgo, el interés asociado es más elevado que en los préstamos personales y las comisiones de los bancos y entidades financieras son considerablemente mayores.
Y como el mercado financiero norteamericano es altamente sofisticado y la deuda hipotecaria puede ser objeto de venta y transacción mediante compra de bonos o títulos de crédito, estas hipotecas subprime podían ser retiradas del pasivo del balance de la sociedad concesionaria transferidas a fondos de inversión o planes de pensiones. O sea, las deudas hipotecarias típicamente son vendidas en paquetes a otras instituciones. Estas después las dividen en títulos respaldados por hipotecas residenciales, o en otras palabras, títulos respaldados por garantías secundarias, que en este caso eran las hipotecas de prestatarios subprime. Estos títulos fueron calificados por instituciones como Moody’s, Standard & Poors y otras, basadas en diferentes parámetros. Los títulos respaldados por hipotecas residenciales fueron a su vez subdivididos y vendidos como obligaciones de deuda garantizadas a diversos inversores, que las compraron debido a su apetito de deuda. Quienes tienen (compran) las deudas más riesgosas son los que cobran más en los buenos tiempos, pero también son los primeros afectados cuando las cosas van mal .
II. FASES DE LA CRISIS
Expliquemos esto con otras palabras . No temamos repetirnos, que el asunto es complejo.
A. FASES
1. Antes de la titulización de hipotecas subprime
Cuando una entidad de hipotecas subprime concede una hipoteca, se la apunta en su balance, lo que significa que se lleva los beneficios, pero también asume el riesgo del impago, y debe dejar una cantidad de dinero en concepto de reservas, y ambas cosas (riesgo y reservas) limitan el número de hipotecas subprime que estas entidades pueden conceder.
2. Titulización: venderlas en un bonito paquete con un bonito lazo
Para reducir riesgo asumido y reservas necesarias, y así poder seguir dando más hipotecas, lo que han hecho las entidades de hipotecas subprime es traspasar a otros las hipotecas, de forma que quien la compra es quien pasa a llevarse los beneficios y a asumir los riesgos, mientras que la entidad de hipotecas subprime se queda con las comisiones y cierra la operación con beneficios y ya sin riesgos, y está en disposición de dar otra nueva hipoteca subprime.
Pero la gracia del asunto no es vender una hipoteca subprime, que sería difícil encontrar quien la quisiera comprar, sino vender un paquete, que es lo que se llama titulización. Si me ofrecen comprar "una hipoteca de 240.000 euros concedida a una pareja de mileuristas con contrato temporal para que se compren una casa de 250.000 euros", yo los mando a la mierda, como cualquiera!! Pero las entidades de hipotecas subprime cogen un montón de hipotecas (algunas subprime y otras no) y hacen con ellas un paquete, y le ponen un nombre bonito y a venderlas:
[..] empaquetan sus hipotecas y las venden en lotes como derivados de crédito, llamados CDOs (Collateralized Debt Obligations - obligaciones con garantía colateral)... unos instrumentos teóricamente de alta calidad crediticia, pues están diversificados y respaldados por garantías inmobiliarias; incluso Standard & Poors, Moody's y Fitch así lo reconocen.
Claro, suena mucho mejor decir que es "deuda diversificada y con garantías inmobiliarias bien calificada por Moody's" que decir que son "un montón de hipotecas de mala calidad en un pésimo momento del ciclo inmobiliario", pero ambas cosas son ciertas... Naturalmente, las entidades de hipotecas subprime emplearon la primera expresión, dando al mundo una lección de marketing sobre cómo vender "una mierda empaquetada".
3. La titulización dispersa el riesgo de las hipotecas subprime
Estos paquetes de titulizaciones de hipotecas subprime fueron comprados en un primer nivel por hedge funds , y a su vez hubieron fondos de renta fija y planes de pensiones que compraron participaciones de estos hedge funds, formando un segundo nivel; y hubieron fondos que entraron a un tercer nivel, pues compraron los fondos que habían entrado en los hedge funds... y así, poco a poco, el producto se dispersó y en vez de haber una entidad que asumía el riesgo, cada hipoteca subprime tenía virtualmente millones de pequeños partícipes que ni sabían que su plan de pensiones o su fondo de ahorro conservador incluía también una pequeñísima parte de "una hipoteca de 240.000 euros concedida a una pareja de mileuristas con contrato temporal para que se compren una casa de 250.000 euros".
4. Crisis subprime = crisis de liquidez + crisis de confianza
Y si la parte que poseía mi fondo de esa hipoteca era pequeñísima, ¿de donde sale la crisis? Incluso aunque no paguen, el impacto será pequeñísimo...
Pues sí, si es sólo una el impacto será minúsculo. E incluso si son muchas las hipotecas que quiebran, el impacto será pequeñísimo a nivel de tercer y cuarto nivel... pero no en el primer nivel, donde sí será muy apreciable!
Y ese primer nivel es el que desencadena el efecto bola de nieve. En este caso, al ponerse feo el asunto de las hipotecas subprime, nadie quiere comprar sus emisiones de CDOs, llevando a la ruina a muchas entidades de hipotecas subprime que tuvieron que comerse el riesgo... y arrastrando a los hedge funds de primer nivel, que iban cargados de CDOs!!
5. Crisis de liquidez
En efecto, los CDOs no son un activo con mucha liquidez de por sí, y cuando se empieza a vislumbrar problemas con las hipotecas subprime, nadie quiere comprarlos a ningún precio. ¿Y qué valoración tiene un producto en donde sólo hay vendedores y no hay compradores? La única respuesta es "prácticamente cero", aunque sea una exageración; es lo que tienen estos "mercados eficientes" [¡!]. Y cuando la valoración es próxima a cero y uno va apalancado, como suelen hacer los hedge funds, entonces el banco que le ha prestado dinero para apalancarse le da un toque llamado "margin call": No tienes suficientes garantías, tienes que poner más pasta o vendo todo lo que tienes para cobrarme, aunque sea a precios ridículamente bajos. Y si no hay compradores, el mismo banco que emite la petición de garantías puede ponerse de comprador con 0,01 y desplumar legalmente al hedge fund!! O puede pasar al revés: que realmente los CDOs no valgan nada, y que el banco que le ha prestado el dinero para apalancarse haya perdido el dinero prestado al hedge fund.
