Chi chi chi le le le Domingo, 17/Oct/10 22:39 Jorge Izquierdo Bustamante E-mail Imprimir PDF Difícil de verdad el sustraer
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Puesta online a las 19:15, el 18 de Octubre del 2010
Chi chi chi le le le
Domingo, 17/Oct/10 22:39 Jorge Izquierdo Bustamante
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Difícil de verdad el sustraerse de opinar sobre lo que recientemente movió al mundo, y que hoy ya muchos conocen como: el milagro Copiapó. Sí, una vez más el pueblo chileno se posiciona como un pueblo ejemplar, que al paso de su historia ha sufrido una serie interminable de sucesos que quizás a otros pueblos los mantendría en un shock inexplicable, pero que a los chilenos les ha mostrado de que están hechos.
Cuántas sensaciones y cuántas preguntas sin respuestas, han reaparecido con esta muestra de coraje de un pueblo, que nos ha dado una lección a todos, pero en especial a aquellos, que han perdido la fe, y que irremediablemente aceptan su destino, cómo si éste fuera un castigo que no se pudiera evadir.
Hace mucho que un suceso cualquiera, no recorría el planeta para decirnos que aún se pueden dar buenas noticias, y que la misma le regresa la esperanza a mucha gente, que no sin motivos piensa que a nadie ya le importa la vida como inspiración propia de que el día de mañana, la situación puede cambiar.
La emoción que nos invadió a millones de personas que a los doce primeros minutos del día miércoles 13 de octubre (mes diez del año) de 2010 (por aquello de los 33), vimos salir al primer minero rescatado en la ahora famosa cápsula Fénix, de nombre Florencio Ávalos ,es algo difícil de describir, al menos para quien esto escribe, ya que rápidamente vinieron a mi memoria, muchos recuerdos que al paso del tiempo y de mi vida me han ligado a ese pueblo orgullosamente chileno.
Desde luego algo que recordé es que los 33 mineros (32 chilenos y un boliviano), pueden hoy entender como pocos, lo que significa la letra de esa hermosa canción Gracias a la Vida, compuesta por la gran chilena Violeta Parra. Y además podrán decir con suficiencia que los chilenos han dado muestras claras de ser un pueblo que no se vence. En este país sudamericano que ha sufrido grandes terremotos (más de diez sólo en el siglo pasado) el más reciente el 27 de octubre de este año; que sufrieron una de las dictaduras militares más oprobiosa del siglo pasado, misma que encabezó el genocida Augusto Pinochet, al cual el pueblo chileno comenzó a vencer en aquella histórica jornada electoral donde venció el NO (5 de octubre de 1988), para evitar que su dictadura fuera constitucional; el mismo pueblo que llevó a la presidencia de su país a un hombre ejemplar como fue Salvador Allende Gossens, el compañero Presidente.
Para mucha gente lo que acaba de suceder con el rescate de los mineros chilenos, puede ser una situación insospechada, por el desconocimiento que se tiene sobre el pueblo chileno, pero para algunos, esto solo reafirmó lo que siempre hemos sabido de él. Este pueblo que tiene el dulce encanto que se aprecia desde el tono con el que hablan; con el manejo armónico y bello que tienen del idioma español, y con una sensibilidad, que los hace muy especiales.
Pensar en Chile es pensar en Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Isabel Allende, Hortensia Bussi, José Thoa, Carlos Prats, Orlando Letelier, y muchas mujeres y hombres que han puesto en alto el nombre de su país.
En lo personal, cuando vi salir a los mineros, recordé a mis compañeros chilenos del Buró Político de la Federación Mundial de la Juventud Democrática, que tuvieron que trabajar con nosotros utilizando seudónimos, y a los cuales conocimos como Claudio De Negri y Claudio Gutiérrez.
Chile ese país al que muchos mexicanos queremos entrañablemente, y que en algunos casos como el mío propio, le debo el haber tenido grandes maestros en la Universidad Nacional Autónoma de México, que en su momento fueron exiliados por la persecución de la dictadura de Pinochet, como Julio Sau Aguayo, Antonio Cortés Terzi, y muchos más.
Para fortuna del mundo, ahora sabe de qué tamaño tiene el corazón el pueblo chileno, y de qué tipo es su carácter.
Tenía el ánimo de comparar al gobierno de Piñera con el de Fox, pero sería ocioso establecer una comparación entre estos gobiernos tomando como base los sucesos de la mina de San José y Pasta de Conchos; la diferencia estriba en que allá en Chile sí existe un gobierno y aquí en tiempos de Fox sólo había una preocupación, la de cuidar los intereses de los empresarios que apoyaron a esa administración.
Finalmente es mejor seguir diciendo chi chi chi le le le, para que el mundo entienda que ésta puede ser una oportunidad para repensarse.