DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PS, SENADOR CAMILO ESCALONA, EN LA INAUGURACION DEL MEMORIAL POR LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS Y
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Puesta online a las 17:56, el 10 de Diciembre del 2008
DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PS, SENADOR CAMILO ESCALONA,
EN LA INAUGURACION DEL MEMORIAL POR LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS Y EJECUTADOS POLITICOS SOCIALISTAS
EN VILLA GRIMALDI, 10 DICIEMBRE 2008.-
Nos hemos reunido en este Parque por la Paz en varias ocasiones; y, al igual que ustedes, yo sentí también sentí muchas veces, en el corazón, un cosquilleo, por la ausencia de nuestro memorial.
Entendí que era de mí responsabilidad, junto con Mireya García y la Secretaría de Derechos Humanos (del PS), trabajar con el propósito que tuviéramos este memorial, junto con todos los caídos durante la lucha contra la dictadura: comunistas, miristas, mapucistas, radicales, izquierda cristiana, independientes; hombres y mujeres de este país, que junto a los socialistas estuvieron en la lucha por la recuperación de la democracia y la libertad.
Debo agradecer a Cristián, nuestro joven y brillante arquitecto, más que arquitecto fue un artista, que logró plasmar no solamente un memorial, sino que una belleza en una obra en que se junta nuestro símbolo, la América con el hacha, con el nombre de nuestros caídos.
La verdad, ese es el arte: encontrar una manera de simbolizar en una forma que es singular, absolutamente irrepetible, aspectos, valores, sentimientos que resultan esenciales que se puedan expresar en un solo momento, de una sola manera.
Y nuestros 505 detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, nuestros 505 caídos, cuyos nombres están en esas placas de cristal que construyen la América, que se plasman en el símbolo del Partido Socialista, de una manera tremenda, con una fuerza y una belleza tremenda.
Es un homenaje a su memoria y también una belleza el poder recordar también de la manera en que allí se logró plasmar el legado de nuestros cáidos.
Y lo hacemos como socialistas, lo hacemos con el compromiso que tenemos con ellos y lo hacemos como chilenos, porque ellos ya no sólo pertenecen al partido, no sólo pertenecen a la izquierda, sino que pertenecen a la Patria, pertenecen a este país del que todos somos parte. Son, en su más profundo sentido, hijos de la Nación.
Por eso que es un compromiso nuestro, por nosotros, por nuestra historia, pero también por nuestro país, el poder mantener viva su memoria y trabajar permanentemente por lo que ellos no sean olvidados; porque la belleza logre derrotar el olvido.
Eso es lo que estamos haciendo aquí: estamos reunidos para que la memoria logre derrotar la impunidad.
Siento que ese compromiso es hoy en el Partido Socialista un aspecto esencial. Sin él, posiblemente no estaríamos juntos. A lo mejor, nos habríamos separado, no sé si estaríamos en el mismo partido.
Pero somos parte de un mismo compromiso, porque ellos nos aúnan acá. Nos reúne su compromiso por la libertad, por los derechos de las personas, por la aspiración a una civilización que sea mejor.
Nos reúne aquí el grito que, seguramente, muchos de ellos dieron acá, cuando estaba la casa de horror de la DINA, el grito de horror de ellos, para lograr que el hombre deje de ser el lobo del hombre y se transforme en su hermano.
Hace algunas semanas, anduvimos golpeando puertas por aquí cerca, pidiendo el voto para nuestros candidatos y candidatas.
Aquí en la capital y en tantas comunas, a lo largo y ancho del país.
Pero sepan ustedes, compañeras y compañeros, que mientras pedíamos el respaldo a los ciudadanos estábamos porque la memoria le ganara la batalla al olvido.
No somos un partido electoralista.
No se termina nuestra tarea en el mero contacto con las personas.
Es muy importante para nosotros tener concejales y alcaldes; y el próximo año tener diputados, senadores y, posiblemente, que un socialista suceda a la Presidenta Bachelet.
Eso es muy importante para nosotros.
Pero eso es tan importante como la memoria por los nuestros.
Por eso es que, aunque de manera silenciosa y tal vez, sin que muchos lo supieran, estaban Cristián (el arquitecto) con los trabajadores que le colaboraron a él, acá, en esta Villa, esperando que pasara el invierno, esperando que pasaran las lluvias, con el propósito de hacer aquí esta hermosa obra, que es el homenaje que nosotros hacemos a nuestros caídos y que es la manera de cómo buscamos preservar la memoria de quienes dieron su vida por la justicia y la libertad.
Se trata de una obra de no muy grandes dimensiones. Es lo que el propio Parque por la Paz ha esbozado.
Está casi a ras de piso y sus dimensiones físicas no son monumentales.
Estamos ante una obra que simboliza el valor de la vida humana y el arrojo y la valentía de los nuestros.
Ellos consumieron su propio cuerpo, consumieron su propia vida para con ella alumbrar la lucha por la libertad y la justicia.
Ellos fueron como una vela, cuya llama, al alumbrar, la consume.
Pero, sin esa llama, no existiría la luz en la oscuridad.
Así fueron ellos para nosotros.
Alimentaron la lucha de los socialistas en las más difíciles condiciones y por ello estarán siempre con nosotros, siempre estarán en nuestro corazón. Nunca les abandonaremos. Siempre tendremos su memoria guiando nuestros pasos, sea el momento que sea: votando en el Congreso Nacional, golpeando la puerta de una familia, argumentando en una asamblea socialista, yendo a una asamblea estudiantil o en un sindicato obrero, siempre su memoria nos acompañará.