6. Crisis de confianza
Llegados a este punto, ya nadie quiere saber nada ni de las entidades de hipotecas subprime, ni de los CDOs, ni de los hedge funds metidos en CDOs... ni de los bancos que han prestado a esos hedge funds!! Nadie se fía de nadie, y todo el mundo se huele que hay suelto un marrón de los gordos, pero no se sabe dónde está. Y entonces ocurre la crisis de confianza: los bancos dejan de prestarse dinero entre ellos, porque prefieren recibir intereses mucho más bajos en deuda del estado, antes que prestar el dinero a otro banco y que sea justo ese el que tenga escondido el marrón de las titulizaciones de hipotecas subprime!
Y aquí aparece el fantasma del mayor de los males posibles: una crisis bancaria. Rápidamente, todos los bancos centrales inyectan liquidez en el sistema, y se consigue evitar el desastre... pero ya la gente le ha visto las orejas al lobo, y se empieza a subir la prima de riesgo de todos los activos hasta niveles más normales, ya que el riesgo hasta ahora se estaba valorando con una prima ridículamente baja.
¿El resultado? Pues que el impacto total a nivel mundial ha sido 10 veces, o 20 veces, o 50 veces mayor que el total de deuda impagada en hipotecas subprime. Porque lo que hemos tenido no ha sido el resultado de una serie de impagos de hipotecas subprime, que sería algo muy irrelevante teniendo en cuenta la importantísima dispersión de los mismos, sino una vuelta a la cordura. La gente sólo se acuerda de lo que es el riesgo cuando sufre, y llevábamos más de cuatro años sin sufrir, y ya se asumían riesgos demasiado alegremente. Por eso es importante que la crisis no se suavice demasiado y que quien haya asumido demasiado riesgo pague por ello: si acude el gobierno al rescate de las titulizaciones de hipotecas subprime, sólo conseguirán que la gente aumente su apetito por el riesgo, sabiendo que si vienen mal dadas "el gobierno volverá a acudir al rescate".
B. LAS FECHAS CLAVES DE LA CRISIS FINANCIERA EN ESTADOS UNIDOS
Desde el mes de junio de 2007 se vienen sucediendo continuos golpes al mercado, el último de ellos, la quiebra de Lehman Brothers.
La crisis financiera que estalló en la segunda mitad del año 2007 con el desplome del mercado inmobiliario en Estados Unidos se agrava por momentos. Los bancos del mundo se vieron obligados a amortizar hasta hoy cerca más de medio billón de dólares.
En junio de 2007 sonó la alarma en Wall Street. Dos fondos de cobertura mixta (hedge-funds) del banco de inversión Bear Stearns se tambalean por el desplome de sus cuantiosas inversiones en papeles respaldados con créditos hipotecarios.
En septiembre, el pánico se apodera de los clientes del banco británico Northern Rock, que acuden en masa a retirar su dinero. El gobierno y el Banco de Inglaterra garantizan los depósitos. El banco es finalmente nacionalizado.
En octubre, hubo una brusca caída de beneficios del Citigroup. Las entidades financieras anuncian en masa amortizaciones millonarias y fuertes pérdidas. El presidente de la bolsa neoyorquina NYSE, John Thain, reemplaza a Stan O'Neal al frente de Merrill Lynch.
En noviembre renuncia el presidente del Citigroup, Charles Prince.
En enero de 2008, el banco suizo UBS anuncia amortizaciones por más de US$18.000 millones a causa de las turbulencias en el mercado inmobiliario estadounidense. En abril se suman otros US$19.000 millones. En Estados Unidos, el banco hipotecario Countrywide es adquirido por el Bank of America. El presidente de Bear Stearns, James Cayne, pierde su empleo.
En Febrero, el Congreso de Estados Unidos aprueba un paquete de estímulo económico de US$150.000 millones.
En marzo, Bear Stearns, a punto de quebrar, es vendido bajo la presión de la Reserva Federal y con la garantía del gobierno estadounidense a J.P. Morgan Chase.
El Deutsche Bank anuncia pérdidas por 141 millones de euros para el primer trimestre del año, su primer rojo trimestral en cinco años.
En julio, colapsa el banco hipotecario IndyMac de California. mientras crece la presión sobre los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac. En España, el grupo inmobiliario y financiera Martinsa-Fadesa solicita la suspensión de pagos.
En septiembre, el gobierno de Estados Unidos asume el control de Fannie MAe y Freddie Mac. Se agudiza la crisis de Lehman Brothers. Otras grandes entidades como el banco de inversión Merrill Lynch, la aseguradora AIG o la mayor caja de ahorro del país, Washington Mutual, sufren fuertes caídad en la cotización de sus acciones.
Hoy 15 de septiembre: "Lunes negro" en Wall Street. Lehman Brothers se declara insolvente, Merrill Lynch es vendido al Bank of America y AIG solicita con urgencia un multimillonario crédito puente de la Fed.
C. INICIO DE LA CRISIS
El problema surgió, entonces, cuando las entidades financieras desconocieron realmente el riesgo asumido y cuando se confió en que la sola plusvalía de la propiedad era garantía del pago de los compromisos adquiridos.
La crisis hipotecaria de este año se desató cuando los inversionistas lograron identificar señales de alarma : el alza progresiva de la tasa de interés impuesta por la Reserva Federal y el consiguiente aumento de las cuotas de estos créditos hicieron aumentar la tasa de morosidad y el nivel de ejecuciones (o, dicho de otro modo, “embargo”). Normalmente, los bancos venden las casas recuperadas para cobrarse la deuda. Sin embargo, debido al aumento de los precios internacionales, la gente se volvió más cautelosa en cuanto a pedir préstamos para comprar viviendas y hubo una disminución generalizada de la demanda en el mercado inmobiliario. Esto hizo que los bancos retuvieran esos activos recuperados, porque la gente simplemente no quería comprarlos.
El problema afloró en junio de 2007, cuando un fondo de cobertura de Bear Stearns pidió dinero prestado a Merrill Lynch y ofreció como garantía sus obligaciones de deuda garantizadas. Merril Lynch decidió vender la garantía secundaria, pero pronto se dio cuenta de que no podía vender porque sus ventas hacían bajar los precios.
Pronto el mercado se dio cuenta de que había un problema grave con las obligaciones de deuda garantizadas, que iba más allá de la debacle de Bear Stearns. Esencialmente, como esas obligaciones son parte de títulos respaldados por hipotecas residenciales, se comenzó a percibir que no había casi ninguna garantía detrás de esos títulos, por causa de incumplimiento de los prestatarios subprime. O sea, eran “activos” que resultaron vacíos. Y después surgieron otros problemas:
Nadie sabía cuántas obligaciones de deuda garantizadas estaban en manos de bancos e instituciones financieras;
Estos bancos e instituciones financieras no sabían cuánto valían esas obligaciones, porque el mercado del sector prácticamente se había derrumbado.
