LA CONCERTACION LA JUSTICIA EN LOS DDHH. Y LA MEMORIA. Pablo Varas A medida que pasan los años, vemos como algunos oficia
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Puesta online a las 22:25, el 02 de Diciembre del 2008
LA CONCERTACION
LA JUSTICIA EN LOS DDHH.
Y LA MEMORIA.
Pablo Varas-Chileinforma.com
A medida que pasan los años, vemos como algunos oficiales -con claras evidencias de haber participado en graves violaciones a los derechos humanos- han llegado a un alto sitial en la carrera militar, otros uniformados asesinos, se han muerto sin haber rendido cuenta de sus delitos, unos cuantos cumplen justas condenas en carceles que no lo parecen, pero que lo son y a otros militares les aparece el Alhzeimer. Entre tanto los torturadores se hacen viejos y los centros de detención y flagelo van desapareciendo.
No obstante, quedan los mismos regimientos en provincias, en donde cada 19 de septiembre se desfila al son de las conocidas marchas militares y con igual respeto los días 9 y 10 de julio, cuando se cumple el juramento a la bandera -símbolo patrio- que los uniformados traicionaron. Las FFAA insisten en que no fue así, pero la historia dice lo contrario.
Y del lado de la dignidad y la consecuencia, está el trabajo constante, la denuncia acertada, las palabras justas, la memoria intachable, las fotos de las manifestaciones en los años de la dictadura y ninguna se ha puesto amarilla. Los recuerdos siempre estarán presentes en cada historia que se pasa de hijo a nieto para contar como era el abuelo o la tía que desapareció en Grimaldi o esa larga espera frente a los Tribunales de Justicia, para que otorguen una respuesta justa, esperada y reclamada por miles de familias.
La memoria nuestra no calla, recuerda a los compañeros, a nuestros amigos y mantiene el dolor que sentimos en muchas ocasiones, sobre todo cuando la soledad se nos acerca.
Y están también las justas demandas de una vida mejor, los sueños, porque si existen herederos de Allende, Miguel y otros tantos, esos son el pueblo, la clase obrera, los trabajadores, los temporeros y los maestros, los pintores, los hijos del más de un millón de votos del gobierno popular; porque lo que se quiere, es poder continuar terminar algún día, ese proyecto popular eternamente justo.
A su vez, están los hombres públicos que anduvieron golpeando las puertas de los cuarteles militares, para que los uniformados salieran a las calles y que fueron a tirar trigo a las casas de los generales, así les decían “gallinas”. Algunos de estos hombres se encuentran en el actual gobierno, olvidándose de su pasado, pero deben saber que la memoria es de todos y aguardará siempre.
Era presidente de Chile, Eduardo Frei Ruiz - Tagle
Era Ministro de Justicia, María Soledad Alvear
Era subsecretario de Justicia, José Antonio Gómez
El día 16 de octubre de 1996, Gendarmería de Chile autorizó para que se pudieran reunir en Punta Peuco, Manuel Contreras Sepúlveda, ex Jefe de la DINA, ex general de la república Carlos Otto Palatino, ex Jefe de Inteligencia argentino bajo el periodo del general Jorge Rafael Videla. (1)
Carlos Otto Palatino no era ni la sombra del militar altanero, agresivo, insultante, déspota que en sus oficinas tenía un retrato de Adolf Hitler y que gustaba pasearse por los pasillos de los recintos de detención secretos, mientras eran sometidos a torturas hombres mujeres y niños. Tenía su centro de operaciones en Automotores Orletti. Miles de argentinos salieron desde ese lugar, para ser luego lanzados desde helicópteros del ejército al mar.
Durante tres horas, estos dos ex uniformados, viejos, cansados, pudieron hablar en secreto y tranquilos. Carlos Otto Palatino, ya con un cáncer diagnosticado y Contreras Sepúlveda se paseaba ya con su ano contranatura,
Nadie se percató que Carlos Otto Palatino era -al momento en que fue asesinado el general Carlos Prats y su esposa- director de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), y que algunos meses después de ese crimen Augusto Pinochet, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Chile, le condecoró por los servicios prestados.
De esta entrevista entre estos dos reconocidos criminales y ex oficiales militares, que se realizó el día 16 de octubre de 1996, no hay anotación en ningún cuaderno de visita, el hotel en Santiago que queda al lado del cerro Santa Lucía, en que se alojaron tampoco guardó los nombres del ex general con su esposa, nadie en Gendarmería de Chile sabe nada, y el subsecretario de Justicia de aquellos años, durante el gobierno de Eduardo Frei (2), tampoco recuerda nada.
Nuestra memoria está.
(1) Operación Cóndor. El vuelo de la muerte. LOM. Colección Septiembre. Francisco Martorell. Santiago 1999.
(2) Podría intentar volver a ser Presidente de Chile