LAS FFAA NUNCA TENDRAN LA VERDAD A SU LADO Pablo Varas La aparición con vida de Germán Cofré, chileno que asustado arrancó
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Puesta online a las 11:50, el 21 de Noviembre del 2008
LAS FFAA NUNCA TENDRAN LA VERDAD A SU LADO
Pablo Varas
CHILEINFORMA.COM
La aparición con vida de Germán Cofré, chileno que asustado arrancó a Argentina, que abandona a su familia que se encuentra en el listado de personas detenidas, servirá para que las generales, oficiales y suboficiales, que se encuentra en proceso por violaciones a los derechos humanos, puedan utilizar este caso, para sustentar que se pueden generalizar, que otros casos se pueden aparecer, y debilitar la causa de secuestro permanente, es decir, evitar que sean juzgados.
Nada nuevo. No nos deberemos sorprender si los abogados de los militares asesinos y torturadores llegan a los medios de comunicación con este discurso, y agitando las pruebas y sus justificaciones, pero ya es tarde. No podrán ocultar que en la tumba y bajo el nombre Germán Cofré, hoy un “detenido desaparecido, aparecido”, si están los restos de otro chileno que fue detenido, torturado y botado como un perro en el Patio 29 por orden de los oficiales de las Fuerzas Armadas, encargados de la represión.
Miserable será la conducta de los generales, oficiales, suboficiales, ( r ) y algunos en activo, que buscan detalles para salvar su honor militar, se esconderán detrás de la miseria humana, que es inherente al hombre para salvarse de los tribunales, para que la historia no los condene con el peso que hoy, les cae sobre sus espaldas, sus banderas, y sus medallas.
Pero también está la otra historia.
Oscar Avilés Jofré, obrero municipal, el día del golpe militar entró a La Moneda para defender al gobierno popular. Los valientes soldados lo asesinaron. Sus cuatro hijos debieron crecer sin su padre, soportaron condiciones de vida muy difíciles, fueron repartidos entre parientes para poder sobrevivir. La viuda, sola y con hijos, no pudo enfrentar la pesada carga de mantener y darles escolaridad. Nunca se imaginaron que su padre había corrido ese destino por voluntad y conciencia social.
Dieciocho años después, en la edición del 21 de junio de 1990 de la revista Qué Pasa, lo vieron en una foto con las manos en la nuca, mientras un soldado lo apunta con un fusil, en el pie foto, se menciona que son los “prisioneros de guerra”. saliendo de La Moneda aquel día 11 de septiembre de 1973.
Entre ellos se ve a Oscar Avilés Jofré.
Protocolo de autopsia n° 3.492, lo certifica.”Cadáver de un adulto de sexo masculino, NN, que se presenta con sus ropas desordenadas, desgarradas, empapadas de agua y manchadas parcialmente de sangre”. Exhumado en el patio 29 del cementerio general, fue oficialmente identificado recién en 1994, es decir, 21 años después de su detención y muerte.
Buscar en el detalle alguna falta o ver el error, debe quedar en manos de la justicia. Son los tribunales los que deberán pedir las explicaciones a la persona que se encontraba como desaparecida, y se está actualmente con vida. Pero también eso debe ayudar para seguir investigando el otro caso, quien es la persona que está enterrada bajo ese nombre.
Los asesinados por la dictadura de las Fuerzas Armadas deben descansar, sus recuerdos son parte de la memoria de sus familiares, de sus amigos y camaradas, pero quedan los tribunales, los que deben encarcelar a los que mataron sin ley alguna.
El caso de Germán Cofré, debe considerarse una causa horrible de las secuelas que dejaron desde el primer día los militares, los miles de prisioneros, los miles de asilados que trataban de salvar sus vidas, dan constancia del momento que se vivían en aquellos días, donde los únicos responsables son y será por siempre los militares, y nadie más.