Debido a esto, los mercados comenzaron a castigar a los bancos que tenían obligaciones de deuda garantizadas, y ésta es la causa de la volatilidad actual de los mercados de acciones en todo el mundo. También quedó en evidencia que había más prestamistas atrapados en la crisis subprime de lo que se pensaba al principio.
Uno de los principales motivos de preocupación de esta debacle es que algunos instrumentos que antes tenían calificación AA comenzaron a ser objeto de default. Las agencias calificadoras comenzaron a rebajar la calificación de todos los títulos respaldados por hipotecas residenciales subprime. Esto obliga a los bancos a venderlos, debido a las normas del capital, lo que provoca una caída adicional de los precios.
El resto, es una historia donde aún no se dimensiona el alcance en términos de impacto económico. El Deutsche Bank habla de mermas sólo para la industria financiera de hasta US$ 400.000 millones.
III. LA RESPONSABILIDAD DE LAS CLASIFICADORAS
Las críticas contra las clasificadoras de riesgo han arreciado por todo el mundo . La razón es que estas entidades no previeron el riesgo asumido por las entidades crediticias y financieras y siguieron clasificando con buena “nota” los instrumentos o créditos subprime a pesar que:
la plusvalía en muchos casos fue una quimera;
el alza de tasas de interés asfixió a los deudores y que su real capacidad de pago era insuficiente para absorber la pesada carga.
Lo más doloroso ha venido del Congreso norteamericano: Richard Shelby —presidente del Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado de EE.UU.— dijo hace un tiempo que las agencias de clasificación de riesgo —en especial Standard & Poor's, Moody's y Fitch, las tres más grandes del orbe— tenían parte de culpa de la situación actual en el mercado hipotecario.
Pero Shelby llegó más lejos, y metió en el mismo saco a las entidades que concedieron los créditos “que difícilmente podían ser devueltos”, y a los reguladores bancarios, los que “debían saber lo que estaba sucediendo”.
Además, los fiscales generales de tres estados norteamericanos y la comisión de Finanzas de la Cámara de Representantes iniciaron investigaciones para determinar su responsabilidad en el estallido de la crisis.
La prensa norteamericana tampoco se achicó: The Wall Street Journal escribió que las calificadoras no sólo contribuyeron al auge de los activos vinculados a hipotecas subprime, sino que ganaron varios millones (de dólares) gracias a ellos. Y sin contar con haberles otorgado la máxima calificación, las clasificadoras ayudaron a los bancos de inversión —a cambio de tarifas onerosas— a "colocar" en el mercado esos créditos hipotecarios en forma de "complejos activos financieros".
Al otro lado del Atlántico, la Comisión Europea anunció a mediados de agosto una investigación para determinar por qué las clasificadoras tardaron tanto en alertar del riesgo vinculado a estas hipotecas de alto riesgo.
IV. LAS CLAVES QUE REVELÓ LA CRISIS
1. Las clasificadoras de riesgo no están midiendo bien los riesgos
Para el académico de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Christian Johnson, parte de la información disponible en el mercado es generada por entidades clasificadoras de riesgo, las que definen cuanto premio de tasa hay que exigir a los papeles subprime. Si estas clasificadoras no tienen metodologías de evaluación lo suficientemente previsoras, es decir, que sean prospectivas del futuro, con un enfoque de mirar hacia adelante y pronosticar riesgos, mas que evaluar riesgos históricos, entonces siempre el mercado va a estar invirtiendo con la vista muy borrosa.
Una metodología que mira hacia atrás solamente impone un premio por riesgo mayor al verdadero nivel de riesgo de los papeles. Es fundamental que estas agencias clasificadoras adopten un enfoque que mire escenarios extremos hacia el futuro para ver como se desempeñan los títulos en escenarios adversos.
2. La fiscalización de las autoridades es inadecuada.
A juicio de Alejandro Alarcón, economista y gerente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), "el riesgo es un elemento que está presente en la actividad financiera y por lo tanto tiene que ser medido, monitoreado y precisado". Sin embargo, Johnson señala que las autoridades deberán comenzar a medir, pero no restringir, los niveles de riesgos de sus carteras de inversión, de forma que las personas que invierten tengan una noción de que el mayor retorno que se esta percibiendo puede ser transitorio y que puede estar escondiendo un mayor nivel de riesgo de las carteras. "El autocontrol de los inversores debiera ser suficiente para evitar crisis sistémicas", precisa.
3. Es urgente pedir más transparencia.
Hacer mucho más claras las operaciones financieras y aumentar las exigencias y responsabilidades de las empresas evaluadoras de los riesgos.
4. Se necesita un manejo macroeconómico distinto.
Otros apuntan a lo macro. Hay quienes creen que las actuales turbulencias se generaron por un exceso de liquidez en los mercados internacionales como resultado de políticas monetarias muy expansivas por un tiempo muy prolongado. Ello habría llevado a tasas de interés distorsionadamente bajas y poca atención a la expansión de la liquidez que ello conllevaba. De ahí que concluyan que la actual crisis debe conducir a un manejo macroeconómico distinto al actual a nivel global.
5. Hay que seguir con los mecanismos contracíclicos.
"Los mecanismos contracíclicos en nuestras políticas fueron diseñados para funcionar en estos casos, por lo que no hay razón para modificar la regla fiscal. Precisamente, Chile se puede desvincular de los vaivenes internacionales porque aplica un enfoque de política que mira al mediano plazo", señala el economista y ex vicepresidente del BC, Jorge Marshall. Algo similar cree Felipe Morandé, decano de Economía y Administración de la Universidad de Chile pero agrega que, el actual escenario de mayor volatilidad internacional obliga al gobierno a ser muy cuidadoso con la expansión del gasto fiscal. Es inconcebible que, si la volatilidad deviene en una desaceleración de la actividad global más severa, "el fisco chileno gaste como país en guerra", concluye.
6. Autoridades chilenas deben fiscalizar más inversiones en exterior.
Para el economista Hernán Frigolett, una de las mayores lecciones es que "se debe realizar un monitoreo permanente de manera que no nos encontremos con sorpresas", precisa. A su juicio el mayor problema viene por el lado de los fondos de pensiones y en los títulos que está invirtiendo el fisco los excedentes del mayor precio del cobre.
7. Se viene un menor crecimiento mundial.
Para los expertos es probable que la caída de los valores inmobiliarios y la incertidumbre financiera que ello ha generado se traduzca en menores tasas de crecimiento, al menos en Estados Unidos. Ello inevitablemente afectará a otros países, entre ellos a Chile.
