Reflexiones sobre la volatilidad de la bolsa de valores y la crisis del capitalismo Las huelgas estudiantiles y el comien
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Puesta online a las 10:32, el 15 de Agosto del 2011
Reflexiones sobre la volatilidad de la bolsa de valores y la crisis del capitalismo
Las huelgas estudiantiles y el comienzo de un nuevo periodo político en Chile.
Reflexiones sobre la volatilidad de la bolsa de valores y la crisis del capitalismo neoliberal
La semana que termina ha estado marcada por fluctuaciones cotidianas enormes de las bolsas de valores a nivel mundial. Las explicaciones no faltan. Algunos tratan de explicarlas como el resultado de ajustes del mercado, otros por los efectos de la discrecionalidad de las agencias de acotación, otros por la crisis de la deuda de los estados, otros aún por las deudas públicas, otros como el anuncio de una nueva crisis económica, por la necesidad de cambiar las reglas porque no se aprendió nada de la crisis del 2008. Veamos algunas reflexiones sobre una situación que refleja el carácter profundo de la crisis del capitalismo neoliberal.
En primer lugar, la explicación más honesta es que nadie sabe a ciencia cierta cuales son las causas directas de la volatilidad del mercado. La mayor estupidez de quienes juegan con la vida de millones de personas fue revelada cuando se supo que una de esas fluctuaciones se debió a que la cadena del periodismo sensacionalista Murdock, la misma tras los escándalos en Gran Bretaña, había anunciado una crisis de la Société générale, uno de las principales instituciones financieras francesas. Información sin fundamento porque se basaba en un escenario de política ficción para 2012 publicado en el periódico francés Le monde.
Muchos señalaron que las fluctuaciones bursátiles se debían a que la agencia Standard& Poor bajó por primera vez la cotación de Estados Unidos, arguyendo que el acuerdo entre los demócratas y los republicanos en el Congreso estadounidense para subir el techo de lo que Washington podía endeudarse para financiar el déficit fiscal no permitía asegurar que la economía de la primera potencia mundial era una inversión segura. Un contrasentido porque precisamente aumentaron las compras de los bonos del tesoro estadounidense. Algunos criticaron Standard& Poor por adoptar una posición política muy cercana a lo que plantea la extrema derecha republicana en el Tea Party, en preparación de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2012.
La tesis más aceptada de que la extrema volatilidad del mercado se debe a los temores de una nueva recesión producto de la enorme deuda pública de los gobiernos precisamente porque ayudaron a salir de la crisis creada por los productos financieros derivados alejados de la economía real.
La crisis de la deuda publica en Grecia, en Portugal, en España, y la que se teme ahora en Italia e incluso en Francia han llevado a la adopción de medidas de austeridad por los gobiernos. Ellas han provocado grandes crisis sociales que agregan a la crisis en lugar de controlarla, porque en lugar de expandir la producción la reducen con lo que aumenta la deuda.
Las crecientes crisis sociales que se viven en los países europeos o las que se siguen viviendo en países rentistas como los del África del Norte y del Oriente Medio, incluyendo Israel donde levantan las clases medias, crean convulsiones sociales de los marginados del sistema, de quienes no han beneficiado de la bonanza de los últimos años. Es lo que produce las revueltas en Inglaterra bajo trasfondo de crisis del modelo multicultural británico.
Luego de años de políticas neoliberales en occidente ya se han reducido el tamaño de los estados. Al contrario, diversos analistas señalan que los gobiernos tienen amplios márgenes de maniobra si se aplica una fiscalidad progresista. Por ejemplo, en estados Unidos, donde se ha bajado a niveles inéditos el pago de impuesto a un nivel de 14%, bastaría con aumentar en 2% los impuestos para los sectores pudientes para conseguir rápidamente el equilibrio presupuestario. Son razones ideológicas y no de pragmatismo económico lo que lo impide.
