Año del no sé cuánto (prosa) De Juan Godoy Año del no sé cuánto. Un terrón de tierra en el desierto de Atacama. Una gota de
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Puesta online a las 13:41, el 12 de Julio del 2011
Año del no sé cuánto (prosa)
De Juan Godoy
Año del no sé cuánto. Un terrón de tierra en el desierto de Atacama. Una gota de camanchaca caída del cielo.
Esqueletos de luceros fosforeciente que dan luz a la monotonía de la noche, entre arena negra traída de alguna mina.
¡Esto es el desierto o una mina!
No hay sombras ni a la derecha ni a la izquierda. Por unos caminos hacía arriba, muy arriba, viven hombres para todo el desierto.
Trabajan en las minas: sacan las muelas a la tierra, crean hoyos,
a veces para ellos,
cavando tierra adentro pero siempre desde lo alto de la tierra. Se trabaja sin horario o calendario en la mano. Los amos pidieron mineros pero llegaron hombres. Una torreja de carne humana que- unificándola a un cuerpo- hacen la entera humanidad de explotados.
Cuentos, ánimas, suicidios, homicidios acosan los hombres. Cuando cesa el turno de un minero cesa la vida.
No hay funerales...
Y aún sí, la vida es corta y la sangre pierde humedad.
Los señores saben de lo que están leyendo.
Claro, las letras no podrán ser desterradas.
Entre la sal y la sangre de un hombre, somos siempre el comienzo de cada cosa.
El mar no siente vergüenza, tampoco la idea.
En pleno día se invadió la calma de la familia...más exactamente, alevosa ambición raptó de la cama un hombre y lo clavó bajo tierra.
Y comenzó el llanto en mi patria ensangrentada... de lo cual nunca se supo si un hombre murió por causas naturales o por el exceso de la explotación del otro contra el hombre.
Un niño, en sus llantos nocturnos oyó gemir a su padre en la mina...
Entre lágrimas se sepultó una foto del hombre... cubierta con ramas y sin costumbres de iglesia.
Fue otro hombre más que cayó el en la estremecedora pobreza de un pueblo...
Un plaza, sin árboles ni pastos, fue llamada monumento de los pobres...
En año del no sé cuánto, otros hombres cayeron.
Abrazados murieron sin ayuda de un gobierno... A los mineros, al campesino, al obrero, al estudiante y dueña de casa no les da lo mismo...
Hoy se vuelve a la calle para pedir que las minas sean de todo Chile...
Antes vimos llorar las viudas ahora vemos llorar a todo un pueblo...