"Una baja del mercado inmobiliario debilita la cadena productiva interna y las importaciones de recursos y materias primas necesarias para la construcción que hacen bajar las tasas de crecimiento de EE.UU. y por ende de los países que tienen un alto componente de exportaciones hacia ese país", destaca el economista de la Universidad Adolfo Ibañez Christian Johnson.
LOS PILARES DE LA FORTALEZA FISCAL CHILENA
El país ha tenido impactos acotados de la crisis financiera sobre su mercado interno. Los bajos niveles de pérdidas de la Bolsa, el alza del riesgo país en línea con los demás mercados y la casi nula deuda externa, son los argumentos más determinantes del manejo de Hacienda.
El pasado martes, el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, llegó al Congreso para exponer sobre la situación de las arcas fiscales y las razones que explican las prioridades del Proyecto de Ley del Presupuesto 2009.
Muy atentos, senadores y diputados, miembros de la Comisión Mixta de Presupuesto, escucharon la presentación del secretario de Estado, quien, entre otras cosas, destacó lo bien parado que está Chile para hacer frente a la crisis financiera y a una posible recesión global.
"El estado de la hacienda pública de Chile es bueno. Tenemos las cuentas ordenadas. La situación de nuestra economía también es sólida. Crece, se invierte y estamos gozando de fundamentos que nos permiten enfrentar bien las dificultades externas", dijo Velasco.
Luego pasó a detallar cada uno de los indicadores que respaldan sus argumentos. En primer término, demostró que la Bolsa chilena es una de las que menos ha sufrido con la falta de liquidez en el mundo.
Desde enero hasta este martes, China había perdido poco más de un 55% en su índice bursátil, mientras que el mercado financiero interno anotaba números rojos inferiores al 15%.
"Cuando decimos que estamos en buen pie para enfrentar lo que pasa afuera, eso ya se está reflejando en el funcionamiento de nuestro mercado financiero", indicó.
El bajo nivel del riesgo país en comparación con otras naciones del mundo, fue otro de los puntos más destacados por el jefe de la billetera fiscal. Gráfico en pantalla, explicó que "el riesgo país de Chile ha subido algo, obviamente. Sin embargo, si lo comparamos con otros países emergentes de desarrollo similar e incluso superior al nuestro, podemos ver que es el que menos ha subido y sigue siendo menor al conjunto de países emergentes, no sólo del continente".
Otra de las fortalezas que destacó la presentación de Velasco, es la progresiva reducción de la deuda externa. Del 45% del Producto Interno Bruto (PIB) comprometido en 1990, a marzo de este año se acumula sólo un 3,5% del PIB, cifras que, según Velasco, permiten destinar más recursos al gasto social.
Para analizar los beneficios de contar con indicadores como los antes señalado, La Nación conversó con diversos economistas nacionales que entregaron su opinión sobre la seguridad que brinda al país tener cuentas como ésta, justo cuando la economía internacional depende de los caminos que asuman las autoridades estadounidenses para neutralizar efectos más complejos del reventón de las burbujas financieras.
"BUSCAN INSTRUMENTOS SEGUROS"
Pese a que el riesgo país de Chile se ha elevado en el último tiempo, por lejos sigue siendo el más bajo de América Latina. En todo caso a juicio del economista de la Universidad de Santiago Francisco Castañeda existe una clara explicación para este fenómeno.
"A esto se le denomina ‘flight to quality’ o ‘flight to safe’, que es un vuelo a la calidad o a la seguridad. En el fondo pagan justos por pecadores porque los inversionistas venden los bonos de Chile, de empresas chilenas y en estas operaciones aumenta el riesgo del país, pero no por un efecto de que la gente esté monitoreando el mercado chileno, sino por un efecto de contagio que abarca a todos los mercados. Objetivamente es un vuelo hacia instrumentos más seguros", explica el académico.
En tanto, el decano de la Facultad de Administración de la Universidad Santo Tomás, Carlos Maquieira, sostiene que "es verdad que Chile tiene un riesgo país que está más bajo que otras naciones como Brasil, Argentina, Perú y Colombia, pero tampoco deja de ser cierto que si uno mira las cifras a partir de noviembre de 2007 hasta ahora ese nivel de riesgo país ha subido y ya no es el nivel que Chile presentaba hace algunos años".
El docente de la Universidad Andrés Bello, René Sanjinés, señala que el buen índice de riesgo país de Chile "guarda relación con distintas variables. Lo ordenados que han sido los gobiernos de la Concertación en cuanto a que gastan lo que tienen, provoca que los inversionistas ven esto e invierten de forma segura".
"LA BOLSA MENOS PROFUNDA"
Respecto de por qué Chile se ha contagiado menos que los demás mercados emergentes, el experto de Aserta Consultores Hernán Frigolett tiene una explicación.
"El mercado de capitales chileno es menos profundo que otros. No hay muchos instrumentos derivados y la exposición financiera en ese sentido es menor y lo que tenemos es un mercado de capitales que está más asociada a inversiones del sector real de la economía, que es el sector financiero y no tenemos muchos papelitos dando vuelta que no tengan respaldo. Si uno ve las caídas y las recuperaciones en Chile son bastante más suaves que las que vemos en otros mercados que son más profundos", dice el economista.
Una línea similar manifiesta René Sanjinés, quien cree que "el pánico bursátil tiene que ver con un tema de confianza, en cómo el mercado percibe lo que va a ocurrir en el país y en Chile se visualiza que si bien la crisis va a afectar, no va a ser tan severo porque estamos ordenados. La regulación que existe en Chile es muy buena. Después de las crisis de los ’80 y los ‘90 la regulación del mercado de capitales ha sido muy estricta y por lo tanto la exposición de los bancos a los riesgos ha sido controlada. A Chile no le afecta tanto la crisis que vive Estados Unidos, porque tiene una economía ordenada y un mercado de capitales bien regulado que ha impedido que los bancos enfrenten la crisis de manera saludable", sostiene.
"DEUDA RADICA EN PRIVADOS"
Respecto al bajo nivel de endeudamiento que tiene el gobierno central, Carlos Maquieira señala que "el nivel de deuda externa en Chile es bajo dentro de América Latina y de los países emergentes. Chile está bien preparado, pero tal vez una cosa que podría afectar radica en el precio de los commodities. El cobre ya está bajo los tres dólares y eso se debe a una desaceleración del crecimiento de China.
