El difícil arribo de Schilling a la Cámara de Diputados
El nuevo diputado dice que se ha generado una actitud “poco cariñosa con el PS”, al generarse críticas y divisiones tanto por su nominación para reemplazar a Bustos como por la elección de Francisco Encina para encabezar la Corporación. Recalca que “en democracia la mayoría es la que gobierna”....
Puesta online a las 13:12, el 16 de Agosto del 2008
El difícil arribo de Schilling a la Cámara de Diputados
El nuevo diputado dice que se ha generado una actitud “poco cariñosa con el PS”, al generarse críticas y divisiones tanto por su nominación para reemplazar a Bustos como por la elección de Francisco Encina para encabezar la Corporación. Recalca que “en democracia la mayoría es la que gobierna”.
Mientras el recién asumido diputado camina aún un poco desorientado entre los pasillos de un edificio con demasiados recovecos, su compañero de oficina, Marco Enríquez Ominami, tiene la intención de instalar un biombo entre ambos.
No es el único molesto con la elección de Marcelo Schilling para reemplazar a Juan Bustos en representación del distrito 12 de Quilpué, Olmué, Villa Alemana y Limache. También tuvo expresiones poco amistosas desde la bancada PPD, el diputado René Alinco, quien en plena sala dijo el miércoles que “llegó Judas a la Cámara” y que ya se sentía “el olor a azufre”.
La situación no es fácil, pero Schilling se ve tranquilo. Asegura que era “muy amigo” de Juan Bustos y que retomará los proyectos que él impulsaba en el Congreso. Frente a las divisiones generadas en el PS por su nominación, como por la de Francisco Encina para la presidencia, tiene un único argumento como escudo: “la mayoría es la mayoría”.
-¿De qué manera afecta al PS la división generada tanto por su ingreso al Parlamento como por la elección de Encina en la presidencia de la Cámara?
-Encuentro pésimo todo eso. La democracia tiene sus reglas, que son bastante sencillas: primero, gobierna la mayoría; segundo, la minoría tiene derecho a existir, a expresarse y eventualmente, en igualdad de condiciones, a convertirse en mayoría. Pero la mayoría es la mayoría y en democracia el que saca un voto más, gana. El PS no es una monarquía, aquí no se está en el cargo A, B o C por herencia, aquí toda la gente se esfuerza, trabaja, hace alianzas, se desarrolla, se perfecciona, estudia y eso es lo que lo va promoviendo en el tiempo para ser representante en las municipalidades, en el parlamento o como presidente. Así es que yo no creo en esta muletilla del autoritarismo, pues en democracia menos de la mitad es minoría y la que tiene derecho a gobernar es la mayoría, aunque hemos sido cuidadosos de que la minoría se sienta integrada.
-Pero en la práctica no ha dado resultado esa integración de la que habla.
-Eso tiene que ver con la educación cívica democrática. Yo he perdido muchas veces, yo fui a una elección el año 93: la fórmula era Germán Correa presidente, Isabel Allende vicepresidenta y yo como secretario general y me ganó Luis Maira. Yo ni siquiera presenté un reclamo por alguna incorrección en algún lugar, porque entendí que había perdido y punto.
-¿Cómo califica entonces la actitud de la disidencia?
-Yo no la comparto, creo que es poco cariñosa con el Partido Socialista.
-¿Qué tipo de relación se va a producir con estos quiebres instalados desde un comienzo?
-Al margen de las imágenes públicas que se creen de mí, yo soy lo menos conflictivo que hay, siempre he sido afanoso en el objetivo de armonizar y reunir a la gente y hacerla conversar, dialogar y llegar a acuerdos, perseveraré en ello. En estas cosas hay que saber anteponer la calidez de las relaciones humanas a los problemas de las relaciones políticas.
-¿Cómo afecta al cargo de presidente el ambiente en que se produjo la sucesión?
-Francisco Encina fue electo por mayoría. Insisto en que hay actitudes poco cariñosas con el Partido Socialista. Francisco hoy es una personalidad nuestra y tenemos que cuidarla y proyectarla y darla a conocer en el país, porque forma parte del capital socialista, y no disminuirla ni achicarla.
-Usted ha dicho que tendrá un perfil distinto a Bustos ¿Iría por el área de seguridad?
-No. En seguridad yo no soy un experto. Cuando fui convocado a esa tarea en el gobierno del Presidente Aylwin no tenía ningún dedo para el piano, era completamente neófito, no sabía de qué se trataba. Lo único que tenía era la voluntad de ayudar en la transición y que ésta prosperara, que la rueda de la historia no volviera para atrás y que bajo el pretexto de que actuaran grupos armados y se desatara la violencia política tuvieran que volver los militares al poder. Para ello hice eso, pero no entiendo mucho del tema.