Nuevas medidas Por Carlos Benítez Villodres-Chileinforma. El conservadurismo de la Iglesia Católica es de los más rígidos
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Puesta online a las 23:39, el 31 de Octubre del 2008
Nuevas medidas
Por Carlos Benítez Villodres
El conservadurismo de la Iglesia Católica es de los más rígidos que existen dentro del marco de la derecha o conservatismo típico. Los conservadores son especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida tradicionales, y adversos a los cambios bruscos o radicales. En lo social, los conservadores defienden los valores familiares y religiosos tradicionales.
Con el último documento publicado por la Congregación para la Educación Católica, el Vaticano manifiesta a la sociedad mundial ese conservadurismo extremo del que siempre se ha preciado y gloriado.
En estas instrucciones, la Iglesia promulga que el empleo de determinadas pruebas psicológicas en los aspirantes a seminaristas es beneficioso para toda la comunidad eclesial. Entre los datos que los psicólogos deberán detectar se encuentran “las dependencias afectivas fuertes”, la “identidad sexual incierta”, “la tendencia arraigada a la homosexualidad”… La "rigidez de carácter" figura también entre las preocupaciones de la jerarquía de la Iglesia en el momento de seleccionar los futuros sacerdotes.
Sin embargo, dice dicho documento, con lo cual se contradice, que el equipo de psicólogos deberá contar con “el consentimiento previo, libre y explícito del candidato" a sacerdote.
Una vez realizadas las pruebas, los psicólogos, que nunca formarán parte del cuerpo docente, expresarán por escrito a sus superiores la ausencia de problemas psicológicos o los encontrados, algunos ya citados, en los aspirantes al sacerdocio. En este caso, los psicólogos darán un diagnóstico (?) e indicarán terapias a seguir.
El documento, que lleva el título “Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y la formación de los candidatos al sacerdocio”, lleva seis años de preparación y ha sido aprobado por Benedicto XVI.
Las medidas a llevar a cabo, que aparecen en el mismo, fueron ordenadas por el fallecido Juan Pablo II, tras el estallido de varios escándalos de pederastia perpetrada por sacerdotes de la iglesia católica. Los cientos de casos, ocurrido principalmente en Estados Unidos, América Latina y Europa, afectaron la imagen de la Iglesia Católica, que en algunos países tuvo que pagar millonarias indemnizaciones.
La doctrina católica considera a la homosexualidad como algo intrínsecamente erróneo, y la nueva disposición considera que los adolescentes y jóvenes homosexuales no podrán convertirse en sacerdotes. "La homosexualidad, aunque no se practique, es una desviación, una irregularidad, una herida", afirma el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación Vaticana para la Educación.
"Muchas incapacidades psicológicas, más o menos patológicas, se pronuncian sólo después de la ordenación como sacerdotes", admite el librito, de 17 páginas. "Los errores para discernir la vocación no son raros", se subraya.
Según fuentes vaticanas, se limita de todos modos el empleo de psicólogos en la selección y formación de seminaristas y descarta el uso de pruebas y test para acceder a los seminarios. Nueva contradicción de la propia Iglesia Católica con las medidas a realizar que aparecen en el documento citado. Además de lo expuesto, los psicólogos deberán tener en cuenta, al aplicar las “pruebas”, "la concepción cristiana de la personalidad humana" sobre todo en lo referente al celibato y sexualidad.
Un sacerdote es heterosexual u homosexual. En el primer caso, su sexualidad se manifestará como en cualquier otro hombre a pesar de la aceptación voluntaria de la “ley del celibato”, pero si la reprime acabará, antes o después, padeciendo una enfermedad mental. En el caso de que sea homosexual, practicará el sexo como cualquier otro homosexual del mundo, pero si se reprime, también su mente se verá abocada a una patología mental. Es así de claro.
Por lo tanto, si “el problema” homosexual existe de siempre en los seminarios también está presente en los sacerdotes consagrados. Este tema afecta desde la alta jerarquía eclesiástica, incluida la vaticana, hasta el sacerdote de base, párroco de una aldea. Quien tenga oídos para oír, que oiga. Quien tenga ojos para ver y leer, que vea y lea. Ahora a meditar lo leído.