A su vez, Francisco Castañeda sostiene que "el sector privado chileno, los grupos económicos que han emitido bonos fuertemente en los últimos años, poseen la mayor parte de la deuda externa. El riesgo no viene por el lado del Estado, porque Chile tiene más ahorro que deuda en el extranjero. La deuda pública del Estado chileno es baja. Fue muy acertada la decisión de hace tres años cuando el ex ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre, aprovechando las tasas de interés bajas, emitió bonos y prepagó deudas que estaban con tasas más altas y el Fisco se ahorró alrededor de mil 500 millones de dólares. Es un manejo responsable que viene desde el ministro Eyzaguirre y que ha mantenido el ministro Andrés Velasco".
Mientras que Hernán Frigolett cree que en Chile "tenemos un gasto que está generando un superávit efectivo, tenemos activos internacionales con los cuales podemos tener financiamiento para cualquier contingencia del sector público. El fisco chileno se encuentra en un buen pie", explica.
V. MERCADO, CRISIS, REGULACIONES
A. UNA MIRADA CRÍTICA AL PLAN DE SALVATAJE DEL GOBIERNO BUSCH
No hace falta ser un genio para comprender que el sistema financiero de Estados Unidos -el sistema mundial, en realidad- está en una situación caótica. Y ahora, después de que la Cámara de Representantes estadounidense haya rechazado el plan de rescate de 700.000 millones de dólares propuesto por el Gobierno de Bush, también es evidente que no hay un consenso sobre cómo arreglarla.
Los problemas de la economía y el sistema financiero de EE UU son visibles desde hace años. Pero eso no impidió que las autoridades acudieran a las mismas personas que habían contribuido al caos, que no fueron capaces de ver los problemas hasta que estábamos al borde de otra Gran Depresión, y que se han dedicado a deambular de rescate en rescate, para pedirles que nos salven.
Mientras los mercados mundiales se desploman, el plan de rescate volverá, casi con seguridad, a someterse a votación en el Congreso. Puede que salven Wall Street, pero ¿qué pasa con la economía? ¿Qué pasa con los contribuyentes, ya agobiados por unos déficits sin precedentes y con facturas todavía impagadas para financiar unas infraestructuras deterioradas y dos guerras? En estas circunstancias, ¿puede salir bien cualquier plan de rescate?
Por supuesto, el plan de rescate recién derrotado era mucho mejor que lo que proponía en un principio el Gobierno de Bush. Pero su enfoque de base seguía teniendo unos defectos fundamentales. Para empezar, se basaba -otra vez- en la economía del trickle-down, del goteo: no se sabe cómo, si se daba suficiente dinero a Wall Street, acabaría llegando hasta las personas corrientes, beneficiaría a los trabajadores y los propietarios de viviendas. La economía del goteo no funciona casi nunca, y no parece probable que vaya a ser distinto ahora.
Además, el plan suponía que el problema fundamental era de confianza. No hay duda de que eso es parte del problema; pero el origen está en que los mercados financieros concedieron unos préstamos basura. Había una burbuja inmobiliaria y se hicieron préstamos basados en unos precios inflados.
La burbuja ha estallado. Los precios de la vivienda seguramente bajarán aún más, así que habrá más ejecuciones hipotecarias y, por más que se infle el mercado, eso no va a cambiar. Los préstamos basura, a su vez, han creado en los balances bancarios enormes agujeros que habrá que reparar. Una acción de rescate del Gobierno que pague el precio justo por esos activos no ayudará precisamente a reparar el agujero. Al contrario, sería como hacer transfusiones masivas de sangre a un paciente que sufre una enorme hemorragia interna.
Aunque se pusiera rápidamente en marcha un plan de rescate -cosa que parece cada vez más improbable-, habría cierta contracción del crédito. La economía estadounidense se ha sostenido gracias a un auge del consumo alimentado por el préstamo excesivo, y eso se reducirá. Los Estados y los ayuntamientos están recortando gastos. Los balances domésticos son más débiles. Una desaceleración económica exacerbará todos nuestros problemas financieros.
Podríamos hacer más con menos dinero. Los agujeros de los balances de las instituciones financieras deberían repararse con transparencia. Los países escandinavos nos mostraron cómo, hace 20 años. Warren Buffet ha enseñado otra manera, al proporcionar capital a Goldman Sachs. Al emitir acciones preferentes con garantías (opciones), se reduce el riesgo de pérdidas del público y se garantiza que pueda participar en parte de los posibles beneficios.
Esta estrategia no sólo ha demostrado su validez sino que ofrece los incentivos y los medios para que se reanuden los préstamos. Evita la inútil tarea de intentar valorar millones de complejas hipotecas y los productos financieros, todavía más complejos, en los que están incrustadas, y resuelve el problema de las gangas: que el Gobierno se quede con los activos peores o más sobrevalorados. Por último, se puede poner en práctica mucho más deprisa.
Al mismo tiempo, se pueden tomar varias medidas para disminuir las ejecuciones hipotecarias. En primer lugar, es posible hacer que la vivienda esté más al alcance de los estadounidenses de rentas bajas y medias convirtiendo la deducción por hipoteca en un crédito fiscal reembolsable. El Gobierno, en la práctica, paga el 50% del interés hipotecario y los impuestos sobre el patrimonio de los ciudadanos de rentas más altas, pero no hace nada por los pobres. En segundo lugar, es necesaria una reforma de las bancarrotas para permitir que los propietarios reduzcan el valor de su vivienda y permanezcan en sus casas. Tercero, el Gobierno podría hacerse cargo de parte de una hipoteca, aprovechando sus costes de préstamo inferiores.
Por el contrario, el enfoque del secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson es un ejemplo más de los juegos de trileros que han metido al país en este lío. Los bancos de inversiones y los organismos calificadores de crédito creían en la alquimia financiera, la idea de que era posible crear un valor importante a base de cortar y dividir valores. La nueva opinión es que es posible crear valor real descortando y desdividiendo, sacando esos activos del sistema financiero y poniéndolos en manos del Gobierno. Pero eso significa pagar un precio demasiado alto por los activos, y eso sólo beneficia a los bancos.
Al final, existen grandes probabilidades de que, si se acaba por aprobar un plan así, los contribuyentes estadounidenses se queden atrapados. En la economía del medio ambiente hay un principio básico que es "el que contamina, paga". Es una cuestión de justicia y de eficacia. Wall Street ha contaminado la economía con hipotecas tóxicas. Debería pagar la limpieza.
Existe cada vez más consenso entre los economistas de que cualquier rescate basado en el plan de Paulson no va a funcionar. De ser así, el enorme incremento de la deuda nacional y la conciencia de que ni siquiera 700.000 millones de dólares son suficientes para salvar la economía estadounidense erosionarán la confianza aún más y agravarán su debilidad.