Aunque fracasan en general las políticas que se están imponiendo en los países, ello no explica sin embargo la extrema volatilidad de los mercados observada esta semana. Algunos autores señalan que esto se debe a que como la política neoliberal plantea las posibilidades de ganancias futuras como la base del modelo especulativo de acumulación de dinero, y principalmente en las posibilidades de los países desarrollados, estas no funcionan por el desplazamiento creciente de la economía mundial real hacia los países llamados emergentes, como China, India, Brasil entre otros. Las economías de los llamados países del capitalismo central están llamadas a experimentar un largo periodo de crecimiento muy pequeño, semejante a lo que ocurre en Japón desde hacia veinte años.
Lo cierto es que la las variaciones maniaco depresivas del mercado mundial revelan la falta de regulación económica, y que nada se ha hecho desde la crisis de 2008 cuando se constataba que era la economía casino la culpable de la crisis. Los gobiernos vuelven a aplicar políticas de austeridad, que afectan nuevamente las políticas sociales, siendo que la crisis se produce por la existencia de enormes liquidez mundial y la especulación. No en baldeo comienzan a resurgir las propuestas de reorganización del capitalismo antes que las economías de los países desarrollados se autodestruyan. Algo semejante ocurrió con la crisis de los años treinta. Ahora sin embargo quizás la mismas soluciones no sean viables pero está claro que se debe quitar el poder al mercado sin regulación que es irresponsable y esquizofrénico.
Las huelgas estudiantiles y el comienzo de un nuevo periodo político en Chile
Esta semana en Chile, el movimiento estudiantil continuó sus movilizaciones que ya duran cuatro meses exigiendo el mejoramiento de la educación pública en claro desafío al modelo económico neoliberal que ha dominado en Chile en los últimos treinta y ocho años y poniendo en jaque al gobierno derechista de Sebastian Piñera. Estas movilizaciones se agregan a las realizadas desde hace años por los Mapuche y anuncian luego del retorno de la derecha al poder el renacimiento de los movimientos sociales moderados desde 1989 por la gestión de la política de los consensos entre la derecha política y la Concertación de partidos por la Democracia.
La s huelgas estudiantiles prueban que para mejorar la situación del sistema educativo chileno se requiere cambiar la ley orgánica constitucional de la educación heredada de Pinochet, cambiando las bases del modelo neoliberal basado en considerar la educación como una mercancía y no como un derecho humano fundamental como lo establecen la carta de los derechos humanos de la naciones Unidas.
Como se recordará, en 2010 la Concertación perdió las elecciones presidenciales, luego de casi veinte años de gobiernos marcados por el sello de la estabilidad política y la continuidad del modelo económico neoliberal heredado de los 16 años y seis meses de dictadura de Pinochet.
La llegada de la derecha al poder ha llevado finalmente al cuestionamiento del bloque político que sustentó el modelo económico neoliberal en los últimos veinte años.
Lo que está en juego es si las fuerzas políticas de izquierda en lo que queda de la concertación y fuera de ella; y en los movimientos sociales pueden romper la lógica neoliberal que se impuso en Chile abriendo un nuevo periodo que replantee el debate sobre los modelos de desarrollo propios en Chile, como ocurre en otros países de América latina. Lo que pasa por el cambio de la constitución y el levantamiento de un nuevo consenso nacional.
Luego de ser cooptado por el gobierno de Michelle Bachelet, en 2006, el movimiento estudiantil de los llamados pingüinos, estudiantes secundarios que además de tener reivindicaciones económicas específicas, también exigieron mejorar la educación pública, la actual movilización contra el gobierno del derechista Sebastian Piñera es más amplia y concita el estudiantado secundario la enseñanza técnica y universitaria tanto estatal como privada, contando según las encuestas con un apoyo del 80% de la población. Mientras el presidente Piñera ahora cuenta con apenas el 26% de apoyo popular luego de haber alcanzado altísimo apoyo por su gestión comunicacional de la crisis humanitaria creada por mineros encerrados en una mina en el Norte de Chile.
