La fortaleza Por Carlos Benítez Villodres No me cansaré de gritar el deber de SOLIDARIDAD con los inmigrantes.
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Puesta online a las 17:25, el 20 de Noviembre del 2008
LA FORTALEZA
Por Carlos Benítez Villodres
Chileinforma-España
El flujo de inmigrantes clandestinos procedentes de distintos países de África continúa aumentando, a causa del crecimiento de la desigualdad y la pobreza en los países del tercer mundo más y menos cercanos al continente europeo, aunque oficial y públicamente se manifieste lo contrario.
Por consiguiente, ciertos gobiernos de la Unión Europea (UE) han convertido a Europa en una fortaleza difícil de flanquear por la inmigración ilegal, por lo que se considera imposible lograr el “sueño europeo” para las personas que lo ansían desde el continente africano. Por todo ello, los inmigrantes irregulares tienen en la actualidad dos salidas: la de ser detenidos por la Guardia Civil del Mar para su posterior repatriación o la de morir en el intento de alcanzar las costas españolas. Esta situación se repite, no sólo en las aguas del estrecho de Gibraltar, sino también en las de los mares Adriático y Jónico que bañan determinadas costas de la vieja Europa. Tengamos siempre en cuenta que “el panorama social del entorno del individuo, manifiesta Honoré de Balzac, es lo que en la mayoría de los casos le obliga a emigrar”. ¡Cuántos y cuántos españoles tuvieron que abandonar su pueblo, su ciudad, durante las décadas de los 40, 50 y 60 acuciados por la miseria reinante!
Ello supuso la separación de muchas familias, el desarraigo y el desprecio.
Ante las oleadas de cientos de miles de seres humanos que anhelan esa vida digna que no tienen en los países de procedencia, la UE blinda sus fronteras, llevando a cabo la lucha contra la inmigración clandestina en territorios fronterizos. “No emigra de su tierra, refiere Friedrich Von Schiller, quien tiene para vivir”. Obviamente este combate continuo y constante debe realizarse, no en las fronteras, sino en las naciones y en las mentalidades de los seres humanos que buscan una vida en la que puedan desarrollar positivamente la suya propia.
Entonces…, ¿cómo deben actuar ante este problema social, aún sin resolver, los gobiernos de los países receptores y emisores? La solución la encontrarían en el marco de la cooperación Norte-Sur, es decir, sobre la base de un diálogo equilibrado, nunca como un monólogo entre las naciones del sector Norte. Lo que verdaderamente falta en los países más desarrollados de Europa es una autentica política sobre este tipo de inmigración, no una policía de inmigración. Si esto se realizara tal y como apunto, ningún ser humano sería un inmigrante ilegal ni pondría su vida en peligro.
Por lo tanto, ninguna persona debe ser excluida de la maquinaria del progreso, es decir, el Sur no debe ser reducido a la mendicidad por sus propios gobiernos y por los dirigentes de las naciones del Norte. Mientras aquéllos y éstos prosigan con las políticas actuales sobre la inmigración irregular, el problema planteado continuará sin resolver.
Otro error de los regidores de los países de la UE implicados en la inmigración ilegal es culpar de ella a los grupos organizados de delincuentes que trafican con estos seres ansiosos por salir de la prisión de aguas empantanadas en las que se encuentran. Estos mandatarios deberían reconocer que también ellos tienen mucho de culpa, pues el origen de ésta se halla en el pasado colonial, en la obstinación neoliberal, en las relaciones comerciales desiguales y tramposas. Todo ello cimienta un muro de contención para el desarrollo de los países empobrecidos, ya sean éstos limítrofes con naciones del Norte o no.
No me cansaré de gritar el deber de SOLIDARIDAD con los inmigrantes. Solidaridad que exige JUSTICIA porque sus países de origen, muchos ricos en recursos naturales, están siendo expoliados por un sistema económico y político IMPERIALISTA del que la Unión Europea, con todas sus instituciones y estructuras forma parte decisiva. Guerras planificadas, hambrunas programadas, miseria y enfermedades, constituyen un auténtico sistema genocida del que nos beneficiamos unos pocos países.
España, el pueblo español, tiene el desafío histórico como puente entre África, Iberoamérica y Europa de dar un ejemplo de solidaridad y justicia. Si no lo hacemos, una grave responsabilidad histórica y moral caerá sobre nuestras conciencias. Ahora a meditar lo leído.