Pero, por otro lado, los políticos no pueden no hacer nada en una crisis semejante. Así que quizá tengamos que rezar para que un acuerdo elaborado con la misma mezcla tóxica de intereses especiales, una economía equivocada y unas ideologías de derechas que provocó la crisis pueda, de una u otra forma, producir un plan de rescate que funcione, o cuyo fracaso no haga demasiado daño.
Arreglar esta situación -incluido un nuevo sistema de regulación que disminuya la probabilidad de que vuelva a ocurrir una crisis como ésta- es una de las muchas tareas con las que se encontrará el próximo Gobierno.
Joseph E. Stiglitz
B. Ja, ja, ja
En septiembre de 2001, el terrorismo islámico hizo estallar las Torres Gemelas, símbolo del capitalismo estadounidense. En septiembre de este año, ese mismo capitalismo ha hecho estallar su meca financiera, Wall Street.
Lo que hemos visto en estos días en EE.UU. supera todo lo imaginable. Esos rostros demacrados de Bush, Paulson y Bernanke anunciando la intervención del gobierno, con cifras estratosféricas , para evitar el desplome del sistema financiero, ya no sólo estadounidense, sino mundial. La indignación de los tax payers ante los millonarios bonos de los ejecutivos de los bancos hoy en quiebra. Los senadores exigiendo que se pongan límites por ley a las compensaciones de esos ejecutivos y que se reglamente de manera estricta el sistema financiero como condición para la aprobación de los recursos públicos que éste necesita para no colapsar. El capitalismo estadounidense, en suma, parece haberse desquiciado, invocando como salida a su propia crisis fórmulas que siempre rechazó con el argumento de que eran poco menos que contrarias a la ley natural. Aquella famosa de Ronald Reagan, de que "el Estado no es la solución, sino el problema", hoy resuena como una payasada.
Si Estados Unidos ya tenía serios problemas de reputación en el mundo a raíz de su aventura en Irak, el espectáculo que está dando en estos días ha llevado las cosas al límite. El desplome de Wall Street ha puesto en cuestión, como nunca después de la segunda posguerra, al capitalismo de tipo estadounidense; un capitalismo que descansa en el credo del lucro sin limitaciones, de la desregulación y liberalización "hasta que duela", de la competencia y el riesgo hasta que dé vértigo. Sarkozy, a quien nadie puede tildar de antiestadounidense, ha señalado, con su típica grandilocuencia, que "la idea de que el mercado siempre tiene la razón era una idea loca", y que es necesario refundar un "capitalismo regulado", que no esté sometido a los "operadores de mercado". En Alemania, Merkel da pie atrás y respalda una ley que protege a su industria automotriz, abandonando sus promesas liberalizadoras originales. Los europeos, que siempre han mirado con sospecha el modelo estadounidense, ahora lo miran con horror, sin ocultar un sentimiento de superioridad que, por muchos años, habían tenido que reprimir ante el avance arrollador de la fórmula estadounidense, incluso en su propio suelo.
Pero la ola se ha diseminado en todo el planeta: hoy, ningún gobernante en su sano juicio va a insistir en medidas de liberalización económica, como ha sucedido en Corea del Sur y China, que por nada seguirán adelante con sus planes de liberalizar su sistema financiero.
En estos días se ha recordado en EE.UU. una de las bromas favoritas de Reagan: "Las nueve palabras más terroríficas en la lengua inglesa son: 'Yo soy del gobierno, y estoy aquí para ayudarles'". Ja, ja, ja. Sus audiencias se desternillaban de risa; pero ahora, después de ver a la arrogante banca privada estadounidense rogando por la ayuda del gobierno para salvarse del abismo, y a éste disponiendo de billones de dólares para ir a su salvataje, aquella "talla" de Reagan debe producirles arcadas antes que carcajadas.
Eso de que el Estado es siempre sospechoso y que ahí está el origen de todos los problemas -nunca la solución- ha sido el eje estructurante del discurso de la derecha chilena post Pinochet. La crisis actual la obliga, de golpe, a encontrar un eje nuevo. De insistir en la misma cantinela, ya podemos imaginarnos cuál será la respuesta de la ciudadanía: ja, ja, ja.
C. CRISIS FINANCIERA Y REGULACIONES
El debate económico que se ha abierto con la crisis financiera muestra como los principales derrotados a quienes consideran que los mercados deben caminar a una creciente desregulación.
La crisis financiera que vive Estados Unidos ha obligado al Estado a intervenir aportando una cifra cercana al billón de dólares (trillón en la terminología estadounidense). Esta suma equivale a entre nueve y diez veces el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile. Naturalmente, los recursos que proporciona el Estado norteamericano provienen de los contribuyentes, aunque el origen de la falencia es netamente privada.
En 1999, una nueva Ley de Modernización de Servicios Financieros había eliminado buena parte de las regulaciones que enfrentaban los bancos para asegurar el funcionamiento estable del sistema. Desde entonces, la banca comercial había ampliado sus negocios, en especial en el campo de la vivienda, sin mayores regulaciones. La banca de inversiones, aquella que daba respaldo financiero al mercado inmobiliario, había conseguido suculentas utilidades al emitir bonos que respaldaban las operaciones crediticias.
La experiencia de Chile en las últimas décadas ha ido, afortunadamente, en un sentido contrario al de Estados Unidos. Desde la crisis de los ’80, que también significó un salvataje importante de la banca privada por parte del Estado, se ha venido imponiendo una política de regulaciones prudenciales al sistema financiero, las que han permitido dar estabilidad al conjunto de la actividad económica.
Es muy importante destacar que la característica fundamental del sistema financiero chileno ha sido que el otorgamiento del crédito está fundado en la existencia de una información detallada acerca de la situación económica del solicitante, que está a disposición de todos los bancos. Un paso significativo de avance que debería darse en los próximos años es que esa información esté consolidada con aquella de los créditos que otorgan las casas comerciales.
El debate económico que se ha abierto con la actual crisis financiera en Estados Unidos muestra como los principales derrotados a quienes consideran que los mercados deben caminar sin pausa a una creciente desregulación. La Canciller alemana, Angela Merkel, a quien nadie podría acusar de promover fórmulas económicas estatistas, ha dicho que "es lamentable que (los mercados financieros) se resistieran demasiado tiempo a regulaciones voluntarias, apoyados por los gobiernos de Estados Unidos y del Reino Unido".
Es evidente que por ahora el mercado financiero estadounidense no se regulará automáticamente y los organismos del Estado tendrán que intervenir para dar estabilidad a su funcionamiento. Será una señal no sólo para Estados Unidos, sino para los mercados financieros en el mundo.
