Los héroes de un milagro en las entrañas del desierto chileno Por Mauricio Weibel (dpa) Copiapó (Chile), 23 ago (dpa)
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Puesta online a las 19:46, el 23 de Agosto del 2010
Los héroes de un milagro en las entrañas del desierto chileno
Por Mauricio Weibel (dpa)
Copiapó (Chile), 23 ago (dpa) - Mario Gómez es el héroe de las entrañas del desierto de Atacama, que comenzó a trabajar en las minas a los 12 años y que hoy, con 63, mantiene unidos a los 33 mineros atrapados 700 metros bajo tierra en la mina San José.
"Vamos a ser felices para siempre juntos con nuestra familia", escribió Gómez a su esposa Lilianette Ramírez con tinta azul en la primera carta que los rescatistas recuperaron del fondo de la tierra.
"El Navegao", apodo que ganó por su paso en la marina mercante y sus días como polizonte en un carguero brasileño, aprendió el rigor de su padre minero, dicen sus familiares.
Tras la muerte de su progenitor, Gómez tuvo que mantener a su familia y trabajar en los yacimientos del norte chileno con sus seis hermanos. "Siente pasión por las minas", dijo su esposa.
Hoy el presidente chileno, Sebastián Piñera, los rescatistas y familiares de los demás mineros confían en que la experiencia del "Navegao" les permita sortear los peligros de un rescate que tardará cuatro meses.
La oscuridad perpetua de las profundidades, el calor sobre los 35 grados y la humedad convierten el refugio en que están los mineros en un pequeño infierno, donde la fortaleza mental será clave.
Pero Gómez tiene fe en sus hombres y Dios. "Espero salir pronto, paciencia y fe. Dios es grande y con la ayuda de mi Dios vamos a lograr salir con vida de esta mina", escribió en su carta.
Junto a él, en una historia que no olvidarán, conviven el minero y ex seleccionado de fútbol Franklin Lobos, muchachos de 19 años, como Jimmy Sánchez, sobrevivientes del terremoto de febrero en el sur país, como Raúl Bustos, y el inmigrante boliviano Carlos Mamani.
Varios de ellos padecen diabetes, hipertesión y silicosis, la enfermedad de los mineros que destruye los pulmones. Por eso, nada será fácil durante el prolongado y arriesgado rescate que los aguarda.
Los otros héroes están en la superficie. Son los trabajadores de las perforadoras, los mineros que quisieron rescatar a sus amigos a riesgo de sus vidas, los técnicos que planificaron el salvamento.
En definitiva, los hombres que han trabajado en turnos de hasta 24 horas bajo el mando de los ingenieros André Sougarret y Miguel Fort, en el corazón del desierto de Atacama.
Lo más duro para ellos fue esperar la confirmación de que sus perforaciones habían llegado a destino. "Saber si los sonidos que sentíamos correspondían a un contacto real", confesó Sougarret.
La gesta, que algunos medios internacionales calificaron de milagro, sirvió también para que el ministro de Minería, Laurence Golborne, redimiera su imagen pública.
Acusado de irse de vacaciones a Sudáfrica 2010 cuando el país discutía un impuesto minero para financiar la reconstrucción del terremoto, Golborne es hoy la cara del rescate, día a día en la mina apoyando a los familiares.
Pero quedan meses de trabajo por delante, en los que aparecen nuevos héroes anónimos, como ya lo son también las esposas e hijos que aguardan en las carpas del improvisado campamento "Esperanza", en las afueras de la mina San José, un abrazo de sus familiares.
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