Las movilizaciones denuncian el enfoque neoliberal del modelo educacional chileno que convierte la educación en un suculento negocio y que endeuda las familias y los estudiantes y no entrega niveles de calidad que eran tradicionalmente entregados por la educación pública en Chile antes de la dictadura de Pinochet y del modelo neoliberal. Como señala un autor el sistema educativo chileno se estructura de acuerdo a la lógica del mercado lo que determina una educación para ricos, que alcanza al 7% de la población estudiantil, la de las clases medias, que es semi-privada y la financia el estado apoyando empresas privadas llamadas sostenedores que alcanza a cerca del 50% del sistema y la tercera, la educación para pobres o educación municipal gestionada por corporaciones con muy escasos recursos y que abarca el 40% restante de la población escolar. En la educación universitaria la situación es semejante asociada al efecto del endeudamiento. El resultado de la lógica neoliberal en la educación que ha hecho que el estado chileno se ha desentendido de la educación, privatizándola como en las otras esferas de la vida pública, es que la educación del 90% de la población estudiantil es pésima revelando el fracaso de un modelo que hace agua en todas partes del mundo.
Las movilizaciones estudiantiles han actuado revelando la incapacidad del modelo neoliberal como modelo económico para mejorar las condiciones de vida los chilenos y también cuestionan la legitimidad del modelo político de democracia de consenso establecido en 1989. Son finalmente las mayorías las que pagan por los beneficios de las minorías que han aprovechado la extrema privatización de lo que algunas instancias de la globalización calificaban como su ejemplo más exitoso.
No es un caso aislado el que en Chile sean los jóvenes, de una generación que no conoció la dictadura pinochetista quien haya, como en el cuento de los hermanos Grimm, señalado que el rey mercado está desnudo: nunca mejorará las condiciones de vidas de las grandes mayorías porque el goteo no funciona Es lo que ocurrió en la llamada primavera árabe, iniciada por las revueltas de los jóvenes contra las dictaduras justificadas para detener el avance del integrismo musulmán. Son también las revueltas de los indignados en España y las que recorren el mundo señalando que el periodo del gobierno incontestado del neoliberalismo ha terminado y que hoy no está asociado a la modernidad o a lo pragmático. Valga recordar que la apuesta de la concertación de partidos por la democracia al heredar del poder de los militares pinochetistas, fue de realizar una transición que permitiera hacer avanzar la democracia política, la democracia económica, social y cultural. Las reglas para cambiar la constitución consolidaron el modelo neoliberal, que se revela finalmente como no viable en asegurar el desarrollo en Chile.
Las movilizaciones estudiantiles revelan precisamente y de manera muy clara para todos los chilenos el fracaso del modelo neoliberal, y el agotamiento del sistema político de democracia de consensos con exclusión de la movilización de las masas populares. Los estudiantes, como en otros periodos de la historia de Chile abren el camino para salir del inmovilismo aplastante de la lógica individualista del modelo neoliberal basado en la búsqueda del lucro. Ellos plantean que deben abrirse nuevos caminos, las Grandes Alamedas según otros. Las estrategias del presidente Piñera de cooptar el movimiento y de hacer concesiones menores no funcionan mientras que se acrecienta la represión frente a la amplitud alcanzada por las movilizaciones estudiantiles que no temen perder el año escolar.
Todo ello para mejorar las condiciones de vida en Chile, mediante la distribución de ingresos para lo que se requiere romper con el orden económico oligárquico existente y avanzar en la profundización de la democracia. Este es no solo el desafío del movimiento estudiantil, sino que también de las fuerzas sociales y los ciudadanos en general y; un llamado de atención a las anquilosadas fuerzas de izquierda entrampadas en la lógica fracasada del modelo neoliberal.