Hacia el futuro, la base de la confianza de los ciudadanos en el funcionamiento de los mercados estará dada porque el Estado garantice márgenes de certidumbre que, aceptando el riesgo, establezcan claramente responsabilidades y procedimientos en el manejo de los fondos de terceros.
Mercado chileno ya cuenta con regulación
En nuestro país, el mercado financiero es diferente al de Estados Unidos, por lo que una situación como la que ocurre en el país del norte está lejos de suceder en Chile.
Acá no existen bancos de inversiones que funcionen como un Lehman Brothers, por ejemplo, ajenos a las regulaciones que afectan al resto de la banca.
En Chile, todos los bancos son definidos como tales por una ley específica que es la Ley General de Bancos, que en su artículo 40 señala que todos son del tipo comercial y no hay diferencias con otro tipo de bancos como de fomento, hipotecario o de inversiones, como si hubo en algún momento.
Las entidades que dicen ser de inversión, en realidad son intermediarios para personas que les solicitan esa actividad, una especie de administradores generales de fondos.
En el caso específico de los bancos, la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) realiza tareas normales de la supervisión por lo que constantemente están revisando la situación de todos los bancos. De hecho, mensualmente se elaboran una serie de indicadores (con solvencia incluida) que permiten dar cuenta de la situación actual de las instituciones fiscalizadas
Fondos Cortos
Una de las razones que llevó a la debacle a tres bancos inversionistas de Estados Unidos, se encuentra, según los expertos, en la sobreespeculación del mercado y la poca regulación del negocio en los Estados Unidos.
Juan Carlos Scapini, director de la Escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad Central, explicó a La Nación que la situación de Estados Unidos corresponde a "un ciclo económico y financiero que tocó techo y ahora ha significado, a partir de la crisis de las subprime, que los mercados financieros sobre todo expresen una crisis" porque "los activos que están soportando las actividades financieras no tienen los valores que sustentan estas operaciones".
Durante un tiempo, estos ajustes se regularon solos, pero con la actual situación queda demostrado que el mercado no puede resolver solo, sobre todo considerando que "hay empresas y fondos que han estado operando en el corto plazo de una manera muy incisiva", dijo el académico.
Es que uno de los instrumentos financieros que permite un alto nivel de especulación son los fondos de corto plazo, los mismos que la SEC (supervisor de los mercados estadounidense) prohibió tomar la semana pasada a los bancos que se están refinanciando o que han declarado que tienen problemas financieros (cerca de 800 en total).
Se trata de firmas que toman prestados títulos, los venden y los vuelven a comprar con significativas bajas en su precio. Compradores y vendedores de éstos más que confiar en la compañía a quienes pertenecen los títulos, hacen la transacción sólo para obtener ganancias rápidas y aprovechar el buen momento de las acciones, incluso a veces en un mismo día.
En Chile esta herramienta no está muy extendida y es más común vender que arrendar acciones, sin intermediarios.
CONCEPTOS, DEFINICIONES
1. Fondos de Inversión Libre
Los Fondos de Inversión Libre, cuya denominación original es hedge funds (que significa "fondos de cobertura", si bien tiende a utilizarse la denominación "instituciones de inversión alternativa") son un instrumento financiero de inversión.
Sólo recaudan capital entre inversionistas institucionales, fondos totales de grandes universidades e individuos acaudalados y les gusta transar en instrumentos complejos. Rara vez revelan sus estrategias de inversiones o sus posiciones en el mercado. Este secretismo que los rodea es para muchos analistas una de las grandes incógnitas para determinar el impacto que tienen sobre la salud general del sistema financiero. Varios analistas creen que estas firmas privadas de inversiones han tenido un papel importante en la caída de las bolsas en las últimas semanas, ya que están liquidando sus posiciones en anticipación a que muchos de sus inversionistas pedirán que les devuelvan todo o parte de su dinero. Además, muchos hedge funds están tratando de cobrar o deshacerse de derivados como los credit default swaps o CDS , un mercado enorme de US$ 62 billones (o sea, 62 millones de millones) y en el que estas firmas son uno de sus principales protagonistas. Esta liquidación, a su vez, coloca a muchas compañías en una situación aún más frágil.
La suerte de la industria de los hedge funds, que a nivel global gestiona activos por unos US$ 1,93 billones, podría ser clave para la estabilidad del sistema financiero estadounidense y global en las próximas semanas. El problema es que nadie sabe cuál es la situación de estas firmas, que durante años han sido consideradas los “chicos malos” de Wall Street, porque apenas están reguladas. Los cerca de 10.000 hedge funds existentes han perdido en conjunto 3,43% este año. Ciertamente es un rendimiento superior a la caída de 24,4 % que acumula hasta ahora el Dow Jones. Decenas de estas firmas han quebrado en lo que va de este año y en el primer semestre los hedge funds USA sólo lograron recaudar US$ 30.000 millones en dinero fresco, frente a US$ 119.000 millones en el mismo período de 2007. El hecho de que su desempeño sea mejor al del mercado general es un factor que explica por qué no han estado en los titulares o han formado parte del juego de las culpabilidades. Ninguno de los grandes hedge funds está en bancarrota aún .
El término "hedge fund" se aplicó por primera vez a un fondo gestionado por Alfred Winslow Jones que combinaba posiciones en valores cortas y largas con el fin de realizar una cobertura de la cartera frente a los movimientos del mercado.
Características
En ausencia de una definición precisa de Instituciones de Inversión Alternativa, enumeraremos las características que diversas instituciones públicas y privadas han asociado a estas instituciones a lo largo de los últimos años
• Vehículo de inversión colectiva que esté organizado de forma privada, gestionado por sociedades profesionales que cobran comisiones sobre resultados obtenidos y no disponible para el público de forma general dado que requiere importes mínimos de inversión muy elevados
• Persiguen rendimientos absolutos en lugar de rendimientos relativos basados en un índice de referencia
• Utilizan técnicas de inversión financieras no permitidas para los fondos tradicionales: venta al descubierto o short-selling, uso de productos derivados y comprar valores mediante apalancamiento agresivo.
• Sometidos a reducida regulación
• Sujetas a escasas obligaciones de información y no deben dar liquidez de forma diaria
Hedge fund: tipo de inversor institucional.
Existen unos 10.000 hedge funds y gestionan en total casi US$ 2 billones en todo el mundo. En los últimos años han rentado más que el promedio y a acumulado una gran liquidez.
EYF, Fondos de Renta Estabilizada
Los FREs o fondos de renta estabilizados son aquellos que, a diferencia de los fondos de renta variable, están intervenidos por un operador que mantiene un rendimiento estabilizado durante la operación de los mismos.
