Puesta online a las 20:08, el 15 de Agosto del 2008
Nunca se supo su verdadero nombre y tampoco su apellido.
Alcahueta dormía en una parroquia de la Victoria a los pies del altar.
Alrededor de la parroquia arremetía el frío y quemaba hasta la nariz
de la Alcahueta. El hielo invernal la enloquecía llegando a
convertirla en una mujer impetuosa, arrebatada y, no es todo, en vez
de arrebujarse con un manto, pues se desnudaba y, cosa que se
esperaba, se arrepentía de su acto y pedía ser castigada o apedreada,
o por último, crucificada. En caso que los pobladores decidieran por
la crucificación, pues pedía que la colgaran desnuda.
La Victoria, arrecife de la historia proletaria o principio de todos
los comienzos, era el apelativo de la rebelión.
Alcahueta no era, ni lo fue, el apagón del pueblo. Era una mujer
errante pero apechugaba cuando se le solicitaba su participación en
una manifestación en Santiago.
Pido la intendencia de la ciudad y devolveré el honor al Mir,
gritaba. Era apasionada. Sus padres, esos dicen en las picadas
clandestinas, fueron dos revolucionarios honestos. Eran del Mir, me
dijeron, pero fueron capturado por uno de la DINA que, el muy
traidor, también vivía en la Victoria.
Alcahuete era la soberbia del 2008. Patrona de sus manías.
Casa y apellido se lo confiscó la junta. Unos dicen que los vecinos
la escondieron para que la DINA no la matara porque ya se había visto
en la morgue a guaguas ejecutadas. Eso dicen en las picadas.
Para Alcahuete la ascensión a la democracia en Chile era como pedir
que el Papa fuera socio del Colo Colo. Mujer antagónica, disconforme
con su desgracia daba ultimátum a la represión y su grito social era
semilla de protesta.
Una noche desapareció de la Victoria. Se dijo que se había ido a
Italia, otros que se había ido a Suecia y, los más enchufados, que la
habían metido presa.
Alcahuete no había dejado Chile ni tampoco había caído presa. Dicen
que se hizo enyesar cuerpo y rostro para luego ser puesta sobre la
gruta de sus padres asesinados.
Dicen que es una animita que hace milagros y que de vez en cuando
mueve los ojos o grita. Cuentos de pobladores..., pero se quiera o
no de su boca caen ciruelas rojas y negras y dicen también que
explotan como granadas. Verdad o no en la Victoria y en todo Chile
hay miles de grutas de animitas y también miles de Alcahuetes.