Un fondo de renta estabilizada es, básicamente, un Fondo de Renta Variable, pero en donde interviene un Fondo Primario de Estabilización que recibe excedentes de rendimiento adicional, fijados previamente y de manera arbitraria por el operador. Estos excedentes son devueltos y aplicados sobre el fondo inicial cuando existen minusvalías, generando así un rendimiento estabilizado para los inversionistas finales.
Los fondos de renta estabilizada son sumamente complejos en su composición y en la fijación de los márgenes de compensación o estabilización, sin embargo su característica principal es la estabilización a través de los FPEs o Fondos primarios de estabilización.
La configuración de los FPE impactan directamente el rendimiento final que percibe el inversionista en un FRE, sin embargo ayuda a que la renta variable sea mas estable y segura asemejándose a la renta fija tradicional.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Fondos_de_Inversi%C3%B3n_Libre"
AAA, CDO Y LOS OTROS TÉRMINOS QUE IRRUMPIERON CON LA CRISIS SUBPRIME
La actual crisis se desencadena cuando los deudores "subprime" -las personas que hasta ahora nunca habían sido sujetos de crédito- empiezan a tener problemas con el pago de sus hipotecas por varias razones:
La primera es que los precios de las casas se empiezan a desinflar tras el boom inmobiliario y ya no pueden seguir viviendo de la bicicleta del refinanciamiento de sus hipotecas;
otros, que tenían arrendadas sus casas, comienzan a percibir arriendos más bajos que no cubren los dividendos;
algunos deciden dejar de pagar porque se dan cuenta de que su deuda es mayor al valor actual de su casa; y
la mayoría tienen grandes problemas porque se endeudaron a tasas variables que comenzaron a subir y las cuotas pasaron a significar más del 55% de sus ingresos antes de impuestos. Así, la incobrabilidad de sus hipotecas prácticamente se triplicó.
Con eso, los instrumentos financieros que avalaban esos créditos y que habían sido comprados por fondos e inversionistas de todo el mundo pierden valor e incluso pasan a ser "indeseables" en las carteras. Aquí los conceptos que han irrumpido con la crisis.
1. Riesgo AAA:
Las hipotecas subprime (o de inferior calidad) entraron al mercado de capitales a través de lo que se llama securitización, un proceso que consiste en juntar un grupo de hipotecas de similar calidad, empaquetarlas y venderlas como garantía de un bono que se paga con el flujo de ellas.
Los flujos de estas hipotecas se ponen en diferentes paquetes o tajadas (en inglés el término es tranche) con distintas calificaciones de riesgo que va desde AAA a BB y que dependen de la posibilidad que tengan esos instrumentos de convertirse en pérdida, que a su vez depende de qué porcentaje de los flujos que ingresan por las hipotecas se le destina a cada tajada.
En este proceso los productos de mejor calidad se vendieron directamente a inversionistas y los con una clasificación inferior fueron reempaquetados en un nuevo producto, los CDO (explicados más adelante). El resultado de la securitización y de todas estas nuevas tecnologías y modelos que sirven para diseñar estructuras financieras sofisticadas es que logran dispersar el riesgo de crédito entre miles de inversionistas. El problema es que no todos los modelos aplicados han funcionado.
2. "Flight-to-quality":
Cuando se emitieron la mayor parte de las hipotecas subprime, el porcentaje de no pago fluctuaba entre 4 y 6%, algo que cambió radicalmente en los últimos meses llegando a cifras superiores al 13%. Obviamente, esto generó un desinterés por estos instrumentos volviéndolos menos líquidos porque nadie sabía si los iban a pagar.
Con toda esta crisis, el mundo volvió a sopesar lo que significa invertir en instrumentos más riesgosos y los mercados se dieron cuenta de lo que arriesgaban cada vez que invertían en papeles de renta fija de mala calidad u otros instrumentos menos seguros. Por ende, aumentó el premio que se exige a estos activos de mayor riesgo y se tuvo como ganador al papel menos riesgoso de todos, el del tesoro norteamericano.
Esto último es lo que se llama "Flight to quality", un término antiguo, que reaparece en los años de crisis, y que es el nombre que se le da al hecho de que los inversionistas deciden dejar el riesgo y partir hacia los activos más seguros y de calidad. Cuando hay problemas, todos buscan seguridad como componente clave en sus hojas de balance.
3. ¿Qué son los CDO?:
Sólo el 20% del monto total está representado por los paquetes de la clase AAA; entonces, para facilitar su venta, se decidió reempaquetar las "subtajadas" de menor calidad en nuevos bonos que, además, incluyeron otro tipo de préstamos. Estos nuevos instrumentos son los CDO (colletaralized debt obligations).
Aquí viene lo que algunos llaman "magia" porque a través de la ingeniería financiera se logró combinar múltiples B y convertir ciertas tajadas en AAA. Muchos se preguntan cómo la diversificación de las B las puede convertir en triple A.
Estos CDO fueron comprados por fondos de pensiones, compañías de seguros, fondos mutuos y bancas privadas de distintas partes del mundo entre 2005 y 2006. A juicio de José Manuel Silva, director de inversiones de LarraínVial, el problema está en que muchos de estos modelos no han funcionado y los incobrables han sido más altos de lo esperado. Algunos han funcionado y otros no, pero lo difícil de esto es que nadie sabe qué hay dentro de un CDO, lo que finalmente llevó a congelar el mercado de este instrumento.
4. Los perdedores, los ultraperdedores y los al ras ras:
"Cuando se retire la marea veremos quién se está bañando desnudo", es algo que suele decir el gurú de las inversiones, Warren Buffet. Y parece que con esta crisis hubo muchos que quedaron expuestos.
Entre los más afectados están los dos bancos alemanes que dieron la voz de alerta en esta crisis: el IKB Deutsche Industriebank, que tuvo pérdidas de US$ 990 millones, y el SachsenLB, con pérdidas de US$ 670 millones. Pero hay bancos de inversiones más grandes que también sufrieron, aunque en menor intensidad. Entre los que tenían importantes posiciones que les trajeron problemas están Merill Lynch, y en menor medida BNP Paribas, UBS y Deutsche Bank. Hay un tercer grupo, el de Bear Stearns y Lehmann Brothers, que no sólo resultaron afectados por sus posiciones que los obligaron en el caso del primero a recapitalizar con sus propios fondos, sino porque el tema de la securitización era importante para ellos y les significaba cerca del 20% de las utilidades.
Dentro de los afectados por la crisis parece que uno de los que salieron mejor, nuevamente a juicio de algunos, fue Goldman Sachs.